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11-07-2017 : Artículo

¿La Monarch Highway ayudará a salvar una especie de mariposas en peligro de extinción?

La población de mariposas monarcas de América del Norte ha caído en picado des mil millones a 33 millones en apenas dos décadas. Ahora está en marcha un proyecto para recuperar la mariposa monarca transformando una autopista interestatal en la columna vertebral de las acciones destinadas a restaurar su menguante hábitat.

por

U.S. FISH AND WILDLIFE SERVICE (SERVICIO ESTADOUNIDENSE DE PESCA Y VIDA SILVESTRE)

La Interstate 35 está situada en el corazón de un vasto sistema circulatorio, una de las arterias de transporte masivo que permite a los conductores estadounidenses recorrer con rapidez largas distancias. La autopista también pasa por medio de la principal ruta oriental de la mariposa monarca, utilizada por la inmensa mayoría de esta especie de mariposas de color naranja brillante y negro que emprenden una de las migraciones más agotadoras de insectos del mundo.

En vuelo desde lugares tan remotos como Canadá meridional hasta sus tierras de hibernación en los empinados bosques de abeto al noroeste de la Ciudad de México, las mariposas monarcas atraviesan numerosas áreas metropolitanas que se encuentran a lo largo de los más de 2.500 km del río de asfalto, entre ellas Minneapolis-Saint Paul, Kansas City y Dallas-Fort Worth. Antes una extensa pradera, en la actualidad el corredor I-35 no solo cruza ciudades y suburbios, sino que también pasa a través del Cinturón del Maíz, un conglomerado de monocultivos de maíz y soja en constante expansión, fumigados con el herbicida glifosato. Según Chip Taylor, director de Monarch Watch y biólogo de la Universidad de Kansas (University of Kansas), el resultado ha sido una tremenda pérdida de hábitat de la mariposa monarca.

La Interstate 35, que se extiende desde Minnesota hasta México, se encuentra en el corazón de la ruta de migración de la mariposa monarca.

En el invierno del 2014, apenas 33 millones de mariposas monarcas llegaron a sus santuarios montañosos de México, una caída vertiginosa de los mil millones de ejemplares estimados en 1996. Un estudio publicado el año pasado concluyó que, si continúa la tendencia actual, existe una “probabilidad sustancial” de que el número de mariposas invernantes caiga tan bajo que una sola tormenta prácticamente podría acabar con ellas, asestándoles un golpe mortal durante su migración.

Para detener las pérdidas y salvaguardar el futuro de la migración, en los años 2015 y 2016 un grupo de expertos en polinizadores formado a petición del presidente Obama emitió informes en los que se detallaba una nueva e importante estrategia para reconstruir la población invernante de mariposas, principalmente a través de una restauración activa de su hábitat en entornos naturales, a lo largo de carreteras y líneas de suministro, en granjas, parques, jardines y patios de escuelas en una amplia franja, que se extiende unos 160 km a ambos lados de la I-35.

El plan se centra en el esfuerzo de transformar la autopista interestatal en la autopista de la mariposa monarca, la Monarch Highway, creando hábitats en las zonas verdes que bordean la autopista y empleando materiales educativos, tales como señales, para concienciar a los conductores del grave riesgo que corren las mariposas monarcas y otros polinizadores críticos. En un libro blanco del 2015, Taylor trazó un plan quinquenal para el proyecto de restauración masiva, incluyendo dos opciones de vegetación y los costes proyectados. En una opción, en cada kilómetro y medio de la Interstate se instalarían dos terrenos de vegetación baja, de unos 3 x 3o metros, lo que supondría un coste total aproximado de 7 millones de dólares. En la otra opción, se restaurarían unos 4.000 m2 por kilómetro y medio de autopista mediante semillas, a un coste total estimado de entre 2,8 millones a 5 millones de dólares. Las plantaciones incluirían una variedad de las especies preferidas por las abejas, las mariposas y otros polinizadores, incluyendo el algodoncillo, la única fuente de alimentación para las orugas de la mariposa monarca. Con el tiempo se ampliarían las islas de hábitat a medida que una siega tardía al año dispersaría las semillas.

Plantados con hierbas no autóctonas y segados regularmente, los bordes de la autopista han sido todo menos beneficiosos para la vida silvestre.

Parece imposible que una autopista interestatal, con su tráfico incesante y ruidoso de coches que corren a alta velocidad, sea un refugio para una especie menguante. Plantados con hierbas no autóctonas, segados regularmente y rociados con pesticidas durante décadas, los bordes de la autopista han sido todo menos beneficiosos para la vida silvestre. Pero la transformación que ahora están considerando los defensores de la mariposa monarca podría convertir la escoria del borde de la autopista en oro para los polinizadores en estado crítico.

El concepto está captando cada vez más la imaginación no solo de los planificadores de la autopista, sino también de los biólogos y ecologistas de todo el mundo. Monarch Joint Venture (MJV), una asociación de más de 50 agencias federales y estatales, universidades y organizaciones no gubernamentales que trabajan para estudiar y proteger las especies, espera que la Monarch Highway sirva como “modelo nacional para la restauración de hábitats de polinizadores autóctonos a lo largo de las carreteras de transporte”. También es el mayor test para el concepto de la “autopista hábitat” en cualquier lugar del mundo actual.

Según May Berenbaum, jefa del Departamento de Entomología de la Universidad de Illinois (University of Illinois) en Urbana-Champaign, “la Monarch Highway es alentadora y desalentadora a la vez: alentadora porque si es un éxito para las mariposas monarcas beneficiará también a otros polinizadores y puede ser un modelo para otras especies aquí y en otras partes del mundo, y desalentadora porque aún se sabe muy poco sobre la vida en los acotamientos de las carreteras”. Una de las grandes incógnitas es el número de polinizadores, particularmente de mariposas monarcas migratorias, que morirán a causa de las colisiones con vehículos.

Mientras no se conozcan mejor los beneficios y los posibles peligros, algunos científicos piensan que los defensores de hábitats de los polinizadores en los bordes de carreteras, especialmente los partidarios de la Monarch Highway, deben proceder con cautela. “La idea de crear hábitats es fantástica, porque los polinizadores están en apuros”, señala Andy Davis, biólogo de la Universidad de Georgia (University of Georgia), y añade: “Pero no sé si la ciencia que apoya los hábitats en las cunetas para ellos realmente es acertada”.

En enero del 2016, la Federal Highway Administration (FHA) publicó un conjunto de buenas prácticas de gestión para dar orientación a los agentes de tráfico en la creación de hábitats para polinizadores en los bordes de las carreteras. Se han celebrado dos “cumbres de tráfico” para poner al día al personal del Departamento Estatal de Tráfico sobre el concepto. En mayo del año pasado, la FHA y los seis estados por los que pasa la I-35 firmaron un acuerdo en el que se comprometían con el esfuerzo. El mes pasado se dio a conocer el logotipo de la Monarch Highway.

La investigación actual no da respuestas claras sobre las probabilidades de éxito de las autopistas convertidas en hábitats.

Este otoño, Taylor, que trabaja con el Departamento de Tráfico de Oklahoma, planifica instalar franjas de hábitat en dos lugares cercanos a la I-35 en el estado y controlar la salud de las plantaciones y su capacidad de sustentar a las mariposas monarcas y otros polinizadores. Si todo va bien, en otoño del próximo año —afirma— “vamos a tener una prueba del concepto, y creo que podremos conseguir mucho apoyo”. Los agentes de tráfico del estado están haciendo todo lo que está en sus manos para hacer posible la Monarch Highway, explica Taylor, pero “las autoridades federales y estatales no pondrán mucho dinero”. Serán las personas, las empresas y los grupos de presión quienes “tendrán que impulsar este proyecto”.

La investigación actual no da respuestas claras sobre las probabilidades de éxito de las autopistas convertidas en hábitat. En una revisión de la literatura científica publicada hace dos años, los investigadores observaron que la mayoría de estudios del impacto ecológico de las carreteras no se han centrado en insectos y otros invertebrados, sino en aves y mamíferos, especialmente en grandes ungulados como los ciervos y los alces, así como en felinos en peligro de extinción como la pantera de Florida.

En el primer estudio que examina específicamente los hábitats para las mariposas monarcas en las cunetas de la autopista, publicado el año pasado en la revista Journal of Insect Conservation, de la Universidad de Minnesota (University of Minnesota), los investigadores descubrieron que cerca del 60% de los 212 acotamientos de carretera analizados en un radio de 400 kilómetros de Minneapolis contenían algodoncillo. Descubrieron que las mariposas utilizan las plantas, pero la cantidad de huevos y larvas en los algodoncillos era inferior en comparación con los “hábitats de 5 estrellas”, como los llama el autor principal Kyle Kasten, que se caracterizan por abundantes fuentes de néctar y polen, tales como parques y pequeños huertos.

Una mariposa monarca en un campo cerca del centro de Minneapolis. KYLE DALY/USFWS

“Es difícil explicar exactamente por qué”, dice Kasten, aunque especula que una posible razón podría ser que la salud de las orugas no es óptima debido a la contaminación producida por los vehículos y la deriva de pesticidas procedentes de granjas. Davis, de la Universidad de Georgia (University of Georgia), cree que el ruido ensordecedor a lo largo de las carreteras congestionadas podría ser otro factor.

Aunque los biólogos ecologistas han intentado mantener a otros animales alejados en lo posible de los coches y camiones que circulan a alta velocidad, crear hábitats para polinizadores en los márgenes de las autopistas ha obtenido un apoyo considerable. Este interés se basa en gran medida en la disponibilidad. Científicos de la Universidad de Minnesota (University of Minnesota) observaron en su estudio que los bordes de carretera “abarcan más de 4 millones de hectáreas de superficie en los Estados Unidos, y en muchos estados constituyen la propiedad pública más importante de terrenos”. En las zonas agrícolas y urbanas muy desarrolladas, “los bordes de carreteras son el único hábitat seminatural disponible para el algodoncillo”.

Los hábitats en los bordes de carretera solamente pueden contribuir a reconstruir una especie en declive si el aumento de la población supera los atropellos en la carretera.

Se han publicado ocho estudios que examinan las colisiones contra vehículos de cualquier tipo de insecto. El punto de acuerdo más enfático entre estos estudios de mortalidad vial, en los que los investigadores recorren regularmente los denominados transectos a lo largo de unos bordes de carretera designados para recolectar los insectos muertos, consiste en que es necesario profundizar más en la investigación.

Los hábitats en los bordes de carretera solamente pueden contribuir a reconstruir una especie en declive si el aumento de la población supera los atropellos en la carretera. Gran parte del optimismo respecto a las autopistas convertidas en hábitat deriva de unos informes según los cuales la restauración de la vegetación autóctona en los bordes de carretera favorece la abundancia de mariposas e, igualmente importante, que el porcentaje de ejemplares muertos es relativamente pequeño. En un documento del 2013, por ejemplo, los científicos que recorrieron 60 transectos en el sur de Polonia estimaron que el 6,8% de las mariposas registradas murieron en la carretera. No obstante, los investigadores polacos también apuntaron al denominado “dilema de conservación”: es cierto que los hábitats de calidad superior aumentan la abundancia de mariposas, pero también aumentan el número total de mariposas matadas.

La cuestión de si, en los hábitats a lo largo de carreteras, la tasa de mortalidad de las especies migrantes de largo recorrido, como la mariposa monarca, es más alta que la de sus parientes más sedentarios da lugar a discrepancias. Como ha señalado May Berenbaum, a pesar de su “desconcertante hábito de jugar a lo largo de varios miles de kilómetros de tráfico” en su anual migración otoñal, el número de mariposas monarcas atropelladas no se ha tenido en cuenta en la petición del 2014 (aún pendiente) ante el U.S. Fish & Wildlife Service de incluir la mariposa en la lista de especies amenazadas, y que también enumera una larga letanía de otras aflicciones a las que está expuesta la mariposa. Berenbaum fue coautora del único informe en el que se evalúa el impacto de las colisiones de las mariposas monarcas contra vehículos. En ese informe, publicado en 2001, ella y sus colegas estimaron que el número de mariposas monarcas atropelladas solo en carreteras del estado de Illinois durante una semana de otoño puede haber superado la cifra de 500.000 ejemplares. El pico de mortalidad se observó a mediados de septiembre, en medio de la migración de la mariposa monarca hacia el sur.

Basándose en estos hallazgos, Andy Davis hizo algunos simples cálculos aproximados en un blog para intentar determinar el número total de mariposas monarcas atropelladas cada año por vehículos en su principal ruta migratoria en otoño. La cifra ascendió a alrededor de 25 millones. Concluye: “Ese es un número sobrecogedor”, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos años tan solo unos 33 millones de mariposas monarcas han logrado llegar a México.

Algunos ecologistas dicen que convertir cualquier espacio disponible del corredor I-35 en hábitat es vital para la mariposa monarca.

Los biólogos especializados en la mariposa monarca han intervenido últimamente en un debate acalorado sobre si la principal causa de su drástico descenso en la ruta migratoria oriental es la dramática pérdida de algodoncillo en la zona de reproducción de la mariposa u otro factor aún no identificado que las mata durante su viaje de regreso a México. Davis considera que la mortalidad en carretera es “potencialmente un enorme problema al que no prestamos atención”.

Scott Black, copresidente de MJV y director ejecutivo de la Xerces Society, descarta el papel de la mortalidad en carretera en la desaparición de la mariposa. Puede haber más de un factor en México, dice, “pero no hay muchas pruebas de que los atropellos constituyan una de las principales causas del declive de la mariposa monarca” en los Estados Unidos.

Dado la inquietante cifra de mariposas que llegan a México, los defensores de la Monarch Highway creen que los beneficios justifican con creces los gastos. Black señala que el estado de la migración de la mariposa monarca es tan nefasto que, aunque la restauración que se lleva a cabo en los bordes de la I-35 “es una pieza importante del rompecabezas, no es suficiente”. Como muchos defensores de la mariposa monarca, opina que una estrategia que nos movilice a todos para restaurar hábitats en todos los espacios disponibles a lo largo del corredor de la I-35 “es vital para preservar el futuro de la migración de la mariposa monarca”.

La difícil situación de la mariposa monarca es emblemática en un contexto de conservación más amplio: la devastadora pérdida de espacio vital para la fauna y la flora autóctonas. El hábitat de la vida silvestre ha sido usurpado por los seres humanos de tal forma que la continuidad de una maravillosa migración animal depende, al menos en parte, de la capacidad de aguante de una mariposa, que pesa poco más que un clip de papel, frente a uno de los entornos más letales del mundo moderno.

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Janet Marinelli
ACERCA DE LA AUTORA Janet Marinelli es una galardonada periodista independiente que fue directora de publicaciones científicas y de divulgación en el Jardín Botánico de Brooklyn durante 16 años. Ha escrito y editado varios libros sobre especies en peligro de extinción y los esfuerzos realizados para salvarlos. También aborda las estrategias ecológicas para crear paisajes y comunidades resistentes. Sus artículos han aparecido en diversas publicaciones, desde The New York Times y Audubon hasta Landscape Architecture y la revista Kew.