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24-04-2014 : Informe

Momento decisivo para la minería en los Andes, en las singulares tierras de los páramos

Los ecosistemas neotropicales de altura, conocidos como páramos, se encuentran en peligro en Colombia y otras partes de Suramérica, ya que las grandes compañías mineras buscan explotar yacimientos ricos en oro y otros minerales. Los científicos advierten que este tipo de proyectos podrían tener graves consecuencias sobre el abastecimiento de agua básico.

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Subiendo por una carretera de curvas estrecha, tallada en una fina ladera de los Andes, mi Jeep todoterreno avanzaba lentamente pasada la línea de los árboles a una altura de 3.000 m. En ese punto la pista de grava finalizaba y me encontré en el borde del páramo de Santurbán, en Colombia, uno de los ecosistemas más extraños del mundo.

Caminando por las marismas gélidas, barridas por el viento, con las nubes revoloteando encima, poco a poco me adentré en el inquietante paisaje del páramo acompañado de las escasas ráfagas de sol que travesaban la penumbra. Con abundantes lagos, el páramo estaba cubierto de hierbas y vegetación árida.

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Wikimedia Commons

Los páramos se encuentran en cuatro países de los Andes, incluyendo la parte oeste de Venezuela.

Como otros 34 ecosistemas neotropicales de elevada altura, que forman el archipiélago de páramos de Colombia, Santurbán es un depósito de grandes cantidades de aguas pluviales generadas por la colisión de las corrientes de aire. Estos almacenes son las principales fuentes de agua limpia para numerosas ciudades, incluida la capital, Bogotá; Cali; Medellín; y Bucaramanga, situadas a unos 40 km al oeste de Santurbán.

Pero los páramos son especiales por otro motivo: muchos están situados cerca de yacimientos de metales preciosos y son objetivo de proyectos a gran escala para extraer oro y otros minerales. Dos de los proyectos más importantes que se planean son las minas de oro cerca de Santurbán, sondeadas por Eco Oro Minerals y AUX, empresas canadiense y brasileña, respectivamente, parte del imperio de los recursos naturales controlado por Eike Batista, magnate minero y petrolero brasileño, cuyo patrimonio se cifra en miles de millones de dólares.

El actual presidente de Colombia ha frenado varios megaproyectos de explotación minera

Desesperado por la inversión extranjera, el Gobierno del antiguo presidente Álvaro Uribe concedió centenares de permisos preliminares de extracción minera entre 2002 y 2010, muchos de ellos para proyectos situados cerca de los páramos o, según algunos, incluso dentro. Empresas como Eco Oro y AUX han invertido desde entonces millones de dólares en estudios de ingeniería anticipándose así al permiso definitivo para empezar la explotación.

Pero el actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que gobierna en un momento en que la economía de Colombia está en auge, ha puesto freno a muchos megaproyectos de minería, haciendo caso a los ecologistas y representantes municipales que advierten que muchos de estos proyectos dañarían los delicados ecosistemas de los páramos y pondrían en peligro la reserva de agua. Santos ha suspendido todos los permisos de minas nuevos hasta que la ministra de Medio Ambiente, Luz Helena Sarmiento, emita directrices nuevas y más concretas, lo cual se espera que suceda en las próximas semanas.

Aunque la ley de Colombia prohíbe la minería dentro de los páramos, es ambigua en su definición. (Los ecosistemas de los páramos —concentrados principalmente en las regiones de los Andes de Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela— generalmente van de unos 2.700 m a 4.700 m de altitud.) La ministra de Medio Ambiente ha puesto en marcha en 2011 el Alexander von Humboldt Institute, una fundación de investigación biológica con sede en Bogotá financiada en parte por el Gobierno, para conseguir una definición más completa de los páramos. El estudio Humboldt, que no se ha hecho público, se presentó a Sarmiento a finales del pasado año.

Lo que sería el mayor quebradero de cabeza sería que Sarmiento aceptara las recomendaciones del estudio que la nueva definición de páramos incluye un “cinturón” o zona de protección de 400 m que, efectivamente, ampliaría un páramo a una altitud inferior a los 2.700 m de altitud, que actualmente se considera fuera de los límites para las explotaciones, de acuerdo con un representante del Humboldt Institute que habló con la condición de mantenerse en el anonimato por culpa de la sensibilidad política que hay sobre este tema.

Dos minas utilizarían un proceso de cianuración para extraer oro, lo cual amenazaría el abastecimiento de agua

“Somos un instituto que investiga la biodiversidad, de modo que nuestras recomendaciones iban en el sentido de máxima protección de los páramos,” comentó el representante, una de las personas al frente del estudio que duró dos años. “Por eso propusimos un ‘cinturón de transición’ por debajo del páramo que sabíamos que podía afectar a los mineros actuales.”

Los dos proyectos de minería propuestos cerca de Santurbán han generado una enorme controversia, ya que ambos emplearían casi con toda seguridad un proceso de cianuración para la extracción de oro, que contaminaría la reserva de agua ya que descienden desde el páramo de Santurbán. Tanto el proyecto de Eco Oro como el de AUX se sitúan a menos de una milla al oeste y por debajo del páramo. Los ecologistas temen que los productos químicos y los residuos de la mina contaminen el río Angostura y los acuíferos subterráneos, y que los efectos de la extracción minera en el área remota inevitablemente tengan efectos sobre la zona protegida de Santurbán.

Por otra parte, existen intereses económicos y algunos residentes locales que quieren los beneficios económicos y los puestos de trabajo que generarán dichos proyectos.

El biólogo Santiago Madriñán, profesor de la Universidad de los Andes en Bogotá, comenta que una vez que las regiones de los páramos se alteren a gran escala, difícilmente recuperarán su capacidad de almacenaje de aguas. Una fábrica de cemento construida en el páramo de Chingaza, por encima de Bogotá, en los años ochenta, alteró el ecosistema y desde entonces ha contribuido a incrementar las inundaciones de Bogotá y otras áreas.

Randall Scott, botánico de la Universidad de Arizona del Norte (Northern Arizona University), en Flagstaff, que estudia los páramos de los Andes, señaló que las minas situadas dentro o cerca de los páramos en otros países han contaminado las reservas de agua y que el agua de los páramos es demasiado importante para las ciudades como para ponerla en peligro.

El gerente de una empresa minera comenta que su compañía dispone de la tecnología ‘para asegurar que no se dañe la calidad del agua.’

“La contaminación del agua —ya la han experimentado los habitantes de Cajamarca, en Perú, debido a los campos de lixiviación relacionados con las minas ricas en oro situadas justo por encima de la ciudad— no afectará a las comunidades colindantes, pero sí a los pueblos situados río abajo”, comenta Scott, y añade: “Y los efectos de la minería destruirán sin duda una gran multitud de plantas, insectos y otras especies animales no documentados, incluso a una gran distancia del área de repercusión inmediata.”

Tanto AUX como Eco Oro insisten en que sus proyectos no representan ninguna amenaza para los recursos de agua de Bucaramanga. “Hay mucha desinformación,” señala Carlos Alberto Londono, responsable de sostenibilidad en minería de AUX, en las oficinas de la empresa en Bucaramanga, y sigue: “Todavía no hemos finalizado los estudios hidrológicos, por lo que es prematuro asegurar que perjudicaríamos los recursos de agua.”

Londono también señala que un nuevo proyecto de presa y embalse del río Tomo proporcionará a Bucaramanga nuevos recursos de agua. “Nuestro proyecto podría afectar —aunque no necesariamente— a un 15% del suministro de agua de la ciudad, pero no creemos que vaya a ser así. Tenemos a nuestro alcance toda la tecnología necesaria para asegurar que no se perjudique la calidad del agua.”

En una entrevista, ejecutivos de AUX comentaron que Colombia perderá importantes beneficios económicos si no se llevan a cabo los proyectos de minería como resultado de las directrices del Gobierno que se están elaborando para la extracción minera cerca de los páramos. Indicaban que la mina de oro aportaría 2,2 mil millones de dólares en inversiones en la región y daría trabajo a 3.000 personas en las fases iniciales.

AUX calcula que su mina cerca del páramo de Santurbán contiene como mínimo 8 millones onzas troy de reservas de oro valoradas en más de 10 mil millones de dólares al precio actual. “La peor parte de este proceso es la incertidumbre y los problemas sociales que han provocado los retrasos debido a la gente que hemos tenido que despedir”, comenta Londono, y continúa: “Somos flexibles, pero esta flexibilidad tiene límites.”

Los páramos son ‘bombas de especies’ en los que se establecen nuevas formas de vida de una forma mucho más rápida que en la mayoría de los otros ecosistemas

Algunas fuentes apuntan que las nuevas directrices de la ministra de Medio Ambiente de Sarmiento sobre los páramos podrían arruinar los proyectos de minería propuestos en otros lugares de Colombia, incluido el proyecto de explotación minera de oro a gran escala La Colosa, de AngloGold Ashanti, en el estado de Tolima. Y su decisión afectará también a otras empresas mineras y a sus trabajadores. Sarmiento debe determinar cómo compensará económicamente a los centenares de familias colombianas, la mayoría de ellas campesinas, que todavía viven en los páramos de forma ilegal y que presuntamente se verán forzadas a trasladarse. El cultivo de la patata y la cebolla ha sido el principal motivo de disputa del páramo en Santurbán y en otras partes de Colombia.

“No se puede limitar a decir que se prohíbe la agricultura y la minería y adiós,” comenta un representante del Humboldt Institute, que también añade que los campesinos de Santurbán producen el 80 % de las cebollas de la región. “Debe reconocer la complejidad social de la situación y proponer alternativas económicas a la gente que vive allí. No existe ninguna línea, no importa en qué punto se trace, que nos ahorre ese quebradero de cabeza, así que en ningún caso tiene una tarea fácil.”

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Aunque los científicos han reconocido los páramos desde el siglo XVIII, es ahora cuando realmente los empiezan a estudiarlos seriamente, y esas investigaciones han revelado algunos hechos sorprendentes, según Madriñán, de la Universidad de los Andes. Entre estos descubrimientos está el hecho de que los páramos son “bombas de especies” donde se establecen nuevas formas de vida de una forma mucho más rápida que en la mayoría de los otros ecosistemas, en parte porque los páramos están continuamente expandiéndose y reduciéndose de acuerdo con las cambiantes condiciones climáticas. Se han identificado aproximadamente 5.000 especies de plantas en el ecosistema de los páramos, incluyendo el frailejón, de un color verde pálido y peludo, que despertó la curiosidad de Alexander von Humboldt en su visita a Colombia en 1801. Madriñán detectó que algunos páramos empiezan a reducirse cuando las temperaturas aumentan, y que la intensificación del cambio climático podría poner más en peligro estos ecosistemas únicos.

Francisco Ciri, un biólogo independiente de Bogotá, comentó que la expansión de los límites del páramo de Santurbán para incluir el “cinturón” de 400 m podría perfectamente estropear importantes proyectos de minería. Pero cualquier límite nuevo, según él, debe ir acompañado de una mejor vigilancia por parte del Gobierno contra la extracción ilegal, que ya perjudica otras partes de Colombia y que a menudo involucra poderosas bandas criminales y rebeldes izquierdistas.

Ciri comenta que la salida de los mineros legales del área del páramo de Santurbán crearía casi con toda seguridad un vacío que lo llenarían grupos ilícitos en busca de explotaciones de vetas ricas en minerales que inversores extranjeros como AUX y Eco Oro han reclamado. Y concluye: “Debemos asumir que la actividad criminal se incrementará ya que se trata de un área en la que ya existe un elevado nivel de desempleo”.

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Chris Kraul

ACERCA DEL AUTOR
Chris Kraul es un escritor freelance. Vive en Bogotá y ha cubierto Centroamérica y América del Sur durante nueve años para The Los Angeles Times. Sus trabajos también se han publicado en Barron’s, The International Herald Tribune y The Chicago Tribune.