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21-09-2015 : Artículo

Más allá de la expansión: una nueva visión de los barrios solares del futuro

El concepto del “barrio solar” se refiere a casas con un panel solar en cada tejado, un vehículo eléctrico en cada garaje, baterías caseras ultra-eficientes para almacenar el exceso de energía y una fácil transferencia de electricidad entre la casa, el coche y la red eléctrica. Pero, ¿contribuirá la tecnología a que se haga realidad este sueño?

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Imaginad un barrio verdaderamente verde, uno en el que las casas sean energéticamente eficientes, con paneles solares en los tejados y coches eléctricos deslizándose silenciosamente por las calles. Tanto las empresas como los expertos en energía y los investigadores afirman que la vida en barrios con bajos niveles de carbono no solo es posible, sino que está por llegar, aunque no a corto plazo. Demos un vistazo al futuro:

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Photo by Steffen Foerste

Fotografía de Steffen Foerster Los páramos sin árboles de los Andes son la evolución de los bosques que se talaron hace siglos.

— En Palm Springs, California, los paneles solares en los tejados son muy comunes en una nueva comunidad formada por 42 casas energéticamente eficientes construidas por Far West Industries, de Santa Ana. Las casas se venden rápidamente, a precios que van desde los 600.000 dólares a los 700.000. Scott Lissoy, presidente de Far West, dice: “Si tenemos que construir en el Valle de Coachella, una de las zonas más cálidas de California, construimos utilizando paneles solares. Es lo correcto”.

Las casas de esta urbanización de Colorado están equipadas con paneles solares y elementos energéticamente eficientes.

— En Colorado, los residentes de los condados de Adams, Boulder y Denver se benefician de un programa de compra en grupo llamado Solar Benefits Colorado, que ofrece descuentos en los paneles solares de una empresa llamada Sunrun y también en un coche eléctrico, el Leaf, de una concesionaria local de Nissan. Es un proyecto que forma parte de un grupo de proyectos de adquisiciones organizados por Vote Solar, un grupo de defensa de la energía fotovoltaica.

— En Vermont, Green Mountain Power, la empresa local de suministro de energía, quiere vender menos electricidad a sus clientes. En cambio, les está vendiendo bombas de calor de bajo consumo energético, impermeabilizaciones, baterías y paneles solares que les confieren un mayor control sobre su consumo de energía. “Realmente lo que estamos haciendo en este negocio es tratar de acelerar la revolución de los consumidores, que ya está en marcha, para transformar el espacio energético”, dice Mary Powell, director ejecutivo de la empresa suministradora de energía.

Estos ejemplos señalan el potencial de lo que algunos llaman “barrios solares”. El concepto es muy amplio: paneles solares en los tejados, vehículos eléctricos en los garajes, casas de bajo consumo energético equipadas con baterías para almacenar electricidad y sistemas eléctricos inteligentes bidireccionales que permiten a la gente ir en coche al trabajo y descargar la energía de los coches eléctricos en los momentos de máxima demanda de energía. El gobierno de Australia ha adoptado esta idea para un nuevo complejo de viviendas militares que se está construyendo cerca de Darwin, en el que cada hogar estará equipado con sistemas solares de 4,5 kW en los tejados, puntos de recarga para vehículos eléctricos y aplicaciones para teléfonos móviles que permitirán a los propietarios realizar un seguimiento de su consumo de energía y ahorro en carbono.

Los avances en tecnología, combinados con una política inteligente, podrían desatar una revolución de energía limpia en los barrios residenciales.

Esta visión se parece muy poco a las urbanizaciones de hoy en día, con sus grandes e ineficientes casas, dos o tres coches con motor de gasolina en el garaje, centros comerciales y grandes aparcamientos. Pero sus defensores afirman que, si todo va bien, los avances en tecnología, combinados con una política inteligente, podrían reducir los costes de la energía solar, de los coches eléctricos y de las baterías así como desatar una revolución de energía limpia en los barrios residenciales.

Un predicador de esta revolución es David Crane, director ejecutivo de NRG Energy, empresa con sede en Nueva Jersey, que tiene como objetivo ofrecer una solución integral de energía limpia a los propietarios de viviendas, que incluye puntos de recarga para coches eléctricos y baterías. “Nuestro negocio de casas solares será mucho más que solo paneles solares en los tejados”, dijo Crane en un informe de ganancias del 2014. 

Analistas del Rocky Mountain Institute, dirigido por Amory Lovins, también observan la llegada de una revolución energética. “Las soluciones técnicas existen”, afirma Titiaan Palazzi, ingeniero mecánico del instituto que anteriormente había trabajado para Nest, empresa de termostatos inteligentes. Y añade: “Con el tiempo llegaremos a tener barrios residenciales o comunidades cuyo consumo de energía neto será cero”.

Mientras tanto, un estudio académico de la ciudad de Auckland, en Nueva Zelanda, y sus alrededores ha observado que las casas independientes de los barrios residenciales pueden generar más electricidad de la que necesitan y enviar la energía sobrante a la ciudad mediante las baterías de los vehículos eléctricos en los desplazamiento del y al trabajo. Hugh Byrd, profesor de la Universidad de Lincoln (University of Lincoln), en el Reino Unido, que fue quien dirigió la investigación, informó mediante correo electrónico que otro estudio había observado resultados similares en San Francisco. Sin embargo, concluyó que, para aprovechar el potencial de la energía limpia en los barrios residenciales, se necesitarán, entre otras cosas, baterías más baratas y de mayor alcance para incrementar su penetración en el mercado de los coches eléctricos.

Los coches eléctricos, elemento clave del ecosistema de barrios solares, han demostrado ser una venta difícil.

Y es ahí donde encontramos el problema. Para que los barrios residenciales, que se extienden por toda Norteamérica, sean respetuosos con el medio ambiente, —dejando de lado los generadores de exceso de energía— los sistemas de energía solar distribuida, los coches eléctricos y el almacenamiento en baterías tendrán que convertirse en algo normal y corriente. Esto podría ocurrir, y seguro que ocurrirá, pero no en un futuro cercano.

En los Estados Unidos, la distribución de la energía solar, es decir, la instalación de placas fotovoltaicas en casas y empresas, está experimentando un enorme crecimiento, a un ritmo de más del 50% anual en la última década, según la empresa dedicada al estudio de mercado Clean Edge. SolarCity, la empresa líder en energía solar para hogares, afirma que tiene como objetivo servir a 1 millón de clientes residenciales hacia el 2018 —partiendo de la cifra de 262.000 a 30 de junio—, y tiene un montón de competidores.

Pero la distribución de energía solar sigue siendo un negocio de nicho en todos los estados, excepto en Hawái, donde el 13% de los consumidores residenciales de electricidad han instalado placas solares (la siguiente es California, con un 3%). A nivel nacional, unos 734.000 hogares, menos de 1 de cada 100, disponen de energía solar, según el informe de U.S. Solar Market Insight de GTM Research. Y una encuesta realizada en el 2015 por Clean Edge y SolarCity entre propietarios norteamericanos desveló que solo un 6% tenía la intención de instalar placas solares en el próximo año, menos de los que se disponen a comprar bombillas de LED, termostatos inteligentes y calentadores de agua eficientes.

(Cabe decir, que otros países están haciendo muchos más progresos. Alemania, cuya población de 80 millones de habitantes representa una cuarta parte de la de los Estados Unidos, tiene instalados 1,5 millones de sistemas fotovoltaicos, dos veces más que Estados Unidos. Actualmente Alemania genera casi el 7% de la energía eléctrica a partir de la energía solar. En Australia, uno de cada cinco hogares dispone actualmente de placas fotovoltaicas.)

Otro elemento clave del ecosistema de barrios solares —los coches eléctricos— ha resultado ser una venta difícil. En el 2011 el presidente Obama pronosticó que en el 2015 habría 1 millón de coches eléctricos (a diferencia de los híbridos como el Toyota Prius) circulando en las carreteras estadounidenses. Estamos en el 2015 y no estamos para nada cerca: las ventas acumuladas son menos de 375.000, informa la Electric Drive Transportation Association. De los 16.1 millones de nuevos automóviles y camiones vendidos en el 2014, solo unos 118.000 (o sea el 0,7%) fueron eléctricos, y este año las ventas han bajado ligeramente en comparación con el 2014.

Las baterías para almacenar electricidad en el hogar son una novedad y aún no se han probado en la práctica. La pasada primavera Tesla inició un animado debate entre los analistas de la industria con el anuncio de su batería Powerwall que se distingue por su elegante diseño. Algunos dijeron que no podría almacenar suficiente electricidad para hacer funcionar aparatos con una gran demanda de energía como los acondicionadores de aire o las secadoras de ropa, y que pagar 7.000 dólares por su instalación tiene poco sentido financiero para la mayoría de personas. Otros dijeron que en los estados con un alto coste de electricidad, las baterías permitirían a los propietarios almacenar, de forma rentable, energía solar para las horas nocturnas. Panasonic y Samsung también están desarrollando baterías para el almacenamiento doméstico, así que Elon Musk, de Tesla, no es el único en pensar que allí hay un negocio.

Una razón por la cual es difícil de pronosticar el futuro de la energía solar, de los coches eléctricos y de las baterías en los Estados Unidos estriba en que todos están subvencionados.

Una razón por la cual es difícil de pronosticar el futuro de la energía solar, de los coches eléctricos y de las baterías en los Estados Unidos estriba en que todos están subvencionados y, por lo tanto, dependen de las políticas, y no solo a nivel federal. Hoy en día, los compradores de coches eléctricos pueden beneficiarse de un crédito federal en el impuesto sobre la renta de 7.500 dólares, pero el crédito finalizará una vez que se alcance el límite de ventas establecido. Así pues, el precio de los coches eléctricos podría subir justo cuando hayan alcanzado popularidad.

La economía de la energía solar depende en parte de los créditos fiscales a la inversión que ofrece el Gobierno, de hasta un 30% para los propietarios de viviendas o las empresas que instalan paneles solares y los alquilan a los propietarios, la fórmula más común actualmente. Pero dichos créditos está previsto que desciendan hasta un 10% en el 2017 o bien que desaparezcan por completo. GTM Research espera un profundo descenso en las instalaciones solares en el 2017 si los créditos fiscales se suprimen.

La normativa estatal también es clave. En Florida, el Estado del Sol, no existe ningún tipo de industria de energía solar, porque las empresas eléctricas ejercen un monopolio sobre el suministro de electricidad a los propietarios. Algunos estados han limitado la cantidad de energía solar residencial elegible para la medición neta, lo que permite a los propietarios vender sus excedentes de electricidad a la red y, por ende, reducir el coste de esta.

“Actualmente hay una gran incertidumbre con respecto a las políticas que han apoyado la energía solar en el pasado”, destaca Laura Wisland, principal analista de energía de la Unión de Científicos Conscientes (Union of Concerned Scientists).

Seis de las diez constructoras más importantes de los Estados Unidos han implantado la energía solar como estándar en algunos de sus proyectos.

A pesar de las incógnitas y lo incognoscible, un gran número de inversores y algunos ejecutivos de empresas suministradoras han llegado a pensar que el sector de la electricidad está sufriendo cambios dramáticos. “Que el sistema de energía en el mundo ha iniciado una transformación drástica hacia un futuro más descentralizado con energía más limpia ya no es una afirmación controvertida”, dice Michael Liebreich, de Bloomberg New Energy Finance. Deutsche Bank publicó una exhaustivo análisis de 185 páginas acerca del mercado solar mundial que concluyó como sigue: “Creemos que la industria de la energía solar está experimentando un cambio fundamental y que las oportunidades son mayores que nunca”.

No es de extrañar que la economía sea el gran impulsor. Los costes de los paneles solares han disminuido de forma drástica, así como los llamados costes indirectos de la energía solar, es decir, la comercialización, la instalación y las licencias, aunque estos lo hacen más lentamente. En lugar de comprar los paneles, la mayoría de propietarios ahora los alquilan a proveedores solares como SolarCity, Sunrun y Sungevity o bien a las empresas suministradoras, incluyendo Green Mountain Power y NRG Energy. “La opción del alquiler ha revolucionado el sector”, constata Clint Wilder, editor principal de Clean Edge, cuya encuesta confirma que el 82% de propietarios afirma que “ahorrar dinero” es el principal motivo por el que compran servicios y productos de energía limpia.

Kelcy Pegler, Jr., presidente de NRG Home Solar, que actualmente opera en 10 estados, declara: “El cliente medio se ahorra un 15% ya desde el primer día”. La empresa CPS Energy, una empresa municipal de suministro de electricidad de San Antonio, ha ofrecido pagar a determinados clientes que estén dispuestos a permitir que una empresa de desarrollo solar instale paneles en sus tejados.

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Las constructoras también están apostando poco a poco por la energía solar. Seis de las diez constructoras más importantes implantan la energía solar como estándar en algunos de sus proyectos, según el proveedor de energía solar Sunpower. Plagar de paneles un tejado cuando se construye una casa cuesta menos dinero que si se instalan posteriormente, y los costes de la energía solar se pueden añadir a la hipoteca de la casa.

Cisco DeVries, director ejecutivo de Renew Financial, una empresa californiana que financia proyectos de energía solar y de eficiencia energética, afirma que la transición hacia una combinación de fuentes de energía “descentralizadas, mucho más limpias y mucho más eficientes” llegará mucho más rápido de lo que la mayoría de gente cree. Antes de la invención de los teléfonos inteligentes, apunta, en casi todos los hogares de Estados Unidos había un teléfono fijo; ahora eso se reduce a menos del 60%. Según DeVries: “El ritmo de cambio a la energía distribuida muy pronto se empezará a parecer a la revolución del iPhone”.

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Marc Gunther

ACERCA DEL AUTOR
Marc Gunther es editor colaborador de Fortune, un escritor con amplia experiencia en Greenbiz.com y un bloguero en www.marcgunther.com. Su libro, Suck It Up: How Capturing Carbon From the Air Can Help Solve the Climate Crisis, está disponible en Amazon Kindle Single. En sus artículos anteriores en Yale Environment 360, nos habló de los sistemas que se están desarrollando para eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera y de cómo la tecnología puede ayudar a los consumidores a elegir productos más ecológicos.