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14-07-2014 : Reportaje Especial de E360

La crisis de la contaminación del suelo en China: limpiarlo representa un reto descomunal

Los funcionarios chinos están empezando a enfrentarse a la grave y extensa polución del suelo que ha contaminado un gran número de áreas de campo agrícola de la nación —se estima que más de un 8% de la tierra cultivable de China. Pero una cosa está clara: el coste y la complejidad de cualquier acción para remediarlo serán enormes. Este es el tercer y último artículo de esta serie.

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En los últimos años, Luo Jinzhi, de 52 años y residente en la aldea de Shuangqiao, en la provincia de Hunan, en China, se ha convertido en otro de los peticionarios que, junto a millones de chinos, recurren directamente a las altas esferas con la esperanza de que resuelvan el problema. Algunos solicitan que se rectifique una injusticia legal o que se dé a conocer la corrupción local. Luo, en nombre de sus vecinos aldeanos, reclama que se tomen medidas ante la catastrófica contaminación que afecta a su aldea natal.

Las peticiones requieren un proceso exigente y difícil, en el que el éxito no está garantizado: suponen realizar un viaje largo y caro a la capital de la nación, donde a menudo los peticionarios deben ir de un funcionario a otro sin obtener ningún resultado. En abril, Luo Jinzhe se desplazó, en un viaje de casi 1.600 km, al Bureau for Letters and Calls, la primera parada que los peticionarios realizan en la capital, y también al Ministerio de Protección Medioambiental. Su objetivo era pedir que se tomaran medidas, pero la única respuesta que obtuvo fue que volviera a casa y esperara a que el gobierno local estudiara su petición. Aún está esperando una respuesta de alguno de los dos.

Cosecha contaminada:

un reportaje especial de e360

Este artículo es el tercero y último de una serie de tres sobre la contaminación del suelo en China. El primer artículo analiza el problema en conjunto y el segundo se centra en el impacto que ha supuesto en el suministro de comida en China. Estos artículos son un proyecto conjunto entre Yale Environment 360 y Chinadialogue, con el apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting.

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Li Fen / Yale Environment 360

Esta fábrica de laminados de acero en Hengyang, en la provincia de Hunan, vierte sus residuos en el río Xiang.

Para Luo y sus vecinos, el primer signo de este serio problema en Shuangqiao apareció el 28 de junio de 2009, cuando Luo Bolin, un trabajador de la Xianghe Chemical Factory murió por envenenamiento por cadmio. Tras su muerte, con solo 44 años, se observó un gran número de marcas púrpuras en su pierna izquierda. Desde entonces, la lista de muertes por cadmio en Shuangqiao ha aumentado, y cada vez hay más evidencias de que China se enfrenta a una crisis nacional causada por la contaminación, que ha afectado tanto al suelo como a las cosechas y amenaza ser demasiado grave para ser solucionada.

En 2004, la Xianghe Chemical Factory, donde trabajó Luo, empezó su actividad en un área a 50 metros del río Liuyang. El Liuyang desemboca directamente en el río Xiang, que en la mitología de la China comunista se venera como símbolo de un hito histórico en la Gran Marcha por conseguir el poder. Ahí fue donde, en setiembre de 1927, Mao Zedong lideró la primera revuelta armada comunista, el breve Levantamiento de la Cosecha de Otoño, y estableció la efímera Hunan soviética, un episodio que aún se conmemora en canciones de elogio al río.

La fábrica daba trabajo a 50 aldeanos de Shuangqiao y producía un total de 3.000 toneladas anuales de polvo y pellet de sulfato de zinc, un aditivo de pienso animal. En 2006, aparentemente sin ninguna aprobación gubernamental, empezó a producir indio, un metal raro más valioso que el oro que en su proceso origina el cadmio como derivado. En abril de 2008 los aldeanos de Shuangqiao empezaron a notar pequeños cambios, aunque inquietantes: el agua del pozo de la aldea empezó a tener un extraño sabor a óxido y las ollas para hervir agua cambiaron de color, recuerda Luo.

El 27 de junio de 2009, el día antes de la muerte de Luo Bolin, el gobierno de Liuyang cerró repentinamente la fábrica y ordenó que se realizaran revisiones médicas a los más de 3.000 aldeanos que vivían a 1,2 km de la planta. Se descubrió que 500 de ellos tenían altos niveles de cadmio en el cuerpo, y otros 400 murieron durante la investigación del gobierno. A partir de ese momento, Shuangqiao fue conocida en todo el país como la “aldea del cadmio”.

Luo Jinzhi ha recopilado en una lista, según ella incompleta, los nombres de todos los muertos en Shuangqiao y las aldeas vecinas de Dongkou y Puhua, empezando por Luo Bolin. En total, afirma, ha identificado 26 muertes por enfermedades relacionadas con el cadmio entre 2009 y 2013.

Aunque el gobierno ha pagado indemnizaciones de entre 1.600 dólares y 9.000 dólares a las familias de las víctimas, nunca ha admitido que exista relación alguna entre el cadmio o algún otro metal y los aldeanos afectados. En diciembre de 2008, por ejemplo, el sobrino de cinco años de Luo Jinzhi empezó a sentirse débil y a tener dificultades para respirar. Se descubrió que padecía una intoxicación por plomo, y en marzo de 2009 ya se habían detectado 14 casos más en niños.

Cuando empezaron las muertes, la gente decidió protestar. El 29 de julio de 2009, centenares de aldeanos fueron al gobierno del municipio para quejarse de la contaminación de cadmio que producía la fábrica, que continuaba amenazando sus vidas. Al día siguiente miles de personas rodearon el edificio del gobierno, y se tuvo que llamar a Chen Run’er, secretario del partido de Changsha, la capital de provincia, para que los controlara. Este prometió a los aldeanos que se investigarían sus quejas, pero el 5 de agosto las autoridades de Liuyang solicitaron la presencia de centenares de policías con perro. Finalmente, el enfrentamiento terminó cuando se arrestó al director de la planta, Luo Xiangping; se cerró permanentemente la fábrica, y se despidió al director y al subdirector del Liuyang Environmental Protection Bureau.

Aunque actualmente la fábrica está cerrada para siempre, la contaminación sigue afectando a la aldea. El área de casi 4 hectáreas que ocupaba la ahora ya cerrada fábrica está rodeada por un muro de casi 2 metros de altura. Detrás se encuentra una gran montaña de lodo tóxico. Cuando llueve, el agua contaminada se filtra desde el lodo hasta el río Liuyang, justo a 50 metros. Alrededor de la planta, unas 267 hectáreas de tierra están contaminadas por cadmio, y todo lo que se cosecha allí también lo está. Los aldeanos creen que lo único que los puede salvar es trasladarse a vivir a otro sitio, por eso han solicitado a Luo Jinzhi que negocie su reubicación con el gobierno del municipio.

Con unas 267 hectáreas de tierra en la que ya nunca podrán cultivar, los aldeanos luchan por ganarse la vida.

El pasado junio, Liu Bo —coordinador de la oficina de enlace entre la Unión Europea y Asia del Environmental Support Chengde Project, un grupo europeo fundado en la Unión Europea especializado en la contaminación de ríos urbanos— investigó el área de la fábrica. Él también concluyó que “la contaminación continúa causando mucho daño”, ya que perjudica la tierra y el suelo del lugar y amenaza la cuenca del río Liuyang. Dicho río pasa por Changsha, al igual que el río Xiang, la fuente de agua potable de aproximadamente 20 millones de personas.

La provincia de Hunan es un importante centro de producción de metales pesados. En 2011, las 1.003 empresas de metal no ferroso de la provincia produjeron 2,66 millones de toneladas de diez metales diferentes —la tercera producción más alta de China y un valor de 60.000 millones de dólares. Hace unos años, el gobierno anunció que esperaba convertir el río Xiang de Hunan en el “Rin del Este”: bonito, limpio y próspero.

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Mapa: Aaron Reiss / Yale Environment 360

La polución industrial ha contaminado el suelo de Shuangqiao y ha afectado el suministro de agua potable de 20 millones de personas

Pero en enero de este año, en un informe para una conferencia de una ONG, Chen Chao, funcionario de Hunan Non-Ferrous Metals Management Bureau, admitió que la cuenca del Xiang también tenía casi 1.000 zonas de lodo o depósitos de residuos, con 440 millones de toneladas de desperdicios sólidos contaminados por plomo, mercurio y cadmio. El informe de Chen Chao reveló que solo de Hunan proceden el 32,1% de las emisiones de cadmio de China, el 20,6% de las emisiones de arsénico, el 58,7% de las emisiones de mercurio y el 24,6% de restos de plomo en aguas residuales, residuos y gases de desechos.

El alcance de este desastre ecológico es descomunal, y la escala y el coste potencial que supondría cualquier tipo de remedio o forma de limpieza es difícil de concebir. Según un mapa geoquímico elaborado por el Ministerio de Tierra y Recursos entre 2002 y 2008, más de 2.000 km2 de la zona que va desde Zhuzhou, en el río Xiang, hasta Chengjingji, están contaminados por metales pesados. El informe del mapa reveló que el arroz y las hortalizas de dicha área, así como los juncos y los mejillones de su río, contenían niveles elevados de contaminación, mayormente por cadmio.

Liu Shu —presidenta de la Shuguang Environmental Protection Organization, una ONG especializada en la contaminación del suelo que se fundó en 2013 en Changsha— ha investigado la contaminación del suelo de Zhuzhou, en Changsha, y de Xiangtan. Su equipo encontró niveles de cadmio 49,5 veces por encima del límite en muestras de tierra tomadas de los alrededores de una planta de fundición en el municipio de Changning. En otra zona, un parque industrial al lado del río Xiang, en el condado de Hengshan, encontraron niveles 331 veces por encima del límite.

Liu también está preocupada por el arraigado conflicto social que ha causado la contaminación de las tierras entre los habitantes de la zona y el gobierno, y que según ella, irá a peor si no se resuelve. Liu y su equipo aseguran que, en el caso de la fábrica de Xianghe, los aldeanos siguen esperando que los recompensen y los trasladen.

El gobierno municipal ha ofrecido a las víctimas de Xianghe una parte de los 1,37 millones de dólares recaudados de la subasta de activos de la empresa química, pero con la condición de que no pidan más compensaciones ni a la empresa ni al gobierno. Con unas 267 hectáreas de tierra en la que ya nunca podrán cultivar, los aldeanos luchan por ganarse la vida. Algunos aceptaron la oferta del gobierno, que les ofreció pagarles el precio de mercado por el arroz que podría haber crecido en sus cultivos.

De todas formas, para Luo Jinzhi y muchos otros aldeanos, esta no es una solución a largo plazo. La indemnización para los aldeanos que viven cerca de la fábrica es de solo 600 dólares, y de 250 dólares para los que viven un poco más lejos, lo que no es suficiente para financiarse una nueva vida, de modo que los aldeanos siguen pidiendo al gobierno que los traslade.

Un funcionario asegura que la descontaminación del suelo en China “será a una escala mucho mayor que la limpieza del aire o del agua”.

Mientras, el gobierno ha puesto sus esperanzas en la descontaminación del suelo. La empresa Yonkers Environmental Protection es una de las pocas empresas de China que cotiza en bolsa aprobada por el Ministerio de Protección Medioambiental para realizar la limpieza de las tierras. La empresa consiguió el contrato para limpiar la zona de la fábrica química de Xianghe y, en agosto de 2012, anunció que la zona había sido descontaminada según la normativa.

No obstante, los aldeanos son escépticos. En setiembre de 2012, enviaron una muestra de suelo al Centre of Modern Analysis de la Universidad de Nanjing (Nanjing University). En una muestra recogida de la pila de lodo se encontraron concentraciones de 6,89 miligramos (mg) de cadmio por kilogramo (kg), y de 93,8 mg/kg en otra recogida en un campo cercano. Según los estándares de calidad ambiental del suelo en China, los niveles de cadmio en Liuyang no deberían ser mayores de 0,3 mg por kg. Se encontró una muestra que traspasaba dicho límite por un factor 300.

Aunque el gobierno no ha reconocido oficialmente estos resultados, los aldeanos cuestionan la efectividad de la descontaminación. Según ellos, la diferencia de 300 entre las dos muestras se debe a que Yonkers trató la tierra de la zona de la fábrica, pero no la de sus alrededores, donde se encuentran los campos de arroz contaminados. Las relaciones entre los aldeanos, el gobierno y la empresa son actualmente tan tensas que se han paralizado los trabajos de limpieza.

En enero de 2014, Liu Bo, encargado de coordinar el proyecto de la Unión Europea, escribió al secretario del partido provincial, Xu Shousheng, para respaldar las quejas de los aldeanos, según los cuales la contaminación no se había controlado de forma efectiva. Liu constató que el número limitado de técnicas utilizadas por Yonkers habían fracasado a la hora de gestionar los contaminantes de la zona, incluyendo el cadmio, el zinc y el arsénico. También recomendó que la descontaminación contemplara los campos de los alrededores y toda la cuenca del río.

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Foto: Li Feng / Yale Environment 360

Aguas residuales procedentes de la Xiangtan Pigment Chemical Company vertidas al río Xiang en septiembre de 2011

Hunan solo es una de las muchas provincias de China afectadas por la contaminación por metales pesados. Las cifras incompletas del Ministerio de Protección Medioambiental (MEP) revelaron que, en 2006, 10 millones de hectáreas de tierra cultivable estaban contaminadas, un 8,3% del total de China. Aun así, el gobierno ha tardado mucho en entender la gravedad del problema. No fue hasta el pasado febrero que el Ministerio de Agricultura encargó que se llevaran a cabo una serie de pruebas de descontaminación con el objetivo de priorizar la gestión segura de los cultivos y experimentar con su adaptación, así como que se aplicaran mecanismos de compensación en los casos en los que la tierra o su producción estuvieran seriamente contaminadas.

Sin embargo, muchos funcionarios admitieron que el suelo contaminado por metales pesados en China es un reto enorme. El año pasado, Zhuang Guotai, director del Department of Nature and Ecology Conservation del MEP, en una conferencia de empresas de protección medioambiental que cotizan en el mercado bursátil, afirmó: “En comparación con lo que supone eliminar la contaminación del aire y el agua, con el suelo apenas hemos empezado. Pero una vez se haya abierto el mercado, la descontaminación del suelo será a una escala mucho mayor que la del aire o el agua.”

Si el grado de contaminación del suelo de China no tiene precedentes, su descontaminación es también a gran escala. Aun así, Zhuang afirmó que además de las dificultades legislativas y tecnológicas, conseguir la financiación necesaria para descontaminar el suelo es el mayor de los retos, ya que el coste total de su limpieza con el tiempo podría alcanzar la cantidad de 1,6 billones de dólares. Un organismo privado industrial, el Jiangsu Institute of the Environmental Industry, estima que, entre 2014 y 2020, la limpieza del suelo de China podría tener un valor de casi 110 mil millones de dólares.

Algunos constructores esperan que los cultivos contaminados se reclasifiquen y se destinen al desarrollo.

Por ahora, sin embargo, el presupuesto para estos proyectos es ajustado. En 2013 el gobierno chino llevó a cabo 42 experimentos para descontaminar el suelo, pero solo dos disponían de una financiación de más de 16 millones de dólares. La financiación de los 16 proyectos de los que se tiene noticia hasta el momento supuso un total de 96 millones de dólares, casi todos provenientes de subvenciones del gobierno.

Chen Nengchang, experto en descontaminación del suelo que colabora con el Guangdong Institute of Eco-Environment and Soil Sciences, no cree que estas cifras signifiquen nada más que la constatación del dinero que se está gastando. Según él, el problema del suelo de China no es solo la contaminación, sino también la erosión y la calidad del mismo; mejorar la calidad del suelo con más substancias orgánicas y mejores niveles de pH es especialmente urgente. “En una tierra moderadamente contaminada”, afirma, “la plantación de cultivos no comestibles con el tiempo limpiaría el suelo.”

No obstante, otros expertos continúan batallando con la combinación de lo que supone el alcance y la gravedad de la contaminación del suelo. Liu Yangsheng, secretario de la Association of the Environmental Protection Industry’s Heavy Metals and Environmental Remediation Committee, de China, ha constatado que la inmadurez de la tecnología, la falta de financiación y unos estándares de evaluación poco claros indican que la restauración del suelo contaminado por metales pesados será una lucha constante. Según él, debido a la gravedad y la extensión de la contaminación por metales pesados en China difícilmente se podrán aplicar técnicas caras de forma generalizada, mientras que las técnicas extranjeras que podrían ser efectivas para pequeñas parcelas de tierra son de uso limitado en China.

Los últimos descubrimientos han aportado algunos rayos de esperanza al castigado suelo de China. La Foshan Jinkuizi Plant Nutrition Company asegura que ha desarrollado una tecnología de descontaminación del suelo diseñada específicamente para el suelo contaminado por metales pesados de China: un microorganismo que puede cambiar el estado de yodo de los metales pesados del suelo y desactivar los contaminantes para que no dañen los cultivos. La empresa defiende que este método es barato, práctico, fácil de utilizar, no produce ningún tipo de contaminación secundaria y actualmente ya se utiliza y se produce comercialmente.

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En abril, el Guangdong Geoanalysis Research Center anunció lo que podría ser otro posible avance, un nuevo producto llamado Mont-SH6, que parece ser un poderoso absorbente de metales pesados tóxicos como el cadmio, el plomo, el mercurio, el cobre y el zinc. Liu Wenhua, ingeniero jefe del centro, afirma que el producto puede reducir los niveles de cadmio del suelo en más de un 90%, y que los materiales y los costes de producirlo son bajos: limpiar los más de 7.000 m2 de campos de arroz contaminados por cadmio con esta técnica cuesta alrededor de 4.800 dólares. Según Liu Wenhua, la producción en masa podría reducir el coste entre 320 y 480 dólares.

Aunque estas afirmaciones deben corroborarse, por ahora el gobierno debe afrontar decisiones inmediatas. Muchos promotores esperan que se reclasifique el suelo contaminado como no agrícola para poderlo destinar al desarrollo. Según el viceministro de Agricultura, Niu Dun, los intereses financieros presionan al gobierno para que clasifique más tierras como contaminadas por metales pesados y, así, poder construir sobre ellas.

Según Niu, se trata de una clara batalla de intereses, y la decisión será difícil. Transformar las tierras contaminadas en suelo comercial o residencial es una política que conlleva sus propios riesgos. Cuando se construyen casas en suelo contaminado, la salud de los trabajadores de la construcción y los residentes del lugar puede quedar expuesta a cualquier riesgo. En 2007 hubo un caso tristemente célebre en Wuhan, la capital de la provincia de Hebei. La zona que antiguamente había ocupado una fábrica de pesticidas fue reclasificada para el desarrollo residencial, pero el proyecto se detuvo cuando un trabajador de la construcción tuvo que ser hospitalizado por envenenamiento químico, y el gobierno quedó obligado a devolver el precio de compra de la tierra, a pagar 19 millones de dólares como compensación al constructor y otros 44 millones de dólares más para limpiar la zona. ¿Cuántos distritos residenciales más hay en China que se han construido sobre suelo contaminado? Nadie lo sabe.

Este artículo es el tercero y último de una serie de tres sobre la contaminación del suelo en China. Estos artículos son un proyecto conjunto entre Yale Environment 360 y Chinadialogue, con el apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting. Una versión en chino de este artículo está disponible en Chinadialogue.

He Guangwei

He Guangwei é um redator e jornalista investigativo do The Times Weekly, um jornal chinês nacional de Guangzhou, na província de Guangdong. Foi um dos ganhadores do Prêmio de Imprensa Ambiental Chinadialogue-Guardian em 2012. Desde 2006, He trabalhou para vários meios de comunicação na China continental e em Hong Kong cobrindo as notícias da atualidade. Agora concentra sua atividade no jornalismo investigativo em profundidade. Também é um usuário ativo de Weibo, o Twitter chinês.