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11-02-2015 : Entrevista

La cría de tigres en China es una amenaza para los tigres salvajes del mundo

En una entrevista con Yale Environment 360, la activista a favor de la fauna silvestre Judith Mills describe cómo la cría legal de tigres en China fomenta el comercio de piel de tigre y de vino elaborado con sus huesos, lo que pone en peligro la asediada población de tigres salvajes del mundo.

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El número de tigres en estado salvaje ha caído hasta la escandalosa cantidad de 3.200, en comparación con los 100.000 que había hace un siglo. Pero igual de escandaloso es el hecho de que hoy en día, en China, se crían entre 5.000 y 6.000 tigres con el objetivo de sumergir sus huesos en alcohol para elaborar vino de hueso de tigre, vender su carne y transformar su piel en alfombras para los miembros de la rica elite china.

Expertos internacionales en conservación afirman que este tipo de comercio, oficialmente sancionado por el gobierno chino, supone una amenaza directa para los tigres salvajes que aún quedan en el mundo, ya que al aumentar la disponibilidad de sus huesos y pieles aumenta también su demanda, lo que incentiva aún más la caza furtiva de tigres salvajes. Entre los principales críticos de la cría de tigres se encuentra Judith Mills, experta en investigaciones encubiertas para destapar el comercio ilegal de animales salvajes.

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Scott Henrichsen

Judith Mills

En su nuevo libro, The Blood Of The Tiger, Mills —que lleva dos décadas luchando por la conservación del tigre en colaboración con organizaciones como World Wildlife Fund, TRAFFIC, Conservation International y Save the Tiger Fund— argumenta apasionadamente en contra de la cría de tigres. En una entrevista con Yale e360, Mills explica cómo estas magníficas criaturas son alimentadas como ganado para comerciar con las partes de su cuerpo, cómo dichas granjas de tigres estimulan la demanda de tigres salvajes y cómo algunos grupos conservacionistas han decidido no enfrentarse al Gobierno chino por estas granjas, que pueden operar sin supervisión.

Yale Environment 360: En 1993, cediendo ante la presión internacional y la posibilidad de ser sancionada, China impuso una prohibición contra el comercio de todo tipo de huesos de tigre, utilizados en la medicina china tradicional. Pero al mismo tiempo, la cría de tigres en cautividad empezaba a arrancar en ese país. ¿Cuándo empezó a darse cuenta de que se criaban tigres en China?

Judith Mills: Fui a China por primera vez en 1991, cuando estaba investigando el comercio de vesícula de osos. Durante ese viaje me llevaron a una granja de visones donde había una gran cantidad de tigres enjaulados. El personal del lugar mostraba con orgullo un libro de cuentas escrito a mano con un gran número de pedidos de huesos de tigre de empresas farmacéuticas. Así es como me di cuenta.

“Se trata más de productos que buscan un mercado que de mercados que buscan productos.”

e360: Aparentemente, esos tigres se criaban como parte de programas para reintroducirlos en la naturaleza, pero usted explica que el aumento explosivo de granjas de tigres en China no tiene nada que ver con su preservación y sí con el negocio. ¿Qué pretendían los propietarios de dichas granjas?

Mills: Básicamente, una granja de tigres es un campo de alimentación para tigres donde son alimentados como ganado para obtener objetos de lujo a partir de las distintas partes de su cuerpo, como el vino de hueso de tigre y las alfombras de piel de tigre. Es una cuestión de riqueza, no de salud. La medicina tradicional china ya no usa hueso de tigre, ni quiere hacerlo, porque quiere globalizarse y no ser acusada de la extinción de los tigres salvajes. Además, las encuestas realizadas en China demuestran que la mayoría de chinos no quieren productos de tigre y están en contra de su crianza, y muchos de ellos creen que en realidad eso perjudica la imagen internacional de China. Así pues, se debe más a unos pocos inversores dispuestos a iniciar negocios multimillonarios cada año, principalmente con vino de hueso de tigre, pero también con piel de tigre, carne de tigre, etc. Se trata más de productos que buscan un mercado que de mercados que buscan productos.

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Tabla de cría de tigres

Environmental Investigation Agency

En China, el número de tigres criados en granjas ha aumentado drásticamente desde el 2000.

e360: Acaba de hacer referencia al vino de hueso de tigre. Según la ley china actual, ¿eso es ilegal?

Mills: Creo que este es uno de los aspectos en los que yo y otros miembros de la comunidad conservacionista hemos tardado en entender. Cuando China prohibió el comercio de huesos de tigre en 1993, pensamos que eso sería el fin del comercio con tigres así como el fin de la cría de tigre. Sin embargo, en 1994 observé que la cantidad de tigres en las granjas en realidad estaba aumentando. Hoy en día hay entre 5.000 y 6.000 tigres en granjas, algunas de ellas con bodegas de vino en funcionamiento. Hasta hace muy poco no comprendimos que la prohibición de 1993 no reemplazaba la Ley de Protección de la Fauna Silvestre china, que se redactó en los años 80 y es la que regula la cría y el consumo de tigres y otras especies en peligro.

e360: Así que mientras técnicamente el vino de hueso de tigre es un producto ilegal, ¿sus proveedores pueden venderlo tranquilamente sin miedo a recibir ningún tipo de sanción?

Mills: En la comunidad conservacionista llevamos veinte años intentado aclarar este punto. La State Forestry Administration, encargada de proteger a los tigres y a las granjas de tigres, no ha sido clara ni sincera en sus respuestas a estas preguntas. Lo que sí que está claro es que han permitido algún tipo de comercio legal limitado con vino de hueso de tigre y sus pieles, así como también es obvio que existe algún tipo de promesa tácita de que se abrirá el comercio de dichos animales, puesto que la State Forestry Administration ha permitido a estas granjas pasar de menos de 100 animales en 1993 a los aproximadamente 6.000 de hoy en día.

Solo con que una mínima parte de la población de China (aproximadamente 1.400 millones de personas) quisiera productos de tigres salvajes, estos animales podrían extinguirse del día a la mañana.”
El motivo por el que Estados Unidos y otros países amenazaron con sancionar el comercio de China en los años 90 fue que el consumo de partes y productos procedentes del tigre estaba poniendo en peligro a todo tipo de tigres. El problema de la cría de tigres es que estimula la demanda de productos elaborados con tigre, lo que a su vez estimula la caza furtiva de tigres salvajes, ya que los productos elaborados con este tipo de tigres se consideran mejores, de más prestigio, por lo que son altamente más valiosos. Hay gente que está invirtiendo en estos productos elaborados con tigres salvajes como si estuvieran invirtiendo en oro u obras de arte excepcionales. A nivel matemático, solo con que una mínima parte de la población de China (aproximadamente 1.400 millones de personas) quisiera productos de tigres salvajes, estos animales podrían extinguirse del día a la mañana.

e360: Solo para que quede claro, no estamos hablando del uso de un producto de la medicina tradicional china arraigado en la tradición que los occidentales quieren desarraigar imponiendo su sistema de valores en dicha cultura; sino que nos estamos refiriendo a la demanda en masa de productos de lujo, ¿es así?

Mills: En 1993 habría dicho que se trataba justo de eso, de una imposición de los valores occidentales en la industria farmacéutica tradicional china. Pero desde entonces la propia industria ha liderado campañas en Estados Unidos, Australia e, incluso, China contra el uso de productos elaborados con tigre, y la cría de tigres se ha mantenido activa y ha estimulado una demanda que a mediados de los 90 estaba casi muerta.

La State Forestry Administration ha invertido dinero en las granjas de tigres y sus bodegas.”

e360: ¿Y qué ganan los gobiernos ayudando a estas granjas?

Mills: Esa es una gran pregunta. La State Forestry Administration promueve activamente la cría de tigres. Ha invertido dinero en granjas de tigres y sus bodegas. No sé si los funcionarios que promueven la cría de tigres lo hacen por lealtad a Ley de Protección de la Fauna Salvaje o si ellos mismos tienen un interés en particular. Diría que en realidad protegen la cría de tigres con muchísima vehemencia. Así que, una vez más, se trata de un asunto que la comunidad internacional debe cuestionarse y también es uno de los motivos por los que he escrito este libro. Me gustaría saber si el presidente Xi Jinping sabe lo que de verdad ocurre con la cría de tigres y la promoción que hace de ella el ministerio.

e360: Háblenos de las condiciones en las que viven los tigres en las granjas.

Mills: No son muy diferentes de las condiciones de cualquier granja de engorde de vacas, cerdos o pollos. Los tienen cautivos en pequeñas jaulas, las hembras procrean y les quitan los cachorros justo después de nacer para que puedan volver a procrear. Mientras tanto los machos van de un lado a otro en manada. Cualquiera que esté familiarizado con los tigres salvajes sabrá que en estado salvaje son animales solitarios. Así que básicamente los crían en condiciones no apropiadas para la especie y, en muchos casos, no son alimentados correctamente.

e360: En 2007, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) de las Naciones Unidas votó en contra de la cría de tigres para comercializar con las partes de su cuerpo y a favor de la eliminación gradual de granjas de tigres. Desde entonces, ¿qué ha hecho la CITES para presionar a China a aplicar dicha resolución?

Mills: Dicha resolución has sido categóricamente ignorada por la State Forestry Administration de China. En 2010 [el presidente ruso] Vladimir Putin fue anfitrión de la cumbre del tigre, en la que se prohibió hablar de la cría de tigres.

e360: ¿Qué quiere decir con que se prohibió?

Mills: Se prohibió. La State Forestry Administration advirtió a las distintas ONG, al Banco Mundial y, probablemente, a las delegaciones de los países que no sacaran el tema de la cría de tigres. Ha habido una constante campaña de amenazas e intimidaciones que ha terminado por censurar y/o por autocensurar a la gente que debería hablar públicamente sobre esta amenaza a la supervivencia de los tigres salvajes.

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Thomas S./Flickr

Los tigres salvajes se mantienen en menos de un 7% de sus índices históricos, con un total de 3.200 en todo el mundo.

e360: En su libro habla de la investigación encubierta llevada a cabo por la Environmental Investigation Agency (EIA), una ONG que informó sobre el comercio de pieles de tigre sancionado por el gobierno así como el creciente negocio del vino de hueso de tigre. Los investigadores de la EIA incluso encontraron pruebas de que dicho vino de hueso de tigre era “un regalo habitual para ganarse el favor de los funcionarios del gobierno”. La EIA presentó dichas pruebas en la reunión de la CITES en 2013 y la reacción fue bastante decepcionante. Cuénteme qué ocurrió.

Mills: Creo que la CITES y las ONG relacionadas con ella tienen miedo de hablar sobre este tema debido a las amenazas recibidas de la State Forestry Administration de China.

e360: ¿Qué tipo de amenazas?

Mills: Por ejemplo, “si queréis estudiar la vida de los tigres salvajes en China más os vale no mencionar el tema de la cría de tigres en la CITES”, o también, “si planteáis este tema en la CITES expulsaremos del país a todos los trabajadores de vuestra oficina en China”. Desconozco el tipo exacto de amenazas recibidas por los órganos de gobierno o el Banco Mundial, pero sí sé que han recibido amenazas.

Durante mucho tiempo ha habido algunos ministerios del gobierno chino incómodos con la cría de tigres”

e360: En la reunión de la CITES de hace unos meses se debatió el tema de la cría de tigres y se adoptaron una serie de recomendaciones al respecto. Hábleme de esas resoluciones, ¿ve en ellas un progreso?
Mills: Realmente creo que es un paso adelante. Me animó saber que la CITES había tenido el valor de volver a enfrentarse a la cría de tigres. Pero me quedé de piedra cuando supe que habían otorgado a China la presidencia del grupo de trabajo que tenía que supervisar las órdenes del comité respecto a la cría de tigres. Estoy a la espera de los resultados de ese grupo de trabajo para ver si ha habido un progreso significativo o si solo se trata de otra maniobra de la State Forestry Administration para esquivar el dictamen en contra de la cría de tigres.

Realmente creo que podemos perder a los tigres salvajes por culpa de esto, y considero inadmisible que no se haya hablado adecuadamente del tema desde el 2007.

e360: Personalmente encontré interesante que en esa reunión China admitiera por primera vez que había legalizado el comercio de pieles de tigre.

Mills: Sí, fue un momento horrible. Evidentemente la EIA ya hacía tiempo que lo decía, pero lo que realmente me preocupa sobre esa admisión es que creo que China se está preparando para levantar la prohibición contra el comercio de tigres, que también afecta a la prohibición de comercializar cuernos de rinoceronte. Y como ya sabrá, China espera que en el 2016 la CITES apruebe un acuerdo para permitir a Sudáfrica vender cuernos de rinoceronte a China de forma legal. De hecho, China ya ha empezado a criar rinocerontes, y me temo que poco a poco se irá desarrollando el mismo escenario para estos animales. Un mercado [de tigres] completamente reabierto tendría una demanda insaciable y, una vez más, los productos de animales salvajes serían sustancialmente más valiosos. No sé cómo podrían sobrevivir los aproximadamente 3.000 tigres que existen hoy en día ante una demanda de esa envergadura.

e360: ¿Cree que hay fuerzas dentro del gobierno chino que defiendan su preservación?

Mills: Bueno, también nos llegan algunas buenas noticias de China, como que existe un movimiento en auge formado por gente del país, sin ningún apoyo occidental, que lucha por cambiar la ley y eliminar el decreto que permite la cría y el consumo de tigres y de otras especies amenazadas, como los osos, entre otros. Durante mucho tiempo ha habido algunos ministerios del Gobierno chino incómodos con la cría de tigres, aunque no se han atrevido a retar a la State Forestry Administration. Una de mis grandes esperanzas en China surge de los esfuerzos de la WildAid y de su larga lista de personas influyentes, líderes de opinión y famosos de China que se posicionan a favor del tema y consiguen llegar a un público amplio del país con el siguiente mensaje: cuando se detengan las compras, también se detendrán las matanzas.

e360: En su libro escribe sobre la exitosa campaña para disuadir a la gente de comer sopa de aleta de tiburón en China. ¿Cree que el mensaje de esa campaña podría aplicarse al comercio del tigre?

Mills: El ejemplo de la sopa de aleta de tiburón realmente me llena de esperanza, y lo hace también el acuerdo entre China y Estados Unidos sobre el clima.

e360: ¿Y eso?

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Mills: Primero, una de las excusas que la State Forestry Administration utiliza para no cumplir con la prohibición de la CITES de criar tigres es el hecho de que los Estados Unidos tienen al menos unos 5.000 tigres cautivos y nadie sabe exactamente dónde están esos tigres ni qué les pasa cuando mueren. Es por eso que China y otros países se preguntan a menudo por qué China debería terminar con la cría de tigres si los Estados Unidos no han hecho nada por solucionar su problema con los tigres cautivos. Creo que es una pregunta legítima. Por eso, veo en el acuerdo sobre el clima un modelo para un acuerdo chino-estadounidense sobre tigres, en el que cada país se compromete a abordar sus propios problemas en esta materia, lo que contribuiría a aliviar, en mayor o menor medida, la presión sobre los tigres salvajes.

e360: ¿Qué debería pasar en los próximos dos años para poder salvar a los tigres en la naturaleza?

Mills: Me aventuraría a decir que la mayoría de los habitantes del planeta no sabe que el mundo está a punto de perder a los tigres salvajes por culpa de esas granjas. Y por eso creo que ahora lo más importante es hablar sobre ello, pero también considero importante que las ONG tengan el valor de volver a entrar en la cancha, que los Estados Unidos y el resto de países tengan el coraje de preguntarle a China si está decidida a convertir al tigre en una mercancía, decisión tomada por las altas esferas del poder, incluso por el presidente Xi Jinping, o si solo se trata de una orden de la vieja guardia que se remonta a los años 80 que necesita –y puede– ser cambiada. Si no es así, estamos abandonando los tigres salvajes a su suerte.

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ACERCA DE LA AUTORA Diane Toomey,
que realizó esta entrevista para Yale Environment 360, es una premiada periodista de la radio pública que ha trabajado para Marketplace, el World Vision Report y Living on Earth, donde ocupó el cargo de redactora científica. También ha escrito artículos sobre ciencias, medicina y medio ambiente para la WUNC, la radio pública de Chapel Hill, en Carolina del Norte.