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30-06-2014 : Reportaje Especial de E360

El sucio secreto de la contaminación china: el boom envenenó su suelo y sus cultivos

Tres décadas de rápido desarrollo económico en China han dejado un legado inquietante: la contaminación generalizada del suelo que ha afectado las cosechas de alimentos y ha puesto en peligro la salud pública. A pesar de que una vez clasificaron los datos sobre el suelo como “secreto de estado”, los funcionarios chinos poco a poco empiezan a reconocer este grave problema. El primero de una serie.

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Wu Di

Las tierras de labranza que rodean esta fabrica de baldosas en Dingshu ya no son aptas para el cultivo debido a la contaminación por metales pesados.

El tío de Zhang Junwei solo tenía 50 años cuando murió en febrero del 2012. Durante los tres años que duró el cáncer que lo mató, los cirujanos le extirparon tanto el recto como la vejiga. “Quizá esté mejor muerto”, afirma Zhang, al pensar en el infierno que pasó su tío, y añade, “Fue una liberación”. Dos años después de morir su tío, Zhang todavía se niega a hablar del caso por miedo a que, incluso ahora, contar cómo vivió y murió su tío pueda acarrear problemas a la familia.

El tío de Zhang vivía en Fenshui, en la provincia de Jiangsu, en la China central, un pueblo de unos 7.000 habitantes que se extiende por una red de canales en la orilla oeste del lago Tai, el tercer lago de agua dulce más grande de la China. El lago Tai alardea de tener más de 2.000 kilómetros cuadrados de agua dulce, repartidos entre las provincias de Jiangsu y Zhejiang, y ha sido muy conocido en la historia china por la abundancia de pescado y su bello paisaje de piedra caliza.

Sin embargo, a medida que el auge industrial de la China ganaba impulso en la década de 1990 y en los primeros años del siglo xxi, una nueva carretera asfaltada conectaba el pueblo antes aletargado de Fenshui con las principales redes de autopistas que se iban construyendo por la geografía china. Las fábricas empezaron a amontonarse a lo largo de la orilla del lago y las tradicionales poblaciones de casas bajitas encaladas, con sus típicos tejados de tejas negras, fueron sustituyéndose ineluctablemente por casas de dos y tres pisos, a medida que los salarios de las fábricas traían una gran prosperidad a Fenshui. El tío de Zhang, igual que muchos vecinos, encontró trabajo en una de esas fábricas.

Cosecha contaminada:un reportaje especial de e360

Este artículo es el primero de una serie de tres sobre la contaminación del suelo en la China. Es un proyecto conjunto entre Yale Environment 360 y Chinadialogue, que cuenta con el apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting.

Su enfermedad supuso un gran golpe para la familia. Su único hijo estaba en el ejército cuando el tío enfermó y el sueldo de soldado no bastaba para pagar los gastos médicos. La tía de Zhang también empezó a trabajar en la fábrica para ayudar a su marido enfermo, aunque eso supusiera dejarlo desatendido durante la jornada laboral. El cáncer devoró los ahorros de la familia por completo, que se lo gastó todo en un infructuoso intento por salvar la vida del tío. Este luchó hasta los últimos días que pasó en casa, levantándose por su propio pie para satisfacer sus necesidades hasta el día en que cayó redondo al suelo mientras iba a por un vaso de agua. Murió ese mismo día.

Zhang Junwei (cuyo nombre hemos cambiado para proteger su identidad), cree que el cáncer que acabó con la vida de su tío fue causado por la contaminación del suelo, un tema tan delicado en la China que el propio Zhang todavía no se atreve a comentarlo abiertamente. Zhang acaba de cumplir los 40 e, igual que su tío, ha vivido toda su vida en Jiangsu, al lado del lago. Su pueblo, Zhoutie, está solo a 8 kilómetros de Fenshui y a menos de 65 de Yixing, la capital de provincia, en el corazón del delta del Yangtsé, la región económica más importante de la China en la actualidad. Durante más de 1.000 años, Yixing y sus alrededores agrícolas fueron una importante fuente de cereales para el país y su fama llegó incluso a una poesía del año 960 a. de C. por su benevolente clima y sus fértiles tierras, así como por la manufactura de una cerámica densa y marrón muy apreciada todavía en la China como material ideal para fabricar teteras.

Sin embargo, hoy en día Yixing y sus alrededores están rodeados por el nuevo paisaje industrial chino. Desde la década de 1990, se han construido casi 3.000 fábricas en las orillas del lago, tan bonitas antaño. El auge químico convirtió a Yixing en una de las capitales de provincia más ricas de la China, con un PIB que llegó a los 17.060 millones de dólares en 2012.

Sigue siendo una zona agrícola: la carretera de Fenshui a Zhoutie transcurre entre campos planos y regulares de verduras, que hoy son más rentables que los cereales para los agricultores que viven cerca de los mercados urbanos. Sin embargo, muchos productores han dejado de comer lo que ellos mismos cosechan. Saben que sus verduras están plantadas en un suelo contaminado con cadmio, plomo y mercurio, metales pesados peligrosos para la salud humana. Zhang confesó que él tampoco acostumbra a consumir productos locales. “El suelo está demasiado contaminado”, dice.

El Gobierno se opuso a los esfuerzos para llamar la atención sobre la epidemia de cáncer en las áreas recién industrializadas de la China.

La China no ha prestado demasiada atención a la contaminación de su suelo. A pesar de que la polución del aire y el agua suponga una grave amenaza para la salud, los datos sobre la contaminación del suelo se han guardado celosamente y se han clasificado oficialmente como “secreto de estado”.

Hasta hace poco, el Gobierno chino también se había opuesto a los esfuerzos de los medios de comunicación para llamar la atención sobre las epidemias locales de cáncer en las áreas recién industrializadas de la China. No fue hasta febrero del 2013 que el Ministry of Environmental Protection (MEP) admitió que existían unos “pueblos del cáncer” en la China y publicó una lista que incluía la zona alrededor del lago Tai y los pueblos de Fenshui y Zhoutie. Algunos expertos en sociedad civil han calculado que existen 450 pueblos del cáncer en la China y creen que el fenómeno sigue expandiéndose.

La historia del incremento del cáncer de Yixing es característica: con las prisas del desarrollo que le entró a la China en la década de 1990, los funcionarios locales estaban deseosos de invitar a las fábricas y a las plantas químicas a implantarse en su zona, y los controles medioambientales ya de por sí flojos a menudo se ignoraron por completo. “A los funcionarios del Gobierno solo les preocupaba el PIB”, se queja Zhang, y añade “Estaban encantados de recibir a cualquier empresa contaminante”. Así pues, durante un tiempo, los habitantes de los pueblos encontraron trabajo en esas fábricas recién estrenadas.

Las primeras señales reales de los problemas que aguardaban empezaron en el propio lago Tai y fueron el tema de una larga campaña llevada a cabo por otro habitante de la localidad de Yixing, el pescador convertido en ecologista, Wu Lihon. A principios de la década de 1990, Wu empezó a preocuparse por el deterioro de las antaño famosas aguas puras del lago Tai. Organizó un grupo de seguimiento medioambiental local, al que llamó Defensores del lago Tai, para recoger muestras de agua del lago y sus afluentes.

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Aaron Reiss/Yale Environment 360

Las fábricas químicas han proliferado en esta zona a orillas del lago Tai, en la provincia de Jiangsu, desde la década de 1990.

Durante 16 años, Wu hizo campaña para llamar la atención sobre la mermada salud del lago, a pesar del acoso por parte de los funcionarios y la policía local, y al apelar a los altos funcionarios del Gobierno consiguió forzar el cierre de más de 200 fábricas. Pero su campaña finalizó bruscamente el 13 de abril del 2007, al ser arrestado y sentenciado a cuatro años de prisión con cargos por extorsión y chantaje. Al mes siguiente, el Ministry of Environmental Protection nombró a Yixing “Ciudad Modelo Nacional para la Protección Medioambiental”. Cinco días más tarde, una floración de algas tóxicas convirtieron las aguas del lago Tai en un lodo verde con un olor nauseabundo.

Ese episodio, en pleno verano del 2007, atrajo la atención internacional y supuso una vergüenza para las autoridades tanto nacionales como provinciales. Según la Autoridad de la Cuenca del Lago Tai, más de 30 millones de personas obtenían el agua de boca de las 53 fuentes de agua de la cuenca. Un funcionario local de Zhoutie admitió en el periódico gubernamental Diario del Pueblo que la floración de las algas había provocado una “crisis de abastecimiento de agua” y afirmó que el agua del lago “parecía salsa de soja”. Finalmente, las autoridades tomaron medidas.

A finales del 2006, Yixing era la sede de 1.188 empresas químicas. En octubre del 2013, después de seis años de “rectificación”, 583 habían cerrado, se habían fusionado o habían reabierto con otro tipo de actividad: fue el caso de 104 plantas químicas de Zhoutie y 57 en el municipio vecino de Taihua. A finales del 2013, Yixing empezó una nueva ronda de limpieza de fábricas químicas, con la intención de encargarse de 52 químicas más durante los siguientes dos años.

Todo eso sucedió demasiado tarde para el ecologista Wu Lihong. Ahora ya ha terminado su condena y su mujer y su hija se han trasladado al extranjero, a pesar de que Wu sigue estando sujeto a restricciones, como la prohibición de hablar con los medios de comunicación. Esa dureza en el trato es un recordatorio para el resto de habitantes de que el activismo ecologista tiene un coste muy elevado.

Las familias más pobres siguen comiendo alimentos locales, a sabiendas de que están contaminados.

La contaminación sigue siendo un tema muy controvertido en la provincia. Muchas personas con las que hablamos tenían demasiado miedo para darnos su nombre: les preocupaba que algún funcionario local pudiera tomar represalias. Otras se quejaban de que la reserva oficial sobre la contaminación significaba que no podían saber qué peligros suponía el legado tóxico de Zhoutie para su propia salud y para la de su familia. Zhang Junwei recordaba que, cuando la contaminación se encontraba a niveles máximos, incluso el sudor de las personas desteñía. “Varios parientes míos murieron de cáncer muy jóvenes”, afirma.

A pesar de que el Gobierno local ha cerrado las peores fábricas, los contaminantes que esas plantas vertieron en sus aguas residuales o en los lodos han acabado filtrándose en el suelo y los residuos tóxicos de esos años de contaminación siguen amenazando la salud de las personas de la zona y más allá.

Zhang Junwei y otros conciudadanos son muy conscientes de que los índices de cáncer en su provincia han aumentado y sospechan que la contaminación es la causa. Afirman que el número de víctimas de cáncer empezó a aumentar hace diez años, cuando los agricultores locales comenzaron a enfermar y a morir. Sus sospechas tenían fundamento: cuando las cosechas crecen en un terreno contaminado con cadmio y otros metales pesados, los cereales absorben las toxinas. E incluso hoy en día, a pesar de la conciencia de lo que puede llegar a suponer la contaminación, los productores locales no tienen más opción que seguir plantando. Esas familias no obtuvieron ningún beneficio directo de la industrialización y todavía disponen de pocas fuentes de ingresos alternativas. Las más pobres siguen comiendo alimentos locales, a sabiendas de que están contaminados.

Sin embargo, establecer una conexión clara entre los casos de cáncer y la contaminación es científicamente difícil. En la Universidad de Hohai (Hohai University), en la provincia de Jiangsu, Chen Ajiang, un sociólogo que lidera el Institute of the Environment and Sociology, admitió que la relación entre contaminación y cáncer es extremadamente compleja y que es difícil separar causa y efecto.

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Wu Di

Las plantas químicas de Zhoutie tienen canales polucionados y el arroz y el trigo producido allí está contaminado con cadmio.

En el 2007, el Professor Chen obtuvo una beca gubernamental para estudiar la interacción de los seres humanos y los entornos acuíferos de las cuencas del lago Tai y el río Huai. Durante cinco años llevó a cabo estudios de campo, junto con cuatro de sus investigadores, en las provincias de Henan, Jiangsu, Zheijang, Jiangxi y Guangdong buscando pruebas del impacto de la polución del agua en la salud de la población. El Professor Chen creía que las enfermedades relacionadas con la contaminación afectaban al desarrollo económico, puesto que propiciaba que los habitantes siguieran siendo pobres o les alejaba de sus pueblos natales. A pesar de admitir que el mundo médico todavía no ha identificado un vínculo irrefutable entre la contaminación y el cáncer en los pueblos que ha estudiado, su equipo ha determinado sin duda alguna que los pueblos del cáncer existen y que las consecuencias para quienes viven en ellos son nefastas.

La contaminación procedente de las fábricas químicas en forma de gas y lodos, así como en las aguas residuales que vertieron en el lago Tai y otros canales de la zona, ahora se ha acumulado en el suelo de los alrededores, pero el Gobierno ha sido reacio a admitir la magnitud del problema. En abril del 2013, el Ministry of Housing and Urban-Rural Development concedió a Zhoutie un Premio de Vivienda y Medio Ambiente, un galardón que, al igual que el que se concedió a Xining, parece fuera de lugar dado el estado real del medio ambiente de Zhoutie.

En abril del 2013, la Encuesta Geológica de Jiangsu publicó parte de un informe que demostraba que la contaminación por metales pesados de las áreas de Wuxi, Suzhou y Changzhou había ido incrementando desde el 2004, desde puntos contaminados por cadmio y mercurio que antes estaban aislados y que ahora se expandían y se fusionaban en áreas continuas más grandes. El informe Nuevas tecnologías para controlar y prevenir la contaminación por metales pesados proveniente de la urbanización (New technologies for monitoring and preventing heavy metal pollution resulting from urbanization) reveló que entre el 2005 y el 2011 se descubrieron unos niveles de cadmio en el 37,5% de los lugares de donde se había sacado muestras, con una media de aumento de 0,03 miligramos (mg) de cadmio por kilogramo (kg) de suelo. En su punto álgido, la media anual de aumento fue de 0,2 mg.

El arroz de Dingshu lleva mucho tiempo traspasando los límites de seguridad por la cantidad de cadmio que contiene.

Los controles continuos revelaron un patrón incremental de contaminación. En un área indeterminada, los investigadores denunciaron unos niveles de cadmio por encima de los 0,4 mg por kilogramo de suelo solo en zonas relativamente aisladas en los terrenos alrededor del área industrial. Pero en el 2012, grandes tramos de terreno agrícola adyacente también presentaban el mismo grado de contaminación, y el arroz y el trigo que se cosechaba en esa zona estaban contaminados.

También se describió un caso (que después se identificó como la ciudad de Dingshu, a unos 29 kilómetros al suroeste de Zhoutie) donde, debido a una acumulación de empresas locales que vertían sus residuos, el nivel de cadmio en el limo del río llegaba a 1.500 mg/kg, y donde el arroz producido en las tierras cercanas estaba contaminado con un nivel de cadmio superior a los 0,5 mg/kg. La normativa de seguridad alimentaria de la China establece que el arroz no puede contener más de 0,2 mg/kg de cadmio y el límite internacional es 0,4 mg/kg. El arroz de Dingshu lleva mucho tiempo traspasando ambos límites.

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Los habitantes de Zhoutie, donde estos cultivos rodean una planta química, creen que la contaminación es la causa del aumento de los casos de cáncer.

Dingshu es el centro de la industria cerámica de Yixing, el hogar de muchas fábricas de azulejos esmaltados, fábricas de teteras y talleres de barro. El gres de Yixing es una importante fuente de ingresos, pero las fábricas también han dañado gravemente el entorno local y han contribuido a la contaminación del suelo. Yixing actuó con mano dura ante las fábricas de cerámica a principios del 2011, pero en el mes de junio del 2013 solo habían cerrado 300 de ellas.

Los problemas de esa zona ilustran el alto precio que la China está pagando por 30 años de rápido crecimiento económico y los riesgos que los problemas cada vez más graves de contaminación del suelo suponen para sus alimentos. Los cálculos oficiales afirman que la China produce 12 millones de toneladas de trigo contaminado por metales pesados al año, con un coste económico de más de 3.200 millones de dólares.

El tratamiento oficial de la China de la contaminación del suelo se ha caracterizado por el secretismo y la confusión. Incluso ahora, todavía hay que recomponer la imagen de la magnitud y la gravedad del problema a partir de informes dispersos.

En el 2010, por ejemplo, un informe acerca de las políticas de protección del suelo de un organismo internacional experto, el Consejo Chino para la Cooperación Internacional en Medio Ambiente y Desarrollo (CCICED por sus siglas en inglés, China Council for International Cooperation on Environment and Development), advirtió de que la tendencia general de la contaminación del suelo en la China no dejaba lugar al optimismo. Citando el informe oficial de la China de 1997 sobre el estado del medio ambiente en ese país, tildó la contaminación de la tierra cultivable de la China de “muy grave”, con una contaminación que se calcula que afecta a 10 millones de hectáreas de tierra. Hacia el año 2000, según el informe de ese año del estado del medio ambiente, 36.000 de las 300.000 hectáreas de cultivos básicos supervisados a causa de los nocivos metales pesados resultaron estar a más del 12% por encima de lo permitido.

Los investigadores del CCICED no veían con mejores ojos el sistema de supervisión y gestión del suelo chino y les pareció que la inversión en la prevención y el control de la contaminación del suelo era demasiado escasa. Subrayaron que la contaminación del suelo reduce la calidad de las cosechas y recomendaron que la legislación protegiera el suelo y controlara la contaminación, así como que se mejoraran los niveles medioambientales del suelo chino.

En la actualidad existen indicios de que la gravedad del problema de la contaminación de los suelos está forzando tardíamente al Gobierno chino a empezar a atacar un problema que se ha ido acumulando durante décadas y a reconsiderar su política de perseguir el crecimiento económico a expensas del medio ambiente. En julio del 2007, el Ministry of Land y el National Bureau of Statistics llevaron a cabo un estudio del suelo a nivel nacional. Se completó en el 2009, pero los resultados parciales no salieron a la luz hasta diciembre del 2013. En abril del 2014, el Gobierno publicó los resultados parciales de un segundo estudio sobre la contaminación del suelo, llevado a cabo entre abril del 2005 y diciembre del 2013 en unos 630 kilómetros cuadrados de superficie agrícola útil. El estudio detectó que cerca de un 16,1% del suelo chino y cerca de un 19,4% de los cultivos estaban contaminados.

Un estudio reciente detectó que un 19% de la superficie agrícola útil de la China estaba contaminada.

La China tiene 135 millones de hectáreas de tierra cultivable en total, pero la cantidad de tierras de alta calidad disponibles se ha ido reduciendo debido a la urbanización y la contaminación crecientes. Según los datos publicados hace poco, el Gobierno clasifica más de 3 millones de hectáreas de tierra cultivable como moderadamente contaminada. Cuánta de esta tierra está contaminada con metales pesados no queda claro, aunque en el 2011, Wang Bentai, el ingeniero jefe de la State Environmental Protection Agency, que ahora es el Ministry of Environmental Protection (MEP), descubrió que el 10% de las tierras cultivables de la China estaban contaminadas por plomo, zinc y otros metales pesados.

Según cálculos oficiales, la contaminación supone una reducción de 10.000 millones de kilos al año de las cosechas chinas. Además, las cifras gubernamentales afirman que la China produce 12 millones de toneladas de trigo contaminado por metales pesados al año, lo que se traduce en unas pérdidas económicas directas anuales de más de 3.200 millones de dólares.

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Wu Di

Las fábricas que producen esta cerámica esmaltada de Dingshu han contaminado las tierras circundantes con toxinas.

La mayor preocupación sobre el impacto de la contaminación ha empezado a forzar un cambio en la actitud del Gobierno, pero los cambios en altura todavía pueden tardar un tiempo en filtrarse a los niveles más bajos de gobierno. En noviembre del 2013, delegados de la Tercera Sesión Plenaria del XVIII Comité Central del Partido Comunista Chino (una reunión importante del partido) adoptó un documento estratégico clave que establecía las prioridades del Gobierno para el futuro inmediato.

El documento, con el prosaico título de Decisión sobre las principales cuestiones relativas a las reformas amplias y en profundidad, prometió que la protección medioambiental recibiría más atención en la evaluación de los funcionarios locales y nacionales y que los funcionarios locales serían considerados responsables directos de la contaminación. El crecimiento económico ya no garantizaría la promoción de estos cargos. El Gobierno también prometía establecer leyes y poderes para permitir que se castigue con severidad a los contaminadores, una promesa que empezó a tomar forma en la nueva ley de protección medioambiental, aprobada en abril del 2014, que eliminaba los topes que habían mantenido que las multas a los contaminadores siguieran siendo bajas.

Sin embargo, Zhuang Guotai, el jefe del Department of Nature and Ecology Conservation del MEP, afirmó que limpiar la contaminación del suelo es un proceso difícil y a largo plazo que requerirá una gran inversión. En algunos casos, explicó, podía rastrearse hasta décadas atrás el origen de la contaminación que el ministerio había identificado en las muestras de suelo: seguía encontrándose contaminación por el pesticida hexaclorobenceno, por ejemplo, una sustancia prohibida en la década de 1980.

El Sr. Shuang prometió que un plan de acción para limpiar la contaminación de los suelos aunaría los esfuerzos de los gobiernos y las empresas centrales y locales, utilizando mecanismos de mercado para fomentar la restauración del suelo con sistemas de recompensas para animar a la participación pública. También prometieron una nueva ley sobre contaminación del suelo. Sin embargo, la descontaminación del suelo es cara y compleja, y no existen respuestas fáciles a la pesadilla de la contaminación que ha traído la muerte temprana a los pueblos afligidos, ha reducido las cosechas y ha convertido en tóxicos la mayoría de alimentos cultivados en la China.

Este artículo es el primero de una serie de tres sobre la contaminación del suelo en la China. Es un proyecto conjunto entre Yale Environment 360 y Chinadialogue, que cuenta con el apoyo del Pulitzer Center on Crisis Reporting. Existe una versión en chino de este artículo en Chinadialogue.

He Guangwei

He Guangwei es un redactor y periodista de investigación del The Times Weekly, un diario chino nacional de Guangzhou, en la provincia de Guangdong. Fue uno de los ganadores del Premio de Prensa Medioambiental Chinadialogue-Guardian en el 2012. Desde el 2006, He ha trabajado para varios medios de comunicación en la China continental y en Hong Kong cubriendo las noticias de actualidad. Ahora centra su actividad en el periodismo de investigación en profundidad. También es un usuario activo de Weibo, el Twitter chino.