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23-09-2015 : Entrevista

La visión esperanzadora de un científico sobre cómo podemos reparar el planeta

Las crisis ecológicas parece que se acumulan en una cascada sin esperanza, pero Johan Rockström, un científico sueco, afirma que en las próximas décadas tendremos una oportunidad sin precedentes para revertir el daño.

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Para ser un investigador que estudia cómo la humanidad está empujando a la Tierra hacia puntos de inflexión potencialmente desastrosos, Johan Rockström es sorprendentemente optimista. A pesar de que considera que nuestra especie ha cruzado cuatro de los nueve “límites planetarios” —incluidos los del cambio climático y la deforestación—, cree que aún estamos a tiempo de salir del abismo y crear un futuro sostenible basado en las energías renovables y una economía “circular” que recicle continuamente los recursos.

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Johan Rockström

En una entrevista con Yale Environment 360, Rockström, director ejecutivo del Stockholm Resilience Center y autor de un nuevo libro, Big World, Small Planet, ofrece su punto de vista sobre el estado del planeta y explica por qué cree que “nunca antes ha habido tantos motivos para tener esperanza como ahora”. Nos explica cómo la humanidad puede dar un paso atrás y volver al interior de los límites planetarios, lo que él denomina “el espacio de funcionamiento seguro de los procesos biofísicos inherentes al sistema terrestre”, y nos describe cómo una alineación de la ciencia, los avances tecnológicos y un creciente compromiso público y político cada vez más fuerte de actuar harán que la civilización vuelva al buen camino.

“No se trata de un viaje en el que volvemos a las cuevas”, dice Rockström, y añade: “Más bien es un camino de alta tecnología, buena salud, una democracia mejor, y enormes y múltiples beneficios [que van] más allá de salvar el planeta”.

Yale Environment 360: Tal como explica en su libro, el período del Holoceno, básicamente en los últimos 12.000 años, fue un período estable y propicio para el florecimiento de las civilizaciones humanas. Las opiniones difieren acerca del momento en el que la Tierra entró en el Antropoceno. ¿Dónde marcaría el punto de inicio?

Johan Rockström: ¿Qué es exactamente el Antropoceno? En el sentido estricto de la palabra significa que los seres humanos se han convertido en una fuerza global de cambios a escala planetaria, superando la magnitud y la frecuencia de los cambios naturales en el planeta.

Si nos fijamos en los últimos 12.000 años, a lo largo de todo el período Holoceno, es cierto que empezamos domesticando animales y plantas, comenzamos a pasar de nuestra sociedad de cazadores y recolectores a talar bosques e iniciar la transformación de la tierra. Pero está claro que en todo el período, desde hace 8.000 años hasta mediados de la década de 1950, no se observa ninguna evidencia de que los seres humanos hayan afectado a la resiliencia y la estabilidad del sistema terrestre. Pero a mediados de los años 50, ocurrió algo que claramente supuso un aumento exponencial de la presión humana sobre el planeta. Y, posteriormente, dicho aumento exponencial se multiplicó ocasionando los gases de efecto invernadero, la pérdida de biodiversidad, la eutrofización, la deforestación, la degradación de la tierra y la contaminación del agua. Así que prácticamente todo el conjunto de parámetros que ejercen presión sobre el sistema terrestre tiene su origen en la década de los cincuenta. Así que para mí, esta es la entrada en el Antropoceno. Y si mucho me apura, incluso me atrevería a decir que tal vez no entramos en el Antropoceno propiamente dicho hasta finales de 1989. Porque desde 1955 hasta finales de los ochenta, el sistema terrestre era claramente tan resiliente que podía amortiguar incluso tal aumento exponencial de la presión.

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Adaptado de Raworth, Oxfam

“Operando dentro de las límites planetarios aún podríamos permitirnos una alta calidad de vida”, afirma Rockström.

Así que aunque éramos el principal punto de presión, no se produjeron graves repercusiones bruscas; no hizo que el sistema terrestre empezara a responder con cambios radicales e irreversibles, o como yo a menudo lo llamo “que nos pasara factura”. No fue hasta 1989-1990 que empezamos a ver grandes colapsos: la pesca de bacalao en Terranova en 1990, los grandes sistemas de agua dulce que pasaron de ser ricos en oxígeno a tener anoxia, el cambio del mar Báltico, el acelerado derretimiento del hielo del mar Ártico, los ecosistemas que pasaron de un estado productivo a un estado de degradación.

e360: Usted y sus colegas han determinado nueve límites planetarios, zonas de funcionamiento seguras, como usted las llama. Ya hemos superado cuatro de ellos, incluido el límite climático de 350 partes por millón de CO2. ¿Qué más estamos haciendo mal?

Rockström: En nuestro más reciente informe, que se publicó en Science en enero del 2015, se llega a la conclusión de que hemos transgredido cuatro fronteras. Así que aparte del cambio climático, también hay la pérdida de la biodiversidad, la eutrofización (interferencia con los ciclos globales del nitrógeno y el fósforo), la deforestación o el cambio global en el uso de la tierra. Estos son los que ya se encuentran en la zona de peligro.

e360: Otros de sus límites planetarios son la acidificación de los océanos y el consumo de agua dulce, entre otros. Escribió que el cumplimiento de estos límites no obstaculizaría el crecimiento económico, incluso con una población mundial prevista de 9.000 millones. Explíquenos cómo es posible.

Rockström: Para empezar, es importante comprender cuál es el marco de los límites planetarios. Hagamos un experimento mental: saquemos a los seres humanos del planeta Tierra y, por un momento, coloquemos a cada ser humano en otro planeta. Y lo que hacemos es simplemente entrevistar a la Madre Tierra y le preguntamos: “¿Dónde están tus límites biofísicos por encima de los que podemos observar cambios en las reacciones que nos conduzcan a cruzar el umbral que puede sacarnos del equilibrio del Holoceno?”. Y puesto que la ciencia ha avanzado considerablemente, especialmente en los últimos 30 años, somos capaces de traducir la voz de la Tierra en límites cuantificados. Estos nueve procesos son los que regulan la estabilidad del sistema terrestre. Una vez cuantificados, nos proporcionan el espacio de funcionamiento seguro del proceso biofísico inherente al sistema terrestre. No tienen nada que ver con los humanos. Realmente son límites biofísicos. Una vez que estos están definidos, podemos devolver los seres humanos a la Tierra y, entonces, puede ocurrir algo bastante interesante, porque surge la siguiente pregunta: “¿Hay algo en la investigación del límite planetario que pueda impedir el crecimiento?”. Y la respuesta es “no”. Porque tenemos un espacio de funcionamiento seguro, que es el terreno de juego seguro para los humanos.

Si se define el crecimiento [solo] en términos de PIB, entonces siempre se corre el riesgo de salirse de los límites.

Le voy a poner un ejemplo: ¿es posible pensar en un crecimiento económico mundial alimentado por el sol en lugar de por combustibles fósiles? Esto significaría estar seguros respecto al clima y seguir teniendo un alto grado de utilización de energía moderna que podría impulsar el desarrollo económico en el mundo. Y la respuesta es “sí”. Ahora, si se define el crecimiento en términos de PIB, en el que no se contempla la degradación y el uso del capital natural, entonces, por supuesto, se corre el riesgo de salirse de los límites. Pero si se combina una economía de carbono cero —un sistema de energía completamente renovable— con una lógica económica circular, en la que se intente reciclar todos los recursos así como las funciones y los servicios del ecosistema registrados en el sistema terrestre, realmente se puede pensar en un mundo con un buen desarrollo económico dentro de un espacio de funcionamiento seguro. Ahora, al final del día, no puede ser 100% sostenible. Pero creo que es justo decir que hoy en día tenemos suficientes muestras de que realmente podemos aportar un desarrollo económico sostenible. Estamos diciendo que las personas y el planeta pueden ir de la mano. Así que, en el sentido más estricto, no hay ningún límite para el crecimiento.

e360: ¿La visión de un Antropoceno estable depende de las tecnologías que todavía no se han desarrollado?

Rockström: Bueno, sí y no. Para mí, un buen Antropoceno es que nos mantengamos en unas condiciones similares a las del Holoceno. Las tecnologías tendrán un papel fundamental a la hora de permitir la transformación hacia un futuro sin carbono. Sin embargo, no creo que dicha transición se consiga fácilmente mediante la geoingeniería a gran escala. Depende más de las innovaciones en el sistema energético, en movilidad, en eficiencia energética, en construcción y, fundamentalmente, también del modo en el que producimos bienes y servicios. Por eso, creo que la innovación es absolutamente fundamental para modelos económicos circulares y, concretamente, para que el sistema alimentario pueda producir alimentos de forma sostenible que puedan ofrecerse a nueve o diez mil millones de personas. Pero yo no excluiría algunas innovaciones tecnológicas a gran escala para ayudarnos, como por ejemplo: el almacenamiento y la captura de carbono o un gran avance en la tecnología de celdas de combustible que pueda progresar de una forma sin precedentes hasta el momento. Podemos pensar en la energía nuclear de próxima generación, la cual todavía no hemos visto. Así pues, las tecnologías desempeñan, y desempeñarán, un papel muy importante. Hace solo cinco años no podíamos decir que la energía renovable se pudiera producir a gran escala. Hoy en día podemos decirlo acerca de la energía solar y la eólica, que son bastante notables. Pero la tecnología por sí sola no es la solución. Se requieren cambios de comportamiento y nuevos valores. Necesitamos un cambio de mentalidad. Tenemos que volver a conectar nuestras sociedades humanas con las bioesferas; tenemos que trabajar junto con la naturaleza, no en su contra.

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Steffen, W. y otros

Los riesgos relativos de los nueve límites planetarios, según Rockström y sus colegas.

e360: ¿Nos puede indicar si existen estrategias que puedan acelerar dicho cambio de mentalidad?

Rockström: Debemos trabajar con la dimensión humanística de la ética, de la responsabilidad, del pensamiento intergeneracional y, francamente, alimentar nuestro amor por el planeta, por la belleza de la naturaleza. En un punto del libro explicamos que no creemos que algún ser humano se despierte por la mañana intentando deliberadamente destruir el planeta. Simplemente estamos atascados en una lógica en la que, a pesar de nuestro amor por el planeta, igualmente lo destruimos, porque estamos atascados en un punto en el que, solo por vivir nuestras vidas, no podemos ser plenamente sostenibles. Y el cambio de mentalidad realmente consiste en poner al planeta en primer lugar, y a partir de allí evolucionar para poder ser mucho más inteligentes sobre cómo resolver los conflictos actuales entre la sostenibilidad y el desarrollo. No se trata de hacer un viaje de vuelta a las cuevas. Es un camino hacia la alta tecnología, la buena salud, una mejor democracia, y enormes y múltiples beneficios. Realmente es una cuestión de alta tecnología —lo que yo llamo un Tesla. Estamos hablando de un futuro más tecnológico, más moderno, más deseable y más saludable, así que será un viaje muy emocionante.

e360: Cuando hace poco el presidente Obama visitó Alaska para dar la señal de alarma sobre el cambio climático, los críticos señalaron la ironía de ese viaje, considerando su decisión de permitir que Shell perforara el Ártico en busca de petróleo. Como respuesta, el asesor principal del presidente en cuestiones de ciencia y tecnología dijo textualmente: “Desearíamos una transformación instantánea que fuera drásticamente menos dependientes del petróleo y el gas. Pero no vivimos en un mundo mágico”. ¿Cuál es su reacción al respecto?

Estamos hablando de un futuro más tecnológico, más moderno y más saludable, así que será un viaje muy emocionante.

Rockström: Aquí, por supuesto, hay una contradicción esencial. Y la contradicción es tan flagrante porque, por un lado, tanto [el secretario de Estado] John Kerry como el presidente Obama señalan muy claramente que los riesgos climáticos del mundo no son solo urgentes, sino que son potencialmente catastróficos, y las cosas se están moviendo muy lentamente cuando lo que necesitamos es una transformación hacia una economía global básicamente de carbono cero entre el 2050 y el 2070. Y, por otro lado, señalan que este no es un camino de sacrificio, sino un camino de oportunidades. Pero luego Kerry dice: “Pero no podemos deshacernos del petróleo a corto plazo, porque lo cierto es que necesitamos un periodo de transición, y no tenemos ninguna varita mágica que nos permita hacer de repente ese cambio”. Y eso, en mi opinión, es un problema, porque o bien te centras en el análisis del riesgo y en la descripción de esta gran oportunidad que se nos presenta, o bien te centras en el argumento de que, de hecho, estas tecnologías renovables no son escalables. Así que puesto que necesitamos energía barata, debemos continuar con el petróleo.

Y creo que la razón por la que estamos escuchando estos argumentos contradictorios es porque actualmente nos encontramos en una fase de transición muy interesante. Hace solo tres o cuatro años, el argumento de que necesitábamos energía barata, sistemas energéticos de combustibles fósiles, porque no podíamos expandir las nuevas tecnologías era cierto cuando la energía solar suponía el 0,2%, el 0,3% o incluso el 1% de las fuentes de energía. Hoy en día eso no es para nada cierto. China, Alemania, algunas partes de Estados Unidos y Dinamarca tienen previsto ampliar la energía eólica y solar así como la biomasa de una forma imposible de predecir. De hecho, han superado con creces los límites de cualquier predicción optimista de hace tan solo tres o cuatro años. Así que ahora estamos en un periodo de transición en el que, por primera vez, podemos decir: “Sí, afrontamos el mayor riesgo del planeta que jamás ha existido, y sí, tenemos una solución escalable”.

Por lo tanto, creo que él [el presidente Obama] está calculando fríamente que, “a nivel nacional, no puedo lanzarme de cabeza con todos mis argumentos hacia una fase de eliminación de los combustibles fósiles, que tengo que ser un poco transigente”. Lo que ha decidido es permitir la exploración, con la esperanza de que dentro de tres o cuatro años el petróleo ya no sea tan atractivo, es decir, con los actuales precios del petróleo, no hay forma de que pueda extraerse petróleo del Océano Ártico, actualmente bajo el hielo.

e360: A finales de este mes, la ONU se reunirá para adoptar oficialmente los 17 objetivos de desarrollo sostenible que abordarán un amplio abanico de cuestiones. ¿Cree que el concepto de los límites planetarios se tendrá en cuenta en esos objetivos?

Rockström: Sí, lo creo. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible constatan que queremos un desarrollo mundial en términos de objetivos ambientales globales, cuantitativos y científicamente definidos. Y cuatro de los 17 objetivos son límites planetarios. Hay un objetivo sobre el clima, uno sobre el agua dulce, uno sobre la biodiversidad y uno sobre los océanos.

Lo que me mantiene despierto por la noche es el lento ritmo del cambio, y que cuando ganamos uno, perdemos otros.

Pero en realidad, los otros cinco límites se encuentran dentro de los objetivos de desarrollo sostenible. Realmente estamos ante una situación seria, en lo que concierne a riesgos tanto ambientales como sociales a escala mundial, y necesitamos una nueva lógica en la que la gente y el planeta funcionen en armonía, y si trasladamos eso a los objetivos, queda claro que la respuesta es un mundo que se desarrolla en un espacio de funcionamiento seguro. Es ese cambio hacia una lógica alineada dentro de los límites planetarios.

e360: Con las negociaciones sobre el clima previstas en París en unos tres meses, usted ha dicho que hemos alcanzado un “momento Montreal respecto al clima”. ¿Qué quiere decir con eso?

Rockström: En 1987, el mundo acordó volver al espacio de funcionamiento seguro en uno de los nueve límites, concretamente en lo que respecta a la reducción de la capa de ozono de la estratosfera, la capa que nos protege de las peligrosas radiaciones ultravioletas del sol. Los científicos identificaron los riesgos de los clorofluorocarbonos de las neveras y los sistemas de refrigeración. Y el Protocolo de Montreal fue un éxito extraordinario. El mundo realmente salió de la zona de peligro y volvió al espacio de funcionamiento seguro. ¿Cómo pasó? Bueno, en realidad la industria tenía tecnologías con las que continuó ampliándolo y que, además, proporcionaron no solo un futuro más seguro, sino también una tecnología más barata y más avanzada. Y si analizamos dicho éxito, observamos que tuvieron lugar tres aspectos. El primero es que la ciencia se consagró y los legisladores y la industria creyeron en la ciencia. El segundo que la tecnología estaba disponible, y la industria dispuesta a evolucionar. Y el tercero es que había legisladores dispuestos a actuar.

Para el clima, estos aspectos nunca se han cumplido. Hemos tenido debates científicos pero nunca se ha podido hablar de modo convincente sobre soluciones. Nunca han sido escalables. Shell y BP dirán: “Confiamos en la ciencia, pero nos vemos obligados a perforar en busca de petróleo, porque es la única forma de impulsar la economía mundial”. Y, en tercer lugar, no hemos tenido ningún tipo de armonización en política. Y ahora, en 2015, por primera vez, realmente observamos un momento Montreal en el clima. Porque ahora la ciencia está muy bien establecida, y las tecnologías están disponibles y son escalables. Y tenemos una política completamente nueva y el reconocimiento empresarial de que esto no es solo un riesgo que debemos resolver, sino una oportunidad que podemos aprovechar. Y eso no existía hace tan solo unos pocos años.

e360: Su libro tiene un tono optimista. Sin embargo, según sus cálculos tenemos una década para lograr el cambio de mentalidad y empezar a funcionar dentro de los límites planetarios. También ha dicho que si se toman este año decisiones valientes, se muestra entusiasta respecto a la idea de un futuro brillante. Entonces, ¿qué le impide dormir por la noche?

Rockström: Estoy convencido de que el mundo ha cruzado un punto de inflexión social. Hemos caído en una lógica en la que es evidente que la sostenibilidad es el futuro de la humanidad. Pero lo que me mantiene despierto por la noche es el lento ritmo del cambio, y que tras una victoria, hay una derrota. Australia invierte en minas de carbón. Canadá es lento a la hora de tomar decisiones. La India tiene una posición incierta. Observamos un mundo en un estado muy nervioso respecto al terrorismo, los movimientos fundamentalistas islámicos y la economía.

Así que con todos estos altibajos y turbulencias geopolíticas y sociales, cuando realmente se trata de resolver el problema climático y aprovechar las oportunidades, ¿realmente seremos capaces de cambiar la tendencia en los próximos cinco o diez años? ¿Podremos evitar que la Tierra tome el rumbo predeterminado que nos llevaría irremediablemente en la dirección equivocada? Así que actualmente nos encontramos en un momento muy interesante. Nunca ha habido una razón para estar tan nervioso como hoy en día, pero tampoco nunca antes ha habido tanto motivo para la esperanza. Y la pregunta es ¿en qué dirección nos moveremos?

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