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06-07-2016 : Informe

Misteriosa desaparición: por qué los insectos están disminuyendo y por qué es preocupante

Las poblaciones de insectos están disminuyendo drásticamente en muchas partes del mundo, según muestran estudios recientes. Los investigadores afirman que diversos factores, desde la agricultura de monocultivo hasta la pérdida de hábitat, son culpables del descenso de los insectos, que son esenciales para la agricultura y los ecosistemas

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Ilustración de Luisa Rivera para Yale E360

Cada primavera, desde 1989, los entomólogos han colocado tiendas en los prados y bosques de la reserva natural Orbroicher Bruch y otras 87 zonas en el estado de Renania del Norte-Westfalia, en la parte occidental de Alemania. Las tiendas actúan como trampas para insectos y permiten a los científicos calcular cuántos bichos viven en una zona durante todo el verano. Recientemente, los investigadores presentaron los resultados de sus trabajos a los parlamentarios del Bundestag alemán, y los resultados son alarmantes: el promedio de la biomasa de insectos atrapados entre mayo y octubre ha disminuido constantemente, desde 1,6 kg por trampa en 1989 a tan solo 300 gramos en 2014.

“El declive es grave y deprimente y afecta a todo tipo de insectos, incluyendo mariposas, abejas y moscas cernidoras”, afirma Martin Sorg, un entomólogo de la Asociación Entomológica de Krefeld (Entomologischer Verein Krefeld) implicada en la ejecución del proyecto de seguimiento.

Otro estudio reciente viene a corroborar el problema. Científicos de la Universidad Técnica de Múnich (Technische Universität München) y el Museo de Historia Natural Senckenberg (Senckenberg-Naturmuseum) en Fráncfort han determinado que en una reserva natural cerca de la ciudad bávara de Regensburg, el número registrado de mariposas y polillas Burnett ha disminuido de 117 en 1840 a 71 en 2013. “Nuestro estudio revela, a través de un ejemplo detallado, que ni siquiera en el estado de protección oficial realmente se puede evitar la dramática pérdida de especies”, dice Thomas Schmitt, director del Senckenberg Entomological Institute.

La disminución en las poblaciones de insectos no se limita a Alemania. Un estudio de 2014 en Science documentó una abrupta caída de insectos y poblaciones de invertebrados en todo el mundo. Rodolfo Dirzo, un ecologista de la Universidad de Stanford (Stanford University), lideró un estudio con el que, combinando los datos de los pocos estudios exhaustivos que existen, desarrolló un índice global de la abundancia de invertebrados que mostró una disminución del 45% en los últimos cuatro decenios. Dirzo señala que de 3.623 especies de invertebrados terrestres de la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (Union for Conservation of Nature), el 42% están clasificadas como en peligro de extinción.

Según Dirzo, “aunque los invertebrados son el grupo de fauna menos analizado dentro de la base de datos de la UICN, la información disponible constata una situación grave en muchas partes del mundo”.

“Los científicos han descrito 1 millón de especies de insectos hasta ahora, y se estima que al menos 4 millones aún no se han registrado”.

Un importante estudio sobre las amenazas a la vida de los insectos realizado por la Zoological Society de Londres, publicado en 2012, llegó a la conclusión de que muchas poblaciones de insectos de todo el mundo están sufriendo un acusado descenso, lo que limita el suministro de alimentos para animales de mayor tamaño y afecta a los servicios ecosistémicos como la polinización. En Europa y los Estados Unidos, los investigadores han documentado disminuciones en las poblaciones de abejas silvestres y de apicultura de un 30% a un 40% y más debido al llamado problema de colapso de colonias. Otras especies de insectos, como las mariposas monarca, también han experimentado fuertes descensos.

Jürgen Deckert, conservador de insectos en el Museo de Historia Natural (Museum für Naturkunde) de Berlín, muestra su preocupación por que “el declive de las poblaciones de insectos es gradual y hay el riesgo de que se preste verdaderamente atención al problema cuando ya sea demasiado tarde”.

Los científicos citan muchos factores en la disminución de las poblaciones de insectos en el mundo, pero entre ellos, los principales son el omnipresente uso de plaguicidas, la propagación de monocultivos como el maíz y la soja, la urbanización y la destrucción del hábitat.

Una caída significativa en las poblaciones de insectos podría tener consecuencias trascendentales para la naturaleza y para los seres humanos, que dependen de las abejas y otros invertebrados que polinizan los cultivos. Un estudio realizado por biólogos canadienses, publicado en 2010, expone que las especies de aves de América del Norte que dependen de los insectos voladores para alimentarse a sí mismas y sus crías han sufrido descensos mucho más pronunciados en los últimos años que otras aves paseriformes que se alimentan de semillas. El análisis se basa en datos del Breeding Bird Survey norteamericano. El declive de las aves que se alimentan de insectos voladores parece ser considerablemente más acusado que el de las aves paseriformes en general, según Silke Nebel, coautora del estudio, ahora en la Upper Thames River Conservation Authority de Ontario.

Los científicos han descrito 1 millón de especies de insectos hasta ahora, y se estima que al menos 4 millones de especies en todo el mundo todavía no se han registrado. Para las personas que viven en zonas de plena naturaleza asoladas por enjambres de mosquitos portadores de la malaria y otras enfermedades, una disminución en las poblaciones de insectos puede parecer una preocupación estrafalaria. Pero en zonas con una agricultura industrializada intensiva, la disminución de las poblaciones de insectos es alarmante.

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Dirzo, Science (2014)

Según datos de seguimiento a nivel mundial de 452 especies, la disminución de las poblaciones de invertebrados en los últimos 40 años ha sido del 45%.

Hasta ahora, solo el declive de la población de abejas ha recibido una atención pública generalizada, en gran medida debido a su papel vital en la polinización de cultivos alimentarios. El resto del reino de los insectos ha sido totalmente ignorado. A menudo, los insectos son percibidos como una molestia o simplemente como plagas potenciales. Pero mientras que algunas especies de insectos, como el barrenador del maíz, sin duda causan enormes daños en la agricultura, los científicos ponen énfasis en la importancia ecológica de poblaciones de insectos diversas y abundantes.

En Gran Bretaña, una alianza de 22 instituciones de investigación ambiental con financiación pública ha compilado una lista de los servicios ecosistémicos que llevan a cabo los insectos: “Más de las tres cuartas partes de las especies de plantas silvestres con flores en regiones templadas necesita la polinización mediante animales como insectos para desarrollar plenamente sus frutos y semillas”, afirma el grupo. Los investigadores destacan que los insectos polinizadores mejoran o estabilizan el rendimiento de las tres cuartas partes de todos los tipos de cultivo en todo el mundo, un tercio de la producción mundial de cultivos por volumen.

La Agencia Federal alemana para la Conservación de la Naturaleza (Bundesamt für Naturschutz) destaca que los insectos son una fuente fundamental de alimentos no solo para las aves, sino también para los murciélagos y anfibios. Insectos especializados tales como moscas de patas largas, moscas bailarinas, moscas daga y moscas globo desempeñan otro papel importante ya que se nutren de especies plaga.

Deckert, del Museo de Historia Natural de Berlín, ha recopilado una larga lista de factores que contribuyen a la pérdida de insectos. Un factor —el uso excesivo generalizado de fertilizantes de nitrógeno— permite prosperar a algunas especies vegetales como el maíz, mientras que la mayoría de las especies de plantas que tienen relaciones simbióticas con insectos altamente especializados disminuyen.

En gran parte de Europa, Estados Unidos y América del Sur, los monocultivos cubren vastas áreas de tierra, creando “desiertos biológicos” desprovistos de setos o estanques donde los insectos podrían reproducirse. Los intentos de hacer el sistema agrícola de la Unión Europea más respetuoso con el medio ambiente han fracasado en los últimos años.

Es especialmente preocupante el uso generalizado de pesticidas y sus efectos sobre especies no diana. Muchos ecologistas consideran una clase especial de pesticidas llamados neonicotinoides —utilizados durante muchos años en Europa hasta que se prohibieron de forma parcial en 2013— como los primeros sospechosos responsables de la disminución de insectos. La Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea está revisando actualmente la prohibición. Otros plaguicidas son utilizados ampliamente en todo el mundo.

“Hay muchos indicios de que lo que vemos es el resultado de un envenenamiento generalizado de nuestro paisaje”, asegura Leif Miller, director general de la sección alemana de BirdLife International.

“El aumento reciente de las labores de seguimiento de insectos deriva del incremento de los proyectos de ‘ciencia ciudadana’”.

Pero incluso ambientalistas como Miller admiten que aún no se conocen las causas de fondo y toda la dimensión del problema. “Sospecho que es una multiplicidad de factores, y probablemente los principales son la destrucción del hábitat, la deforestación, la fragmentación, la urbanización y la conversión agrícola”, sostiene el ecólogo Dirzo de Stanford.

Para entender mejor el problema, los científicos instan ahora a intensificar las labores de control. Dada la importancia de los insectos para la agricultura y la biodiversidad, sería de suponer que en los países ricos, como Alemania, las poblaciones de insectos están siendo concienzudamente estudiadas. Pero este no es el caso. Tal como asegura Deckert, “para las más de 30.000 especies de insectos en el centro de Europa, solo existen unos pocos especialistas, y a menudo tienen que llevar a cabo el seguimiento como trabajo extra”.

Un control exhaustivo solo existe en determinadas regiones o para determinadas especies. En Alemania, solo 37 especies de insectos se siguen de cerca, según la Bundesamt für Naturschutz —un mero 0,12% del total de las especies.

El aumento reciente de las labores de seguimiento deriva del incremento de los proyectos de “ciencia ciudadana”, en los que se forma a personas no profesionales con un interés por el medio ambiente para recopilar datos. Uno de esos proyectos es un programa de seguimiento de mariposas llevado a cabo en asociación con la Butterfly Conservation Europe. Cada año, miles de voluntarios recorren el paisaje para compilar listas de las mariposas que encuentran.

A nivel global, sin embargo, no existen datos completos para realizar comparaciones a largo plazo. “Lamentablemente, la información sobre invertebrados en general, incluidos los insectos, es muy limitada, restringida a algunos grupos y unas cuantas localidades”, afirma Dirzo.

Es por este motivo que Wolfgang Wägele, director del Museo de Investigación Zoológica (Zoologisches Forschungsmuseum Alexander Koenig) de Bonn, está exigiendo ahora que se lleven a cabo seguimientos a gran escala. Wägele y su equipo han desarrollado un plan para un sistema automatizado de control de la biodiversidad, que haría fotografías, grabaciones de vídeo y audio así como capturas de los animales y especies de insectos y realizaría un análisis automático de la riqueza y abundancia de las especies. Explica Wägele: “Tenemos estaciones meteorológicas en todo el país, así que vamos a añadir una densa red de estaciones de biodiversidad de forma que podamos medir automáticamente cuánta vida hay en nuestros paisajes”.

Wägele planea utilizar técnicas de identificación automatizada, ya sea mediante el análisis de imágenes de inteligencia artificial o huellas genéticas, o por comparación de grabaciones acústicas con compilaciones de datos. Por ejemplo, si los saltamontes hacen sus sonidos característicos cerca de la estación, la especie será identificada y el número de insectos registrado. Si un insecto volador se posa sobre una trampa, su genoma será comparado con una base de datos. Para los insectos grandes como mariposas, los científicos pueden usar el análisis de imágenes fotográficas para conseguir una identificación precisa.
“Este sistema podría recopilar, identificar y registrar los datos de especies 24 horas al día y los 7 días de la semana y recopilar datos que necesitamos desesperadamente para evaluar la disminución de insectos”, dice Wägele.

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Recientemente, una instalación piloto para el sistema ya ha descubierto una nueva especie de mosquito, a la que se ha llamado Ctenosciara alexanderkoenigi, en el parque del museo. Actualmente la financiación de este sistema de seguimiento de alcance nacional está siendo revisada por el Ministerio Federal de Educación e Investigación (Bundesministeriums für Bildung und Forschung) de Alemania.

Muchos biólogos respaldan intensificar las labores de seguimiento, pero señalan que en Europa ya hay suficiente conocimiento sobre la disminución de insectos para comenzar a abordar las causas de fondo —principalmente en la política agrícola. Según las organizaciones ecologistas como BirdLife International, hay que hacer nuevos intentos para “ecologizar” la política agrícola de la Unión Europea de una manera sustancial mediante la creación de incentivos para enriquecer los paisajes con setos, reduciendo el uso de pesticidas y fertilizantes y recompensando más la agricultura ecológica. Los esfuerzos anteriores para hacerlo han fracasado.

“La pregunta clave es si los gobiernos consideran la biodiversidad como algo accesorio o, al contrario, de vital importancia para nuestro futuro”, concluye Deckert.

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Christian Schwägerl

ACERCA DEL AUTOR
Christian Schwägerl es un periodista autónomo que escribe para la revista GEO y para el periódico Frankfurter Allgemeine. Hasta el año pasado trabajó como corresponsal de medio ambiente para Der Spiegel. También es el autor, junto con Andreas Rinke, del libro recientemente publicado 11 Looming Wars, en el que se tratan posibles conflictos futuros por la tecnología, la comida, el territorio y los recursos. En artículos anteriores para Yale Environment 360, Schwägerl escribió sobre una reserva natural única creada a lo largo del antiguo Telón de Acero de Alemania y sobre el aumento de la apicultura en Berlín.