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14-11-2013 : Análisis

La crecida de las aguas: ¿con qué rapidez y hasta qué punto subirá el nivel del mar?

A pesar de que el último informe de la ONU sobre el clima incrementa significativamente sus pronósticos respecto a la subida del nivel del mar en este siglo, algunos científicos avisan de que incluso estas estimaciones son demasiado conservadoras. Pero una cosa es segura: predecir la subida del nivel del mar en el futuro es un asunto delicado.

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Cuando los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) se sentaron para debatir el tema de la subida del nivel del mar para su nuevo informe, que se publicó el mes pasado, se enfrentaron a un gran desafío.

Las predicciones sobre el nivel del mar fueron la parte más controvertida del informe anterior, publicado en 2007, en el que tanto científicos como el público general se indignaron con unas previsiones por debajo de las esperadas, de menos de 60 centímetros (casi dos pies) para el 2100, lo que, tal como admitió el IPCC, no incluía la posibilidad de un movimiento tan rápido del hielo de Groenlandia o de la Antártida hacia el mar. Eso era especialmente importante, ya que solo esas dos capas de hielo contenían suficiente agua como para elevar 65 metros el nivel del mar, en comparación con los 0,4 metros de todos los glaciares de todo el mundo. Según afirmó el IPCC, el conocimiento de los investigadores sobre las capas de hielo era tan impreciso que no se atrevieron a dar una cifra. “Algunos aspectos tuvieron que dejarse de lado,” dijo Don Chambers, investigador del nivel del mar en la Universidad de Texas (University of Texas). “Por este motivo los pronósticos tendían a la baja.”

Sea level rise in Miami

Getty Images

Norte de Miami, Florida, una de la ciudades de la costa este de los Estados Unidos con una subida del nivel del mar por encima de la media global.

Hoy en día las cosas están más claras. En su último informe, publicado el 27 de septiembre, el IPCC finalmente pudo dar una cifra sobre el flujo de hielo de los polos. El resultado fue una previsión de la subida del nivel del mar de 28 a 98 centímetros (un máximo de más de tres pies) para el 2100 —más de un 50% más alto que los pronósticos del 2007. “Conocemos suficientemente bien el problema como para decir si las cosas se van a poner peor”, dice Ted Scambos, científico titular en el U.S. National Snow and Ice Data Center, en Estados Unidos.

Pero eso no significa que lo sepamos todo sobre el nivel del mar. Ni mucho menos. Aún existen muchas preguntas sobre el futuro de las capas de hielo que, según el IPCC, podrían hacer incrementar las últimas previsiones en decenas de centímetros. Y aún existe una tonelada de pequeños factores a los que deben enfrentarse los investigadores.

“Todos sabemos que estamos destinados a un metro de aumento en el nivel del mar, lo que no sabemos exactamente es cómo será de rápido.”

El océano no aumenta de forma continua como el agua que llena una bañera, sino que aumenta a base de salpicaduras y meneos. Los patrones del tiempo como El Niño pueden empujar decenas de centímetros de agua hacia las costas durante meses, como ocurrió en California en 1998. Las inundaciones en Australia a finales del 2010 causaron, de forma extraña, una acumulación de agua en el continente, privando a los océanos de la cantidad de agua suficiente como para hacer descender el nivel global del mar en 7 milímetros durante más de un año. Con el crecimiento del océano, la tierra también cambia: el suelo se eleva en los puntos antes hundidos por los glaciares, y los deltas de los ríos se hunden al compactarse los sedimentos anteriormente separados. Lo que aumenta el nivel del mar en un lugar parece que, en realidad, es el resultado del descenso de la tierra.

Todo esto significa que lo que en realidad están haciendo los océanos es una tarea atrozmente complicada. Extrapolar su comportamiento es aún más complicado. Chambers observa: “Los pronósticos respecto al futuro son muy problemáticos”. Steve Nerem, de la Universidad de Colorado (University of Colorado), afirma: “Todos sabemos que estamos destinados a un metro de aumento en el nivel del mar, lo que no sabemos exactamente es cómo será de rápido.”

Algunos hechos están bien fundados. Los investigadores pueden afirmar que los niveles globales del océano han aumentado unos 19 centímetros en el último siglo, y el ritmo de aumento se ha acelerado. El aumento medio anual a lo largo del siglo 20 es de unos 1,7 milímetros, lo que supone que desde 1993 el aumento medio casi se ha duplicado hasta unos 3,2 milímetros por año. Estas extensas estadísticas sobre las tendencias de las últimas décadas no han cambiado mucho desde el último informe del IPCC en 2007. La clave, sin embargo, está en los detalles.

Hasta ahora un problema en concreto parece ser la causa de dicho aumento. Desde la década de los setenta se tiene la certeza de que entre un 40% y un 50% del aumento en el nivel del mar está causado por la “dilatación térmica”, que es cuando el agua aumenta de volumen al aumentar su temperatura. Se cree que esta se debe en un 35% al derretimiento de los glaciares; en un 5% a la extracción de agua subterránea que hemos llevado a cabo, su uso y su posterior vertido en el océano; y el porcentaje restante probablemente por la fundición del hielo de los polos. La razón principal por la que esta justificación es engañosa es la irregularidad de los datos de los que disponemos, por ejemplo: la medición de la altura de los océanos hecha por los satélites solo se remonta al año 1993, y de los más de 100.000 glaciares del mundo solo hay 17 cuyo derretimiento se está registrando desde hace 30 años o más. “Tenemos que hacer grandes conjeturas,” afirma Chambers.

Otro problema es distinguir entre los desarrollos a corto plazo y los a largo plazo, ya que por ejemplo el ritmo de aumento en el nivel del mar ha disminuido misteriosamente en la última década. La teoría principal de esta interrupción es que las partes más profundas y frías del océano han absorbido todo el calor; de modo que el agua fría no se expande tanto con el calentamiento como lo hace el agua templada, así que el aumento del nivel del agua es menor, dice Nerem. Pero se prevé que esta desaceleración no perdure.

La gran pregunta sin resolver es: ¿con qué rapidez y hasta qué punto se derretirán las capas de hielo?

La pregunta más importante con diferencia es: ¿con qué rapidez y hasta qué punto se derretirán las capas de hielo? Para responderla los investigadores cuentan con una ayuda clave: el Experimento de Clima y Recuperación Gravitatoria (GRACE). Lanzados en 2002, estos dos satélites detectan la masa de tierra que tienen debajo, de modo que se puede monitorizar el cambio de volumen de los casquetes de hielo. “El GRACE fue todo un punto de inflexión”, afirmó Jerry Meehl, un modelador del clima en el US National Center for Atmospheric Research, en Boulder, Colorado, y añadió, “Antes de su aparición, todo era suposiciones.”

No obstante, el GRACE tampoco es del todo clarificador. Los satélites detectan el resultado final de una combinación de efectos, como las variaciones en la masa producidas por los movimientos de la corteza y del manto terrestres, el aumento de nevadas y la pérdida del hielo a causa del derretimiento o el desprendimiento de glaciares. Así pues, los resultados quedan abiertos a la interpretación: en 2012 el GRACE estimó que el cálculo sobre la pérdida de hielo del Antártico sería apenas la mitad de las mejores suposiciones de 2006.

En Groenlandia, los investigadores han visto cómo se duplicaba la cantidad de hielo fundido en la década de los noventa, además de presenciar el desprendimiento de los glaciares en el mar a causa del efecto de aguas tibias en el borde de la isla. Cada vez nieva más, pero en general la isla está perdiendo volumen, y se prevé que continúe haciéndolo. “Ahora podemos estar seguros de lo que está pasando realmente en Groenlandia. Todos los métodos convergen,” dice Philippe Huybrechts, un modelador del hielo en la Universidad Libre de Bruselas (Vrije Universiteit Brussel). De forma inquietante, el IPCC espera que haya algún umbral global —tan bajo como 1 °C o tan alto como 4 °C por encima de las temperaturas preindustriales— más allá del cual Groenlandia se derrita de forma irreversible dentro de centenares de años. Actualmente la temperatura ya ha aumentado 0,85 °C en comparación con el año 1880.

El panorama del Antártico es mucho más confuso: las barras de error en las previsiones del IPCC significan que ni siquiera los expertos pueden asegurar si el continente habrá perdido masa en 2100; de hecho, debería aumentar un poco a corto plazo. El IPCC pronostica que nieve mucho más, especialmente en el este, y que eso mantenga el hielo suficientemente frío para evitar que se derrita. Pero el continente también está perdiendo hielo en los bordes a causa del agua tibia que produce el derrumbamiento de la meseta de hielo. Existe la posibilidad de que esta pérdida de hielo pueda causar el derrumbamiento desenfrenado de toda la capa de hielo en el oeste del Antártico. De producirse, en 2100 el nivel del mar habría aumentado en varias décimas de un metro. “Hay mucho hielo aquí,” afirma David Vaughan a la British Antarctic Survey. “Si esto se desequilibra, la Antártida se convertiría fácilmente en el causante principal.”

Cuando se consultó a los expertos en hielo, sus previsiones sobre la pérdida del hielo polar variaron mucho.

En vista de estas incertidumbres, algunos han tomado una estrategia de predicción diferente. En vez de intentar mostrar la física que se esconde tras cada proceso que contribuye al aumento del nivel del mar (desde la dilatación térmica hasta el derretimiento del hielo), opinan que es mejor observar simplemente la relación entre el nivel del mar y la temperatura a lo largo de los últimos siglos y extrapolarla. Estos llamados modelos “semiempíricos” tienden a alcanzar límites el doble de altos que los modelos “basados en los procesos”, lo que hace factible un aumento de dos metros en el nivel del mar hacia el año 2100 —suficiente para inundar las casas de 187 millones de personas. Pero el IPCC dice no confiar mucho en estos resultados. “Son interesantes,” opina Chambers, “pero no creo que se les deba dar la misma importancia que a los modelos basados en los procesos.”

Algunos científicos están en desacuerdo, como Stefan Rahmstorf del Instituto Potsdam de Investigación del Cambio Climático (Potsdam Institut für Klimafolgenforschung), quien trabaja en modelos semiempíricos. Rahmstorf afirma: “Tenemos dos puntos de vista distintos, y ambos dan resultados distintos, aunque no sé cuál de los dos está más en lo cierto. Pero no estoy de acuerdo con que el IPCC prefiera un tipo y excluya el otro.” Rahmstorf también destaca que otros informes, incluyendo la previsión del 2012 de la US National Oceanic and Atmospheric Administration, ofrecen unas previsiones más pesimistas sobre el nivel del mar, como un aumento de 2 metros para 2100.

Otra forma de recopilar la gran variedad de opiniones de los expertos es llevar a cabo un “procedimiento formal experto” —una forma estructurada y simple de entrevistar a los expertos y preguntarles su opinión. Cuando en 2012 se entrevistaron dos docenas de expertos en hielo, sus predicciones sobre la pérdida de hielo polar variaron mucho— pero su media fue más alta que las previsiones del IPCC, y su cálculo fue de un aumento del nivel del mar por encima de un metro para 2100. En un escenario de emisiones moderado, este grupo estimó un aumento del nivel del mar de entre 33 y 132 centímetros; cuyo límites más altos son, en términos generales, acordes con los modelos semiempíricos, pero son casi el doble de los cálculos más recientes del IPCC (lo que da lugar a decenas de centímetros de flexibilidad para una posible y drástica entrada de agua de las capas de hielo procedentes del Antártico). “Las últimas previsiones [del IPCC] AR5 basadas en los procesos son optimistas y demasiado confiadas cuando las comparamos con las opiniones de los expertos en hielo,” escribe en su página web el glaciólogo Aslak Grinsted, de la Universidad de Copenhagen (Københavns Universitet), y añade, “No hay ninguna buena razón para ello.”

El delta del río Amarillo se está hundiendo tan rápido que el nivel del mar de la región está aumentando casi 100 veces más que el promedio global.

El debate sobre si en 2100 el nivel del mar habrá aumentado 1 o 2 metros queda en segundo plano cuando lo comparamos con las cifras de las previsiones a largo plazo. La última vez que el planeta estuvo, de forma ininterrumpida, 2 ºC más caliente que en los tiempos preindustriales, hace unos 120.000 años, los niveles del mar eran unos 5 o 10 metros más altos que hoy en día. Parece que para el año 2100 habremos llegado a los 2 ºC de calentamiento a menos que tomemos medidas drásticas para mitigar las emisiones. Según Scambos, “La mayor preocupación es a largo plazo. A finales de este siglo el índice de cambio en Groenlandia será tan alto que en los próximos cien años habrá un importante aumento del nivel del mar.”

Y cada ciudad deberá enfrentarse a lo peor. Mientras que el 70% del mundo verá como el agua del mar aumenta un 20% más de lo normal, otros verán aumentos extremos. En China, el delta del río Amarillo se está hundiendo tan rápido que el nivel del mar de la región está aumentando hasta 25 centímetros al año, casi 100 veces más que el promedio global. Lugares que un día estuvieron cubiertos por kilómetros de hielo, como el norte de Canadá, ahora están resurgiendo —lo que significa que el nivel del mar de la región está disminuyendo en algunas partes de Alaska. Pero este resurgimiento de la tierra depende de las áreas de su alrededor, como la Costa Este de Estados Unidos, que se hunden unos milímetros cada año—, y ello añade unos milímetros al aumento del nivel del mar de dicha región. Pero la Costa Este de Estados Unidos tiene otro problema: la debilitación de la corriente del Golfo a causa del Cambio Climático, lo que produce que el agua sea empujada, de forma sigilosa, hacia la orilla.

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En general, la Costa Este de los Estados Unidos registra índices de aumento del nivel del mar que son entre 3 y 4 veces mayores que el promedio global. Al mismo tiempo, los trópicos han experimentado un aumento más fuerte del nivel del mar debido a un extraño efecto gravitatorio. A medida que el hielo de las latitudes altas se derrite, queda menos masa en los polos para atraer el agua del océano hacia ellos; como consecuencia de ello, el agua fluye hacia el ecuador.

No importa cómo se mire, el resultado es motivo de preocupación. Chambers afirma: “Yo siempre digo a la gente que si viven a menos de 1 metro por encima del nivel del mar, deberían preocuparse por los próximos 100 años. Seguramente podríamos adaptarnos hasta cierto punto, el problema es que no lo estemos planteando.”

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Nicola Jones

ACERCA DE LA AUTORA
Nicola Jones es una periodista freelance residente en Pemberton, British Columbia, en las afueras de Vancouver. Con conocimientos de química y oceanografía, escribe sobre las ciencias de la física, en gran parte para el periódico Nature. También ha colaborado con medios como Scientific American, Globe and Mail y New Scientist y ejerce de periodista científica residente de la Universidad de British Columbia (University of British Columbia).