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15-04-2013 : Galería

¿Entrará en crisis el boom del carbón a medida que aumente la preocupación por el cambio climático?

El aumento en el consumo de carbón a nivel mundial, ampliamente liderado por China y la India, preocupa enormemente a los científicos especialistas en el clima. No obstante, los ecologistas y cada vez más expertos financieros afirman que las alarmas con respecto al calentamiento global podrían detener el aparente crecimiento inevitable de la industria del carbón.

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Actualmente la economía mundial consume, como mínimo, 80 veces más carbón al año que el que se quemaba en 1850 en el momento álgido de la Revolución Industrial. La Agencia Internacional de Energía (International Energy Agency) afirma que el consumo mundial de carbón (de aproximadamente 8.000 millones de toneladas al año) podría aumentar en un 65% en 2035 si continúan las tendencias energéticas actuales.

Según un reciente estudio, se ha propuesto la creación de 1.200 centrales térmicas de carbón de las cuales el 75% se construiría en la India y China. El planeta cuenta todavía con grandes reservas de carbón en el subsuelo y, si las economías industrializadas extraen y queman este combustible fósil al ritmo actual, las reservas conocidas durarán más de un siglo.

El problema, según indican los científicos especialistas en el clima, es que, si continuamos quemando carbón a un ritmo cada vez mayor, como en los últimos años, significará que hay poca esperanza de impedir que la temperatura global suba dos grados Celsius (3,6 grados Fahrenheit). Según estudios recientes, solamente con quemar de un tercio a la mitad de las reservas mundiales de carbón conocidas (e impidiendo la adopción generalizada de tecnologías de captura del carbono) se producirá una desestabilización del clima con un aumento en las temperaturas muy superior a los dos grados Celsius.

Todo ello significa que el problema más importante al que el mundo debe hacer frente actualmente, a medida que plantea el reto del calentamiento global, es el siguiente: ¿Podrá detenerse el boom del carbón antes de que dañe irreparablemente el sistema climático del planeta?

La industria del carbón plantea el crecimiento continuo del negocio con esta materia prima como algo inevitable, alegando que en las próximas décadas será la única fuente energética barata, abundante y fiable que permita crecer rápidamente en el ámbito económico a países emergentes como China y la India. Milton Catelin, Presidente de la Asociación Mundial del Carbón (World Coal Association), grupo industrial con sede en Londres, afirma que es inapropiado centrarse en gran medida en los efectos del carbón en el cambio climático e ignorar al mismo tiempo su papel fundamental en el desarrollo económico (por ejemplo, ha ayudado a que más de 600 millones de chinos hayan salido de la pobreza).

Carbón en una cinta transportadora en Australia

Ian Waldie/Bloomberg

Carbón en una cinta transportadora de una mina australiana.

“Superar el problema de la pobreza en el mundo es una prioridad al menos tan importante como mitigar el cambio climático, y suministrar un combustible asequible es esencial para alcanzar ese objetivo”, afirmó Catelin en una entrevista por correo electrónico. “Todos nosotros estamos de acuerdo en que hay que reducir los gases de efecto invernadero en la atmósfera y algunos de nosotros queremos hacerlo al tiempo pero sin olvidarnos de otros retos”.

No obstante, cada vez más personas del ámbito medioambiental y financiero se cuestionan la inexorable marcha del carbón, que acapara el 43% de las emisiones de dióxido de carbono causadas por el hombre y, aproximadamente, el mismo porcentaje de la producción de electricidad. Argumentan que una serie de factores (incluida la creciente preocupación por el calentamiento global, la contaminación del aire y la escasez de agua) conducirán en los próximos diez o veinte años a una reducción del consumo de carbón y a la concepción de que invertir en minería de carbón y en plantas térmicas de esta materia prima es una propuesta comercial cada vez más arriesgada.

“Es imposible que podamos permitir que se construyan las infraestructuras de combustión de carbón que hay sobre la mesa y pensar que tendremos un clima habitable”, afirmó en una entrevista Justin Guay, representante en Washington del Programa Internacional sobre el Clima del Sierra Club ( Sierra Club’s International Climate Program). “Son incompatibles… El consumo de carbón acabará cayendo porque el carbón caerá por su propio peso. Yo diría que la mayoría de las 1.200 centrales térmicas de carbón propuestas no llegará a construirse nunca”.

Si estos sentimientos son solo meras ilusiones o si se harán realidad en un mundo ávido de energía, el tiempo lo dirá. China y la India son las que tienen la llave de que el consumo global de carbón siga creciendo rápidamente o de que caiga. Aunque China tiene planeada una expansión masiva de la minería y de la construcción de centrales térmicas de carbón en las regiones occidentales, ricas en esta materia prima, las limitaciones sobre su uso desmedido están aumentando, especialmente por la escasez de agua y por el descontento general por la asfixiante contaminación del aire en las ciudades del país.

La industria del carbón afirma que atajar el problema de la pobreza en el mundo es una cuestión tan importante como mitigar el cambio climático.

La India también se enfrenta a serios retos con respecto a sus planes de construir 455 nuevas plantas térmicas de carbón. Por una parte, o debe importar carbón de otros países a alto precio o, por otra, expandir su actividad minera en las regiones más boscosas de la India central, hogar de tribus indígenas y de la mayor población del país de tigres de Bengala. La oposición a tales planes va en aumento.

Los científicos especialistas en el clima afirman que para evitar el sobrecalentamiento de dos grados Celsius (un límite que evitaría importantes perturbaciones climáticas) la sociedad debe empezar a reducir las emisiones de los combustibles fósiles a finales de esta década. Los ecologistas y algunos miembros de la comunidad financiera mundial consideran que, a medida que los efectos perturbadores del cambio climático se intensifiquen, aumentará la presión para que el carbón permanezca en el subsuelo y se empiecen a utilizar fuentes de energía renovable. Esta situación dejaría a las grandes empresas petroleras y del carbón con decenas de billones de dólares de los llamados “activos bloqueados” que no pueden extraerse.

El concepto de los activos bloqueados se basa en un influyente estudio de 2009 realizado por científicos del Instituto de Investigación del Impacto del Clima de Postdam (Potsdam Institute for Climate Impact Research) que calcularon que las reservas conocidas de combustibles fósiles en el planeta contienen 2.795 gigatoneladas de CO2. Para que la temperatura no ascienda más de dos grados Celsius, los científicos han estimado que no debería explotarse el 75% de las reservas de combustibles fósiles. El carbón representa dos tercios de las reservas conocidas y explotables de carbono del planeta.

James Leaton, Director del proyecto Iniciativa de Búsqueda de Carbón (Carbon Tracker Initiative), organización sin ánimo de lucro con sede en Londres cuya finalidad es informar a la comunidad financiera internacional sobre los riesgos asociados al carbón y otros combustibles fósiles, afirma que la industria se encuentra sobre una gran “burbuja de carbono” que acabará explotando. Según Leaton, los inversores y reguladores ignoran esa burbuja, especialmente a corto plazo, al igual que ignoraron los riesgos del sistema que condujeron a la crisis financiera de 2008. Sin embargo, considera que la presión medioambiental y social, así como un rápido crecimiento de las energías renovables, llevarán pronto a una caída de la demanda.

“Esperemos que la energía limpia atraiga más inversiones que la contaminante”, afirma un activista.

“El factor clave para nosotros es que vemos más incertidumbre y riesgos asociados al carbón y menos riesgo y más confianza en las energías renovables”, afirma Leaton en una entrevista. “Ojalá lleguemos al punto en que la energía limpia atraiga más inversiones que la contaminante”.

También están de acuerdo varias personas del mundo de las finanzas. El gigante bancario internacional HSBC publicó un informe el mes pasado en el que alertaba que el mundo se estaba convirtiendo en un planeta de extremos donde debían quemarse menos combustibles fósiles para evitar el grave cambio climático. “La contradicción entre los presupuestos del carbono y las reservas de combustibles fósiles está suscitando cada vez mayor interés”, según el informe.

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Consumo mundial de carbón

Yale Environment 360 Consumo mundial de carbón, de 1850 a 2013 (previsto).

Incluso el Director general de la división de carbón de BHP Billiton (importante empresa minera con sede en Australia) se pronunció el año pasado sobre los límites a la industria del carbón.

“En un mundo en el que se limitan las emisiones de carbono y donde la energía que produce el carbón es la mayor contribución al problema del carbono, ¿cómo creen que evolucionará en los próximos treinta o cuarenta años?” Esa fue la pregunta que Marcus Randolph planteó a un grupo de analistas e inversores. “Tras ver la situación y sopesarla, yo creo que acabarían diciendo que el uso del carbón para centrales térmicas acabará reduciéndose. Y, francamente, debería reducirse”.

Catelin, de la World Coal Association, rechaza el concepto de los activos bloqueados, alegando que “es lo mismo que hacer un análisis de costes y beneficios sobre el carbón sin preocuparse de ver los beneficios”.

“Es como analizar el sistema sanitario público solamente con las gafas del medio ambiente”, afirma. “Con ese enfoque solamente se verá un sistema que produce residuos tóxicos y radiactivos, y se ignorarán los beneficios económicos y sociales que dicho sistema ofrece… Dejar en el suelo un recurso tan importante como el carbón encarecería los costes de producción energética y agravaría la pobreza en todo el mundo”.

Catelin y algunos ecologistas están de acuerdo en un aspecto: el potencial de captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés) para permitir la combustión continuada de importantes cantidades de carbón al tiempo que se bloquea el CO2 en el subsuelo. Sostienen que dado que se ha demostrado que la tecnología CCS funciona, los gobiernos deben invertir más fondos para desarrollarla a gran escala.

“Estos grandes planes de la industria del carbón se encuentran en el momento equivocado de la historia”, afirma un ecologista.

“Lo que propongo es que, como defensores de los recursos naturales, deberíamos incluir la tecnología CCS en el juego, ya que, en caso de implementarse, añadiría otra herramienta y la victoria no dependería totalmente de dejar del 50% al 80% de los combustibles fósiles en el suelo”, afirma David Hawkins, Director de los programas sobre el clima del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales ( Natural Resources Defense Council ).

El carbón ha desempeñado un papel indispensable en el vertiginoso desarrollo económico de China. Desde 1990, el consumo de carbón en China se ha triplicado, de 1.100 millones de toneladas a unos 3.500 millones de toneladas en 2011, según se estima. Durante el mismo período, el producto interior bruto ajustado a la inflación de China ha crecido en más de un 700%. En 2011, China quemó el 49% del carbón a nivel mundial y, de 2001 a 2011, China representa el 80% del crecimiento en la demanda mundial de carbón.

Separar el desarrollo económico de China del carbón, que genera el 80% de la electricidad del país, supone un reto titánico.

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Carros de carbón

Flickr: Hector Melo A.

Carros de carbón en una mina

Según afirmó Zou Ji, Subdirector del Centro Chino de Estrategia contra el Cambio Climático (China’s National Center for Climate Change Strategy), al sitio web Chinadialogue a principios de este año, “el principal recurso de China es el carbón”. “Cambiar a una fuente de energía limpia es un reto inmenso. Al mismo tiempo, todavía es necesario urbanizar y educar a cientos de millones de habitantes de las zonas rurales. La calidad de vida debe mejorarse”.

Aun así, los que abogan contra el cambio climático ven algunos atisbos esperanzadores, entre ellos el crecimiento constante de las energías renovables en China (que actualmente generan el 19% de la electricidad del país) e iniciativas gubernamentales para mejorar la eficiencia energética y crear una economía que produzca menos carbono. Las limitaciones medioambientales y sociales también amenazan con detener el desarrollo de la industria del carbón en China.

En referencia a un plan del gobierno para construir 16 grandes centrales térmicas y de minería del carbón en el oeste de China, Greenpeace afirmó en un informe el año pasado que “un gravísimo dilema para el plan de desarrollo energético es la negligencia por el hecho de que estas grandes centrales térmicas de carbón directamente no tienen recursos hídricos para garantizar su funcionamiento”. El procesado del carbón y las centrales térmicas de carbón utilizan grandes cantidades de agua.

Ailun Yang, un alto miembro asociado de las economías emergentes en el Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute) afirmó que la construcción de centrales térmicas de carbón en China está disminuyendo, ya que el nivel de inversión de 2011 es menos de la mitad que el de 2005. En respuesta al descontento ciudadano por la gran contaminación en ciudades como Pekín, el gobierno central ha prometido reducir las emisiones de las centrales térmicas de carbón, a menudo, enfrentándose con las administraciones locales, que consideran el desarrollo económico como lo más importante.

“Yo no diría que actualmente estas limitaciones estén desempeñando un papel lo suficientemente importante como para parar las centrales térmicas de carbón”, afirmó Yang en una entrevista. “No obstante, creo que no deben pasarse por alto, porque parece que la tendencia general cada vez es más fuerte”.

El carbón, en números

8.000 millones de toneladas de carbón se queman cada año, 80 veces más que en 1850.

Se ha propuesto la creación de 1.200 nuevas centrales térmicas de carbón en todo el mundo.

China quema 3.900 millones de toneladas de carbón al año, casi tanto como el resto del mundo en conjunto.

El 70% de las reservas de carbón podría tener que dejarse en el subsuelo para evitar el sobrecalentamiento extremo.

Estados Unidos, que cuenta con las mayores reservas de carbón a nivel mundial (28%) está haciendo frente a una situación muy diversa. Una explosión en una extracción de gas natural provocó la oposición pública a las centrales térmicas de carbón y la legislación cada vez más estricta de los estados en materia de emisiones en centrales energéticas ha supuesto un golpe contra la industria del carbón en Estados Unidos. Los grupos de conservación afirman que aproximadamente 175 proyectos de centrales térmicas de carbón se han cancelado en los últimos años y al menos una cuarta parte de las más de 500 centrales térmicas de carbón que actualmente operan en Estados Unidos dejarán de funcionar en una década.

Como resultado, los gigantes del carbón estadounidenses como Peabody Energy ven cada vez más la salida en las exportaciones y elaboran planes para aumentar los cargamentos en los puertos de la costa este y del Golfo de México, así como propuestas para construir grandes terminales de exportación en el noroeste del Pacífico para el mercado asiático. No obstante, la oposición es importante y grupos como Greenpeace han prometido que bloquearán esta “salida de emergencia” para la industria del carbón de Estados Unidos.

Si el auge del carbón se ralentizará o no en todo el mundo, depende de una serie de factores, incluyendo políticas gubernamentales más estrictas, como imponer impuestos al carbón y aumentar la implementación de energías renovables. Al mismo tiempo, los defensores de la lucha contra el cambio climático están trabajando para echar por tierra la teoría de que es inevitable el crecimiento de la industria del carbón.

“No tiene sentido que en el siglo XXI se malgaste dinero en centrales térmicas de carbón”, afirmó en una entrevista Mary Anne Hitt, Directora de la campaña Más Allá del Carbón ( Beyond Coal ) del Sierra Club. “Con cada año que pasa, la realidad sobre el cambio climático es cada vez más nefasta y creo que la voluntad política para hacer algo al respecto cada vez es mayor. Estos grandes planes de la industria del carbón se encuentran en el momento equivocado de la historia”.

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Fen Montaigne

ACERCA DEL AUTOR
Fen Montaigne es redactor principal de Yale Environment 360 y autor del libro Fraser’s Penguins: A Journey to the Future in Antarctica. Su trabajo se ha publicado en The New Yorker, National Geographic, Outside, Smithsonian, y otras revistas. Anteriormente ha escrito para Yale Environment 360 sobre las consecuencias del calentamiento de la Antártida y sobre cómo puede afectar el derretimiento del hielo marino a la cadena trófica del medio marino polar.