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12-03-2014 : Informe

El misterio del norte: ¿por qué están disminuyendo los pájaros del Ártico?

Con el descenso en picado de la población de algunas especies de pájaros en el Ártico y los importantes cambios que también experimentan sus presas, los científicos trabajan para entender qué papel tiene el cambio climático en esta serie de transformaciones ecológicas.

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En la isla de Coats, al norte de la bahía de Hudson, los araos de Brünnich —miembros de la familia de las alcas— han sido atacados desde varios frentes en los últimos años. Ante la brusca desaparición de las banquisas en las que cazan focas oceladas, los osos polares han retrocedido hasta la isla y se están alimentando de los huevos de araos. A medida que desaparecen las banquisas, los araos tienen que volar más lejos y superar más obstáculos para conseguir el alimento que acostumbraban a encontrar en los bordes de estas. Al mismo tiempo, con el aumento de la temperatura alrededor de la bahía de Hudson, este año los mosquitos están naciendo antes de tiempo. En los últimos años han aumentado tanto los enjambres de mosquitos en la isla de Coats que algunos de los araos en anidación han muerto por pérdida de sangre, según el biólogo Anthony Gaston, de Environment Canada, que desde 1984 ha estado estudiando las colonias de araos en la isla.

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Ed Struzik

Un experto en vida salvaje canadiense examina un eider común afectado gravemente por la cólera aviar.

Gaston cree que el daño que estos cambios están ocasionando a los araos longevos y a sus crías acabará en un fuerte descenso de estos y en la desaparición definitiva de las 30.000 parejas reproductivas de la isla. “Quizá no mientras viva, pero ocurrirá”, afirma Gaston, que se jubilará en marzo, y añade: “Estas y otras aves marinas están completamente adaptadas al medio ambiente de las banquisas. Sin ese hielo, y con los ataques constantes de los osos polares y los mosquitos, el único futuro que tienen en el Ártico es trasladarse hacia el norte.”

En todo el Ártico, los pájaros están sufriendo cada vez más de estrés, lo que afecta a la búsqueda de alimento y a la reproducción.

En todo el Ártico, los pájaros residentes como los araos sufren cada vez más de estrés, lo que afecta a sus patrones de búsqueda de alimento y su éxito reproductivo. Los investigadores avisan del descenso en la población de halcón gerifalte, halcón común, perdiz de Escandinavia y perdiz nigal, págalo rabero, gaviota de Ross y gaviota marfil, ya que son algunos de los otros pájaros que vuelan hacia el norte para anidar en el Ártico. En la mayoría de los casos, las presas de los pájaros —desde los lemmings hasta la liebre americana o el bacalao, al sur del Océano Ártico— están sufriendo una disminución en su población, además de cambios en sus ciclos reproductivos.

“No hay duda de que algo está pasando. Los cernícalos vulgares de la región están desapareciendo tan rápido que da miedo. En los últimos años, el 60 % de los halcones adultos que tenemos en Yukon ni se han molestado en construir el nido. Nuestros halcones gerifalte se reproducen mucho más tarde, tienen menos crías y el número de ejemplares disminuye”, afirma Dave Mossop, un biólogo de la Universidad de Yukon (Yukon College) que ha estado estudiando los pájaros en el territorio de Yukon durante más de 40 años.

Los científicos están trabajando intensamente para entender por qué están cambiando estos ciclos, aunque muchos sospechan que el cambio climático es, como mínimo, parcialmente responsable de ello. Con la aparición de la primavera en el Ártico con dos o tres semanas de antelación, las liebres americanas no han tenido tiempo suficiente de perder su abrigo blanco, por lo que resultan más vulnerables a la depredación en primavera. Las altas temperaturas pueden afectar la vegetación, lo que perjudica de forma significativa a algunos pájaros, y los inviernos cortos y cálidos pueden ocasionar nevadas y heladas no demasiado propicias para la reproducción de los lemmings, los topillos y otros roedores.

Los depredadores como el halcón común, el halcón gerifalte, el búho nival y el págalo rabero de Groenlandia dependen de las puntas de población de estas especies presa para reproducirse en cantidad suficiente como para mantener su población. Para estos pájaros, la alteración de los ciclos de caza es una mala noticia. Por ejemplo, recientemente, un equipo de científicos daneses ha documentado cómo la alteración de los ciclos del lemming de collar en dos lugares distintos de Groenlandia entre 1998 y 2010 ha causado un descenso del 98% en la población del búho nival. También se ha documentado un descenso similar, aunque menos drástico, en la población de págalo rabero, de la familia de los págalos.

Mossop y otros expertos están convencidos de que esta irrupción de proteína que periódicamente corre por el sistema de estas aves durante el periodo de depredación es lo que impulsa a las poblaciones residentes del ártico. “Todas las criaturas del Ártico deben tener estrategias sofisticadas para sobrevivir en esta parte del mundo. Creo que explotar dichas puntas [de población] es parte de la estrategia”, afirma Mossop.

Cuando llueve intensamente, muchas crías de halcón común mueren de hipotermia.

Según Don Reid, un científico de la Wildlife Conservation Society en Yukon, las nevadas tempranas e intensas ofrecen a los lemmings el aislamiento necesario para reproducirse y producir suficientes crías, lo cual explica los picos de población. “Puesto que las condiciones de las nevadas están cambiando o disminuyendo en algunos lugares del Ártico, dicho aislamiento se está viendo comprometido”, explica Reid. Como resultado, los lemmings no pueden producir suficiente descendencia para recuperarse de las bajadas de población después de los fuertes periodos de depredación.

Alastair Franke, bióloga en la Universidad de Alberta (University of Alberta), tiene pruebas inequívocas de la muerte por inanición de polluelos de halcón común en la costa oeste de la bahía de Hudson. No obstante, afirma que la falta de alimento no es la principal causa de muerte de estos pájaros. Según un estudio reciente llevado a cabo por Alexandre Anctil, estudiante de posgrado de la Universidad de Quebec (Université du Québec), actualmente algunas regiones del Ártico están experimentando más periodos de lluvia intensa durante los veranos que los que había a principios de 1980. A pesar de ello, gracias a sus suaves abrigos blancos que los protegen de la nieve y el frío, estos polluelos se las apañan para sobrevivir. Aun así, cuando llueve intensamente —como ha estado ocurriendo en el oeste de la bahía de Hudson desde 1980—, hasta una tercera parte de las crías de halcón del área de estudio mueren de hipotermia al extenderse la humedad de las alas por todo el cuerpo. Algunas incluso se ahogan en los nidos.

Anctil y Franke llegaron a esta conclusión al analizar los datos meteorológicos desde 1980 hasta la fecha y situar cajas nido en los acantilados para ofrecer cobijo a algunos de los polluelos. Con la ayuda de cámaras remotas descubrieron que a los polluelos cobijados les iba mucho mejor que a los que estaban expuestos a los periodos de lluvia intensa. Todo ello explica la sorprendente recuperación de esta especie que casi llega a extinguirse en los años 70.

Mark Mallory, biólogo de la Universidad de Acadia (Acadia University), ha estado observando el desarrollo de este suceso y otros de similares, con cierta preocupación por los fulmares, los araos comunes, los araos aliblancos y demás especies que habitan el Ártico durante todo el año, las cuales son objeto de su estudio en el Ártico Alto. El verano pasado fue bastante malo para los pájaros que estudia Mallory. Tal como ya había pasado con regularidad anteriormente, la nieve, el hielo y las bajas temperaturas duraron tanto tiempo que las pagazas, las gaviotas y los págalos de la isla de Nasaruvaalik ni siquiera pusieron huevos. Mientras que los pájaros han aprendido a adaptarse a estos periodos extremos esporádicos, Mallory opina que lo realmente preocupante es la tendencia general al calentamiento del planeta: “Lo que me preocupa es lo que está sucediendo en el sur del Ártico. Si estos cambios en el ecosistema y los periodos intensos de lluvia se desplazan hacia el norte del Alto Ártico, no sé cómo estos pájaros conseguirán adaptarse.”

“Si estos cambios se desplazan hacia el Alto Ártico, no sé cómo estos pájaros conseguirán adaptarse”, afirma un científico.

Para los investigadores, en la mayoría de los casos el problema es la falta de información sobre cómo viven los pájaros del Ártico y sus presas en el mundo circumpolar. El impacto del cambio climático es a menudo indirecto, lo que produce pequeños desajustes entre los depredadores y sus presas que pueden estar causados por los cambios en la vegetación y los periodos de nevadas y heladas, la llegada de especies invasoras o el deshielo temprano de las banquisas.

Además, el cambio climático no es la única razón por la que algunos pájaros como la gaviota marfil están en peligro. Por ejemplo, Mallory y su compañero de Environment Canada Grant Gilchrist inicialmente pensaron que la principal causa del descenso del 80 % de la población de gaviota marfil documentado en Canadá desde los años 80 era el retroceso de la banquisa —ya que aumenta la dificultad de estos pájaros a la hora de buscar peces e invertebrados marinos para alimentarse. “El retroceso de la banquisa implica que al igual que se reduce el tiempo de los osos para cazar focas, también se reduce el tiempo que tienen las gaviotas para perseguir a los osos y recoger sus presas”, afirma Mallory.

Pero ahora él y otros científicos tienen pruebas que sugieren que los altos niveles de mercurio que las gaviotas ingieren al rebuscar entre los esqueletos de las focas que los osos polares dejan a su paso puede ser otro factor. “Creemos que el mercurio es la prueba irrefutable, pero al haber tan pocos pájaros en Canadá, es difícil justificar el muestreo para llevar a cabo los experimentos.”

Para obtener una idea clara de lo que ocurre en el Ártico, Mossop, Mallory y otros científicos están intentando establecer una red internacional para hacer un mejor seguimiento de los cambios. “Incluso con eso”, dice Mallory, “imaginarse lo que está sucediendo es desmoralizante”.

“Sabemos que el calentamiento que nos depara el futuro excederá con creces lo que hemos visto hasta ahora”, afirma un experto.

“Tenemos una población muy pequeña y pocos y muy dispersos puntos de muestreo (p. ej. estaciones meteorológicas), de modo que nuestros datos de referencia no son muy buenos”, comenta Mallory, y añade: “Si a esto le añadimos la compleja serie de amenazas a la que estas especies se enfrentan de forma simultánea —cambio climático, contaminación de las redes alimentarias, alteración de los puntos de escala migratoria y de los hábitats de hibernación, competencia con los humanos por la pesca, desarrollo industrial en el Ártico, invasión de parásitos en el Ártico, enfermedades, etc.—, se puede apreciar la dificultad a la hora de determinar una relación causa-efecto para lo que está ocurriendo.”

Mallory indica las tres cosas necesarias para entender mejor estos importantes cambios en las poblaciones de pájaros del Ártico: la colaboración interdisciplinaria e internacional, el compromiso con los estudios a largo plazo y los recursos financieros para realizar adecuadamente el trabajo. Según él, “El compromiso con los proyectos a largo plazo y la financiación para realizarlos adecuadamente son difíciles de conseguir”.

Gilles Gauthier, un científico de la Universidad Laval (Université Laval) —que en los últimos 25 años ha liderado un equipo de científicos dedicados a estudiar la fauna y la flora en la isla de Bylot, al este del Ártico—, aconseja a sus compañeros que no se fijen demasiado en las tendencias a corto plazo que siguen los ciclos de los animales. Sin embargo, sostiene que cuando tiene lugar un simple cambio en una red alimentaria, como en el Ártico, este puede ocurrir de repente, ya sea por la disminución en la cantidad de presas como por la aparición de nuevos competidores o enfermedades, o por cambios en la vegetación.

“El este del Ártico donde trabajo es aún relativamente frío en comparación con lo que está pasando en Fenoescandia, Alaska y el oeste del Ártico de Canadá”, afirma Gauthier, y sigue: “Esto puede justificar el hecho de que en la isla de Bylot no estemos viendo los grandes cambios que se están produciendo en otras partes. Pero lo que sí sabemos es que el calentamiento que nos depara el futuro superará con creces lo que hemos visto hasta ahora. Para entender cómo las plantas y los animales se adaptan a los obstáculos surgidos por la rapidez de dichos cambios, debemos entender mejor las relaciones entre las diferentes especies.”

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Ed Struzik

ACERCA DEL AUTOR
El escritor y fotógrafo canadiense Ed Struzik lleva tres décadas escribiendo sobre el Ártico. En artículos anteriores para Yale Environment 360, escribió acerca de cómo el deshielo marino podría ejercer nuevas presiones en la pesca en el Ártico y cómo el deshielo del Ártico está cambiando el modo de vida del pueblo inuit, los esquimales canadienses.