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14-06-2016 : Informe

Una diminuta nación del Pacífico lidera la protección de la vida marina

Descontentos con la forma en que las autoridades regionales han fallado al proteger las poblaciones de peces en el Pacífico occidental, Palaos ha puesto en marcha sus propias iniciativas audaces: ha creado un gran santuario marino para llevar a cabo un experimento diseñado con el objetivo de reducir la captura incidental en la antes próspera pesca de atún

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Palau - Philippines - The Nature Conservancy is working with fishermen in Palau to test new fishing practices and methods to reduce bycatch, such as rays, turtles, and silky sharks, and to sustainably manage the Pacific tuna fishery, the world’s largest tuna fishery. Photo by Jonne Roriz/The Nature Conservancy El barco de pesca de 24 metros Shen Lain Cheng en las aguas de Palaos. Foto: Jonne Roriz

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Bajo las olas del Pacífico, potentes y relucientes atunes nadan a tal velocidad que algunas especies se han ganado el apodo de “Porsche del Mar”. Pero cuando son arrastrados a la superficie, el bonito, el rabil, el atún de aleta azul, el atún blanco y el patudo, el pez más pescado en la región, se valoran en gran medida por los 6 mil millones de dólares de ingresos que, según estimaciones, generan cada año. No obstante, este comercio lucrativo implica un alto coste ambiental: Junto a la enorme pesca anual de atún del Pacífico, también se sacan del agua incontables toneladas de captura incidental como tiburones, rayas, tortugas, aves marinas y otras especies no-objetivo.

Hasta el momento ha sido un problema sin solución, pero una pequeña nación insular del Pacífico occidental está tratando de hacer algo al respecto. Palaos, cuyas 250 islas están dispersas como confeti esmeralda por un mar azul turquesa, está lanzando una serie de iniciativas destinadas no solo a reducir drásticamente la captura incidental en la pesca de atún, sino también a crear una vasta reserva marina, de unos 500.000 kilómetros cuadrados —que cubren el 80% de sus aguas—, donde se prohibirá la pesca y la minería submarina.

Para una nación tan pequeña —Palaos es el hogar de tan solo 21.000 personas— es un valiente paso. Y si tiene éxito, esta cadena de pequeñas islas remotas, cuyo gobierno ha sido líder regional en conservación marina, podría reclamar su propia marca de sostenibilidad en la pesca de atún y establecer un ejemplo para el resto del Pacífico. Después de sufrir durante décadas una desenfrenada sobrepesca, un número cada vez mayor de naciones insulares del Pacífico, entre ellas Kiribati y los Estados Federados de Micronesia, también están creando áreas marinas protegidas y vigilan más de cerca las flotas pesqueras extranjeras mediante tecnología por satélite.

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TUBS/Wikimedia

Palaos, un archipiélago del Pacífico.

El 65% de la pesca mundial de atún procede del océano Pacífico, y Palaos se encuentra en el corazón de este terreno de caza. Una pesquería de palangre que opera en aguas nacionales se centra en la pesca de rabil y patudo, siendo este último el preferido por los expertos en sashimi por su carne grasa. Pero estas especies migratorias han sufrido los estragos de la sobrepesca de las flotas extranjeras. En 2006, el país pescó alrededor de 3.000 toneladas métricas de patudo y 2.000 de rabil. El año pasado, esos números bajaron a 115 toneladas y 148 toneladas, respectivamente.

Las poblaciones de atún en el Pacífico han experimentado descensos significativos desde la aparición de la industria pesquera de atún en los años cincuenta. El atún de aleta azul del Pacífico ha sido el más afectado, sus poblaciones han bajado en un 97% desde niveles históricos, según estima la oenegé Pew Charitable Trusts. En el Pacífico occidental y central, las poblaciones de patudo han caído a solo el 16% de los niveles históricos, según el Pew. Una investigación reveló que la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada de atún podría privar a los países de la región del Indo-Pacífico de unos ingresos pesqueros de hasta mil millones de dólares.

La atribulada industria del atún también plantea una amenaza para otras especies: Un tercio de la captura de atún de Palaos es realmente incidental, un popurrí de tortugas Olive Ridley, rayas y tiburones azules y sedosos. Estos se sienten atraídos por las infinitas líneas de cebo con ganchos, destinadas al atún, pero que también capturan otras especies. Atrapadas bajo la superficie, las criaturas enganchadas a menudo se ahogan o sufren daños fatales al tragarse los ganchos que desgarran a sus entrañas.

“Un tercio de la pesca de atún de Palaos es incidental, un popurrí de tortugas marinas, rayas y tiburones azules y sedosos”.

Ahora, esta triple problemática de método de pesca, gancho y cebo es la que Palaos está tratando de resolver. El Ministerio de Recursos Naturales, Medio Ambiente y Turismo de Palaos ha premiado con un año de derechos de pesca a la organización sin ánimo de lucro The Nature Conservancy y a una tripulación de pescadores: Juntos, han alquilado un barco para experimentar con diferentes métodos de pesca y ayudar a los palangres a pescar el pez correcto. “Estamos generando pequeños cambios en los aparejos y estrategias de pesca para averiguar si podemos reducir significativamente la captura incidental y procurar que la pesca continúa siendo económicamente viable”, indica Mark Zimring, director del Programa de Atún del Indo-Pacífico en The Nature Conservancy.

El experimento de tres fases empezará probando si los anzuelos circulares de diferente tamaño —diseñados para enganchar un pez por el labio, en contraposición a los ganchos en forma de J que terminan enganchando el pez por la garganta o el estómago— causan menos pesca incidental. La investigación ha demostrado las ventajas de esta técnica, según Michael Osmond, jefe del Programa de Pesca de World Wildlife Fund y director de su concurso internacional Smart Gear, que busca soluciones prácticas a la captura incidental. Los anzuelos circulares más grandes también son más difíciles de tragar, lo que aporta una protección adicional contra dicha fatalidad.

En la segunda fase se estudiará qué tipo de cebo, de pez o calamar, es mejor para las especies no objetivo: si se usa un pez como cebo, este se deshace cuando se come, lo que hace más probable que las tortugas, en particular, sean capaces de consumir el cebo y evitar el gancho de debajo.

Por último, los investigadores también esperan probar cuándo se genera más pesca incidental, durante el día o por la noche, y si las líneas de colada a diferentes profundidades podría ayudar a la pesca a mantenerse libre de especies no-objetivo.

Todo esto está teniendo lugar a bordo del Shen Lain Cheng, un pesquero de 24 metros, con bandera china y una tripulación de ocho marineros, operado por Luen Thai Fishing Ventures, una empresa con múltiples flotas en la región. “Luen Thai, creemos, es responsable de cerca del 25% del mercado global de atún fresco tipo sashimi”, apunta Zimring. La empresa tiene un historial mixto: Greenpeace ha criticado sus actividades de pesca y, en 2013, algunas de las embarcaciones de Luen Thai se descubrieron pescando ilegalmente y mutilando tiburones en el Pacífico Sur, una práctica que el vicepresidente de la compañía, Derrick Wang, asegura firmemente que forma parte del pasado de la empresa. “Nuestra flota es una de las más reguladas en esta región del Pacífico”, dice Wang, añadiendo que la compañía espera convertirse en ejemplo de una flota de pesca sostenible.

Palau - Philippines - The Nature Conservancy is working with fishermen in Palau to test new fishing practices and methods to reduce bycatch, such as rays, turtles, and silky sharks, and to sustainably manage the Pacific tuna fishery, the world’s largest tuna fishery. Photo by Jonne Roriz/The Nature Conservancy

Un pescador a bordo del Shen Lain Cheng con un atún recién capturado. Ver galería.
Foto: Jonne Roriz

The Nature Conservancy afirma que hay beneficios en la colaboración con una gran compañía. “Trabajar con un líder de la industria crea el potencial suficiente para obtener unos buenos resultados en la investigación pesquera y aplicarlos con rapidez a gran escala, voluntariamente, a través de las operaciones regionales de la compañía”, explica Zimring.

Una única combinación de gancho y cebo no beneficia necesariamente a todas las especies del mismo modo, advierte Zimring. Pero este experimento pretende contribuir a optimizar la pesca de atún y reducir drásticamente la captura incidental. Cuando los resultados de la investigación se publiquen a inicios del próximo año, Palaos sabrá si ha funcionado y si se introducirán cambios en su industria de pesca con palangre.

El Pacífico abarca más de 160 millones de kilómetros cuadrados, y toda su industria del atún está plagada de problemas. Las organizaciones regionales de ordenación pesquera encargadas de gestionar estas poblaciones de peces han sido criticadas duramente por no hacerlo. Por eso, aunque incumbe a la Western and Central Pacific Fisheries Commission administrar las reservas de atunes del área, en los últimos años Palaos ha tomado el timón de sus propios asuntos marinos.

“Llevar a cabo estas acciones es la constatación de que el turismo es mucho más valioso para Palaos que los peces muertos”.

“A pesar de lo que los datos nos han indicado, especialmente para el patudo y el atún de aleta azul del Pacífico, creemos que la Western and Central Pacific Fisheries Commission ha hecho muy poco para resolver estos problemas”, afirma Umiich Sengebau, ministro de Recursos Naturales, Medio Ambiente y Turismo de Palaos. En 2006, el Gobierno aprobó una ley para prohibir la pesca de arrastre de fondo en sus aguas, un método de pesca destructiva que rastrilla el lecho marino. El mismo año abordó la captura incidental de tiburones para ilegalizar la utilización de cables de acero en la pesca con palangre y reemplazarlos por líneas de monofilamento, que son más fáciles de romper con una mordida para los tiburones capturados accidentalmente y permiten así que escapen. En 2009 Palaos creó el primer santuario de tiburones del mundo, el cual mantiene sus aguas fuera de los límites de pesca de tiburón.

El año pasado, el Gobierno adoptó la medida más audaz para la conservación marina hasta la fecha al anunciar que podría convertir el 80% de su territorio marítimo en una gigantesca reserva protegida hacia el 2020. La pesca y la minería serán prohibidas en esta región, y la pesca solo se permitirá en el 20% restante de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Palaos.

El santuario se basa en el concepto palauano “bul”, en el que se cierran los arrecifes sobreexplotados para su reposición. “Todas las ciencias señalan que nuestros recursos pelágicos, en especial el atún, están agotados”, afirma Keobel Sakuma, director ejecutivo del nuevo santuario marino de Palaos. “Así que en lugar de simplemente permitir más pesca en nuestra ZEE, la gente ha decidido declarar un “bul” en el 80% de nuestra ZEE. Realmente no fue una cuestión de “¿Por qué hacemos esto?”, sino más bien una declaración de “¿Cómo podemos quedarnos sentados y no hacer nada?”.”

Promover estas acciones es la prueba de que el Gobierno se ha dado cuenta de que el turismo es mucho más valioso para el país que los peces muertos. El turismo en el país ha aumentado en los últimos años, y hoy representa aproximadamente las tres cuartas partes del crecimiento económico del país. Los turistas que visitan el país expresamente para bucear en sus aguas biodiversas aportan unos 90 millones de dólares anuales, aproximadamente el 40 % del producto interior bruto del país. En comparación, la industria pesquera solo aporta una fracción del total.

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Jonne Roriz

Los investigadores están probando tres tipos diferentes de anzuelos pesqueros para reducir la captura incidental.

“Palaos se promociona a sí mismo como un paraíso prístino”, explica Sengebau, “así que queremos una industria que sea congruente con el tipo de mensaje que queremos proyectar al resto del mundo”.

El presidente del país, Tommy Remengesau Jr., es citado a menudo explicando que un solo tiburón genera más de 1 millón de dólares durante su vida, a través de turismo de buceo. Así que cuando la pesca accidental araña las prístinas aguas de estas icónicas especies, deja un gran agujero económico.

Una pesca de atún más sostenible, a la larga, también apoya los objetivos del santuario marino. Si el experimento pesquero muestra buenos resultados, se elaborarán las normas para el restante 20% de la zona económica exclusiva (ZEE) de Palaos, que se reservará como zona de pesca. A las embarcaciones que deseen pescar con palangre en esta área se les exigirá que utilicen anzuelos circulares de un tamaño concreto, un cebo de pez en vez de calamar y que hundan sus líneas a determinadas profundidades.

Para un gobierno con recursos limitados, obligar a las embarcaciones a asumir estos cambios y salvaguardar esa enorme franja de océano será todo un reto. Pero si los pescadores cumplen, como contrapartida podrían comercializar sus capturas como producto de una futura pesquería, quizá cobrando una prima por sus capturas. Las embarcaciones dedicadas a la captura de atún en aguas de Palaos también estarán obligadas a desembarcar el pescado en Palaos para su procesamiento y envasado, de modo que el país pueda generar el mayor beneficio posible de los peces antes de que se exporten.

Los ecologistas esperan que el experimento se propague por todo el Pacífico. Los atunes son especies altamente migratorias, y, como otras especies migran con ellos, la captura incidental seguirá produciéndose en su estela. “Es un reto regional”, constata Zimring.

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Se observan signos de cambio también en otras partes. Los Estados Federados de Micronesia se han sumado recientemente al proyecto de The Nature Conservancy a fin de mejorar la vigilancia y la gestión de sus recursos pesqueros, y Kiribati ha creado una enorme reserva marina que está siendo monitorizada mediante tecnología por satélite.

Los dirigentes de Palaos son optimistas. “Si funciona, y podemos demostrarlo”, explica Sengebau, ministro de Medio Ambiente y Turismo, “creo que será un punto de inflexión en este sector”.

Imagen de la página de inicio cortesía de Danilo Cedrone/UNFAO

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Emma Bryce

ACERCA DEL AUTOR
Emma Bryce es un periodista independiente con sede en Londres nacida en Sudáfrica. Su trabajo ha aparecido en publicaciones como The Guardian, donde escribe un blog sobre Alimentación y Medio Ambiente llamado World on a Plate, Audubon, WIRED Magazine UK,
y TED Education. La puedes encontrar en Twitter en
@EmmaSAanne.