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20-06-2017 : Artículo

¿Por qué los ríos del mundo van perdiendo sedimentos y por qué nos debe importar?

Vastas cantidades de sedimentos que arrastran los ríos quedan atrapadas en las inmensas presas del mundo, así las zonas aguas abajo se ven privadas del material necesario para formar los pantanos y humedales que actúan como amortiguador contra la subida de la marea.

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La vegetación va volviendo al valle del río Elwha, en el estado de Washington, una vez retiradas dos presas. OLYMPIC NATIONAL PARK/FLICKR

En septiembre de 2011, veinte años después de su planificación, los operarios empezaron a desmantelar las presas Elwha y Glines del río Elwha, en el noroeste del estado de Washington. Hasta el momento, ha sido el proyecto de demolición de una presa más grande de la historia de los Estados Unidos, y se han tardado casi tres años en desmantelar ambas barreras y en que el río vuelva a fluir libremente.

En el transcurso de su casi centenaria vida, las dos presas han acumulado más de 20 millones de metros cúbicos de sedimentos, suficiente para llenar el estadio de los Seattle Seahawks ocho veces. Y desde su retirada, el Elwha ha recuperado el sedimento atrapado y lo ha distribuido río abajo, hecho que ha permitido la recuperación y transformación del ecosistema fluvial. Importantes cantidades de cieno, arena y grava se han arrastrado hasta el litoral, así se ha resucitado un ecosistema de humedales que ha estado durante mucho tiempo privado de sedimentos.

“Hemos observado una gran expansión de las formaciones de la costa”, afirma Jonathan Warrick, geólogo investigador del Servicio Geológico de los EE. UU. que estudia las consecuencias de la supresión de la presa. “La playa está a unos 150 metros de la orilla respecto a donde estaba y encontramos unos maravillosos nuevos humedales que se han desarrollado tras la playa”.

Los científicos empiezan ahora a apreciar plenamente los fértiles efectos de los sedimentos, que algunos investigadores, así como personas que viven en los cursos de agua, antes consideraban una fuerza perniciosa que sacudía la vida de ríos, arroyos y humedales. Ahora, a medida que el calentamiento global derrite de modo constante los glaciares y las capas de hielo polar, acelerando el ritmo al que sube el nivel del mar, los científicos afirman que en las costas del mundo se va a ir apreciando cada vez más una grave escasez de sedimentos del río, la mayoría atrapados en las presas.

“Hace diez o veinte años la mayoría de estudiosos de los humedales consideraba que los sedimentos eran algo negativo”, explica Richard Ambrose, ecologista marino de la Universidad de California, Los Ángeles. “Demasiado sedimento podía entrar y sepultar el pantano. Ahora nos hemos dado cuenta de que los sedimentos son un recurso, y los necesitamos para mantener a raya el aumento del nivel del mar”.

La supresión de presas es algo cada vez más frecuente, en especial en Europa, donde cientos de presas se han desmantelado en los últimos años.

Miles de millones de metros cúbicos de sedimentos transportados por las corrientes del río quedan atrapados en las 57.000 grandes presas y los innumerables embalses que hay repartidos por todo el mundo. Se trata de un material que, de otro modo, habría sido arrastrado por las corrientes del río aguas abajo hasta la costa, donde podría ayudar a formar marjales y otros humedales para actuar como un amortiguador contra el aumento del nivel del mar. Ahora, los expertos buscan formas para que este sedimento atrapado se libere y vuelva a estar disponible en los ríos y estuarios para mitigar la pérdida de humedales.

“Los sedimentos permiten que crezca el hábitat costero, se adapte y se mantenga, mientras que los niveles del mar cambian”, afirma Robin Grossinger, científico sénior del Instituto del Estuario de San Francisco, que trabaja con agencias y grupos conservacionistas para que el alcance de los humedales en la bahía de San Francisco aumente desde las 20.000 hasta las 40.000 hectáreas. “Es casi como la comida –los nutrientes, los minerales y las vitaminas–: estos sistemas lo necesitan para crecer y adaptarse, y en este momento hay escasez”.

Durante décadas, los científicos han estudiado el impacto de la ingeniería y los proyectos de control de las inundaciones sobre el río más grande de los Estados Unidos, el Misisipi. Antes de que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los EE. UU. comenzara a alterar drásticamente el ritmo natural del Misisipi en cuanto a las inundaciones estacionales, el río era tan rico en sedimentos transportados que creaba un inmenso delta llamado “máquina de hacer tierra”.

Pero una compleja red de diques, compuertas y canales de drenaje creó una situación en la que gran parte de los sedimentos del Misisipi ya no puede fluir hasta la costa de Luisiana y las marismas. Privado de las tierras del río de que permitía fabricar tierras, el sur de Luisiana ha perdido 3.000 kilómetros cuadrados de tierra y el 20 % de sus humedales desde 1930. Los funcionarios planean ahora construir proyectos para desviar los sedimentos que imitan el ciclo natural de las inundaciones, de modo que los sedimentos y el agua puedan reconstruir y sustentar las marismas costeras de Luisiana.

 

Un reconocimiento similar del papel que las presas desempeñan en el saqueo de los ríos y humedales en cuanto a los tan necesarios flujos de sedimentos está pasando ahora al primer plano en los estudios ecológicos y de ingeniería fluvial. La necesidad de restablecer los flujos de sedimentos en los ambientes costeros se ha vuelto más urgente en las últimas décadas a medida que la urbanización, la agricultura, la acuicultura y otras actividades humanas ha destruido o ha dañado unas dos terceras partes de los humedales del mundo. En torno al 90 % de los humedales de la bahía de San Francisco ha desaparecido y el 75 % de los humedales del sur de California, también. Se han puesto en marcha algunos proyectos de recuperación, pero se necesitan con urgencia sedimentos, así como un modo económicamente eficiente de recuperarlos.

Los humedales, entre ellos pantanos, lechos de praderas marinas, estuarios y manglares, son unos ecosistemas extraordinariamente ricos y productivos, que proporcionan el hábitat de anidación y viveros de peces, aves y otros animales salvajes. Según la Agencia de Protección del Medio Ambiente de los Estados Unidos, un tercio de las especies amenazadas y en peligro de extinción de los Estados Unidos vive exclusivamente en los humedales y la mitad de ellas pasa parte de su vida en un entorno de humedales. Y estas marismas también albergan los suelos con las mayores reservas de carbono de todos los ecosistemas. Los estudios también demuestran que los sedimentos atrapados en las presas de todo el mundo son una fuente importante de metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el CO2 que se filtra desde el material orgánico a la atmósfera.

Investigadores de todo el mundo buscan ahora soluciones para el transporte de más sedimentos atrapados en las presas río abajo. La supresión de presas es algo cada vez más común. En gran parte de Europa, en especial en España, el Reino Unido y Suecia, se han desmantelado durante los últimos años cientos de pequeñas presas y otras más grandes.

Sin embargo, hay otras maneras de restaurar el flujo de sedimentos que no impliquen la eliminación de la presa. A veces basta con desenterrar el sedimento y trasladarlo o canalizarlo alrededor de la presa por tuberías o esclusas. Se pueden retirar estructuras de estabilización del margen en los tramos fluviales donde se necesita el sedimento para que más sedimento pueda entrar en el río y moverse río abajo.

“Se trata de un asunto complicado”, explica Warrick. “Es probable que cada río tenga una respuesta ideal y concreta, en función del tipo de río, cuánto sedimento haya, cuándo se mueve el sedimento, los ciclos naturales y qué hace la presa. Cada embalse funciona de forma diferente. Algunos se usan para el control de las inundaciones, otros para generar energía y otros para la distribución del agua. No hay una respuesta única y común”.

En lugar de considerar los sedimentos como producto de desecho, afirma un planificador, se debería pensar en “cómo puede utilizarse este preciado recurso”.

Se han emprendido numerosos esfuerzos para ayudar a que los humedales dispongan de más sedimentos. La laguna litoral de agua salada (albufera) de la bahía de Jamaica (en Long Island) se llenó con sedimentos del dragado del puerto de Nueva York-Nueva Jersey, por ejemplo.

Parte de la respuesta, según Brett Milligan, profesor ayudante de Arquitectura del Paisaje en la Universidad de California, en Davis, está cambiando nuestra percepción de los sedimentos. Para ello, Milligan y sus compañeros formaron el Dredge Research Collaborative e idearon DredgeFest, una serie de conferencias por todo el país a las que asistieron científicos, funcionarios de Gobierno, conservacionistas y público en general para aumentar la concienciación sobre el papel esencial que desempeñan los sedimentos en los ecosistemas. “Es algo que no vemos ni nos paramos a pensar”, explica. “DredgeFest es un modo de sensibilizar y buscar soluciones”.

En lugar de considerar los sedimentos como un producto de desecho, Milligan desearía que se consideraran más bien un “depósito de sedimentos” –algo parecido a un parteaguas– “y en cómo puede utilizarse este preciado recurso”, afirma.

Ambrose trabaja en un proyecto de cinco años para recuperar los humedales cerca del Seal Beach Harbor en el sur de California con una técnica experimental llamada “colocación de sedimentos de capa fina”. Durante el primer año, los contratistas rociaron un lodo de sedimentos con una manguera sobre 3 hectáreas de marisma con riesgo de inundación. Durante los cuatro años siguientes, los investigadores van a poder observar cómo la vegetación vuelve gracias a los sedimentos.

“A algunas marismas les podremos dar este impulso y los procesos naturales las ayudarán lo suficiente para que se puedan mantener durante mucho, mucho tiempo”, cuenta Ambrose.

Todo el mundo busca el medio para restablecer los flujos de sedimentos.

En los Países Bajos, los ingenieros usan algo llamado “máquina de arena”, que es una inmensa península artificial construida de arena que permite que las olas, el viento y las mareas formen playas de una forma más natural a lo largo de la costa, en parte para proteger al mar de los humedales.

En la presa de Xiaolangdi sobre el río Amarillo en China –con un número tan elevado de sedimentos que lleva el triple de arena, cieno y otros materiales respecto a lo que antes transportaba el Misisipi– se han construido compuertas especiales que permiten que el sedimento se descargue río abajo desde la presa para evitar inundaciones y aumentar la capacidad del embalse. Durante dos semanas al año, se vacía la presa y así una cantidad importante de agua fresca y rica en sedimentos discurre río abajo.

En la bahía de San Francisco, un experimento con sedimentos dragados va a aprovechar las fuerzas de la naturaleza. “Queremos ver si hay maneras de que los sedimentos dragados del canal navegable puedan ser estratégicamente colocados en partes del estuario, adonde podrían llegar arrastrados por la marea, que los depositaría en el lugar adecuado y donde podrían convertirse en marismas, ciénagas y playas”, explica Grossinger.

A la larga, sin embargo, los proyectos de reubicación de sedimentos pueden hacer poco más. Se prevé que el nivel del mar suba este siglo entre un metro y metro y medio, posiblemente más. En ese escenario, tanto el litoral como extensas zonas de humedales son susceptibles de acabar inundados, con independencia de los esfuerzos para devolver los sedimentos a estos ecosistemas.

“Es muy posible que para 2100 o 2150 no haya ninguna marisma capaz de seguir el ritmo de un flujo de sedimentos natural”, afirma Ambrose, “y muchos de los humedales van a desaparecer con toda probabilidad”.

 

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Jim Robbins
SOBRE O AUTOR Jim Robbins es un periodista veterano que reside en Helena, Montana. Ha escrito para el New York Times, Condé Nast Traveler, así como en muchas otras publicaciones. Su último libro es The Man Who Planted Trees: Lost Groves, Champion Trees, and an Urgent Plan to Save the Planet (El hombre que plantó árboles: bosques perdidos, árboles campeones y un plan urgente para salvar el planeta).