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23-06-2015 : Reportaje Especial de E360

Desastres no naturales: cómo el calentamiento global ayudó a provocar las inundaciones catastróficas de la India

La inundación que arrasó el estado indio de Uttarakhand hace dos años también se llevó la vida de miles de personas y se ha considerado uno de los peores desastres de la historia reciente del país. Ahora, los investigadores afirman que el deshielo de los glaciares y el desplazamiento de las tormentas han desempeñado un papel importante en la catástrofe, lo que debería ser una advertencia acerca de cómo el calentamiento global puede llevar a que se produzcan más inundaciones devastadores en el futuro.

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Este mes hace dos años, una inundación asoló la localidad de Kedarnath, en el Himalaya, India, el destino anual de medio millón de peregrinos hindúes. La localidad se asienta a 3,51 km de altura en un estrecho valle. Rodeada por puntiagudas cumbres nevadas por los tres lados y con un templo de piedra en uno de los extremos. La inundación, que se produjo el 17 de junio de 2013, fue el peor desastre de la India en la última década. Varios miles de personas murieron ahogadas. La inundación destrozó docenas de puentes, arrasó kilómetros de carreteras pavimentadas y se llevó a rebaños enteros de ganado.

Funcionarios del Gobierno, investigadores científicos y periodistas de los medios pronto especularon acerca de la causa de las inundaciones, y por qué tantas personas habían muerto. Inicialmente apuntaron a las primeras e intensas lluvias monzónicas. Despotricaron contra la mala construcción de las casas, el desarrollo urbano descontrolado a orillas del río Mandakini, que pasa por Kedarnath, y la erosión de la tierra provocada por los miles de peregrinos que llegan a pie y a lomo de burros a este remoto pueblo al norte de la India, en el estado de Uttarakhand.

Todos estos factores contribuyeron a ello. Sin embargo, pasados dos años del diluvio, los científicos que estudian el caso, ayudados por la atención y la intensidad de los investigadores forenses, han añadido otra causa: el calentamiento global. En estudios recientes, llegan a la conclusión de que el deshielo de los glaciares y el desplazamiento de las tormentas pronto podrían activar inundaciones más catastróficas en las regiones montañosas de la India y los países adyacentes. Los científicos atmosféricos apuntan a que en el norte de la India la intensidad de las lluvias que precedieron el desastre es extremadamente rara. Pero han descubierto que un cúmulo excepcional de condiciones meteorológicas adversas condujo las tormentas en dirección Uttarakhand y allí quedaron bloqueadas, lo que provocó que estuviera lloviendo sin cesar durante días. Los cambios a largo plazo de los patrones meteorológicos ocasionan que coincidencias de este tipo sean más probables, algo que algunos científicos creen que está causado por el calentamiento global. El calentamiento global también es el origen del deshielo de los glaciares del Himalaya, incluyendo el situado por encima de Kedarnath. Algunos investigadores afirman que, si el glaciar se hubiera mantenido estable, las fuertes lluvias por sí solas no habrían desestabilizado el banco de grava que se derrumbó y desató el destructivo pulso de agua lleno de escombros.

Sentado en la alfombra de la sala de estar de su padre, en Nueva Delhi, a unos 320 kilómetros al suroeste de Kedarnath, Vaibhav Kaul, un joven geógrafo, veía los reportajes de la catástrofe en televisión. Recuerda pensar por sí mismo, “que era exactamente el tipo de escenario que había estado estudiando durante ese año”. Hacía poco que había terminado un máster en Gestión y Cambio Ambiental, en la Universidad de Oxford del Reino Unido. En su tesis había estudiado cómo las comunidades del Himalaya se podrían preparar mejor para las inundaciones catastróficas de los lagos que tienen encima. Había considerado la posibilidad de hacer de Kedarnath el tema de su investigación.

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Daniel Grossman

El científico Vaibhav Kaul tomó las primeras fotos que muestran la ruptura del dique que contenía el lago Chorabari Tal.

Devoto hindú y descendiente de panditas cachemires, una casta privilegiada que ha aportado numerosos dirigentes eruditos, administradores y políticos de la India, Kaul una vez hizo la excursión religiosa a Kedarnath y caminó hasta el lago Chorabari Tal, a una distancia de dos horas por encima de la ciudad. Pero cuando después leyó un informe que catalogaba los lagos del Himalaya como peligros potenciales de causar inundaciones y poner en peligro a las comunidades de los alrededores, el Chorabari Tal no se encontraba entre los catalogados como “potencialmente peligrosos”. Es por eso que se decidió a estudiar las ciudades de otras regiones del Himalaya. Pero su intuición resultó ser cierta.

Cuatro meses después de la inundación, Kaul partió en una peregrinación científica al lugar del desastre, decidido a conocer el motivo por el que un pueblo considerado relativamente seguro se había inundado. Llevaba un traje tradicional, que le llegaba por debajo de las rodillas, y el tipo de chaleco de lana oscura preferido por los hombres en Cachemira, la región montañosa de sus antepasados.

Las inundaciones habían bloqueado los casi 13 kilómetros de sendero que conectan Kedarnath con el resto de la India. Kaul subió a un autobús hacia Guptkashi, la localidad más cercana en transporte público, pero casi a 40 kilómetros de Kedarnath. Continuó a pie, asombrado por la magnitud de la destrucción incluso río abajo. La inundación había pasado por Kedarnath y había aumentado el caudal del Mandakini, alimentado por sus afluentes, lo que le hizo cobrar fuerza y acumular residuos. Kaul observó los vacíos anteriormente ocupados por los pilares de los puentes y casas sin cimientos colgando por encima de las cicatrices del derrumbe. Treinta plantas hidroeléctricas se dañaron o fueron destruidas.

“Uno no se puede imaginar que antes hubiera habido algo”, dijo Kaul sobre un asentamiento totalmente destruido por la inundación.

A unos 6 kilómetros de Kedarnath, llegó a la antigua ubicación de Rambara, una estación de paso que había llegado a tener unos 100 puestos comerciales estacionales y varios pequeños hoteles. Los peregrinos se habían alojado allí, gozando de dulce té con leche y papadams, un tipo de pan plano frito en forma de tortilla, y comprando suministros y baratijas religiosas. Kaul solo vio un estante vacío de sus fundamentos cubierto de rocas. “Uno no se puede imaginar que aquí hubiera habido algo”, dijo más tarde.

Algunas pensiones de Kedarnath hechas de hormigón reforzado con acero y casas con estuco de piedra no canteada sobrevivieron mucho mejor. Aun así, casi tres cuartas partes de sus 259 edificios se habían visto dañados. Más de la mitad habían sido abatidas y arrasadas. Las inundaciones se llevaron a la mayoría de sus víctimas en Kedarnath, los primeros peregrinos de la temporada. “Aún seguían encontrando cadáveres”, recuerda Kaul, que nos cuenta que olía a carne descompuesta y que había visto a los trabajadores sacar de la runa una pierna amputada.

Kaul subió las montañas empinadas hasta llegar a un mirador situado a más de 600 metros por encima de la ciudad. Ante él apareció la parte superior de una montaña, aproximadamente a 7.000 metros de altura, coronada por el glaciar Chorabari. Bloqueaba el cielo en el extremo del valle. En un punto de inflexión, donde la pendiente se estabilizaba, una gran lengua de hielo se extendía más de un kilómetro. Kaul buscó el Chorabari Tal. Debería ser visible debajo de él, cerca de la punta de la lengua de hielo. Pero no se veía ningún lago.

Fuerzas geológicas titánicas formaron el Chorabari Tal durante la ola de frío que tuvo lugar entre el 1300 y el 1870, la conocido como Pequeña Edad de Hielo. El glaciar demolió las piedras en montones lineales —morrenas— bloqueando así el paso entre la lengua y el inicio del lecho de rocas del valle. El hielo había retrocedido, convirtiendo la cuenca cristalina del lago en una depresión sin salida. La lluvia y la nieve derretida lo llenaban en primavera y verano. A veces, el agua drenaba a través de la morrena porosa, lo que disminuía el nivel del agua.

Ahora, cuando Kaul mira hacia abajo, ve la cuenca vacía. Sabe lo que ha ocurrido: la morrena se ha roto, por lo que se ha vaciado el contenido completo del lago en una riada catastrófica.

Kaul examinó la ciudad dispersa por el valle bajo sus pies. Fue construida sobre un lecho de grava como la proa de un barco que navega hacia el glaciar. Los techos de metal brillaban. Intacto tras la inundación, el templo hindú de Kedarnath se alza en el extremo más estrecho de la ciudad. El santuario, majestuoso, con techos y paredes gruesas, se construyó con grandes bloques de piedra apilados. Los sacerdotes probablemente lo construyeron en el siglo VIII o IX, en el emplazamiento de un templo más antiguo, y lo dedicaron al dios hindú Shiva el Destructor.

Los investigadores sospechan de dos factores: las inusuales fuertes lluvias y la degradada condición del glaciar de Chorabari.

Desde su mirador, Kaul observó la roca que había salvado el templo de la destrucción. Milagrosamente, la inundación alzó esta roca de casi 9 m de largo y la dejó caer, perpendicularmente a la corriente, a unos pocos pasos del templo, por lo que desvió el curso de las agitadas aguas alrededor del edificio histórico.

Kaul tomó algunas fotos. Unas semanas más tarde, el geógrafo británico Dave Petley, de la Universidad de East Anglia, publicó algunas de las fotos de Kaul en un blog muy popular entre los investigadores de deslizamientos. Estas fotos demostraron lo que Petley y otros científicos habían sospechado a partir de las borrosas imágenes de satélite de la Agencia Espacial de la India. Mostraban un corte en forma de V en el dique natural que había contenido el Chorabari Tal a lo largo de los siglos. Un camión de 18 ruedas podría pasar a través de la rotura de la pared de grava.

A partir de las fotos de Kaul, Petley explica en el blog la cadena de acontecimientos provocados por la ruptura del dique días antes del diluvio. El lago probablemente había crecido hasta alcanzar su capacidad máxima durante las fuertes lluvias y el deshielo de la nieve. El peso de toda esa agua podría haber perforado el dique. Cuando la pared se rompió, una inmensa avalancha cargada de rocas bajó montaña abajo casi 1,5 km en dirección a Kedarnath.

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Wikimedia Commons/Yale e360

Kedarnath está situada en una zona remota en el norte de la India, en el estado de Uttarakhand.

Los aterrorizados peregrinos y habitantes se cobijaron en el primer refugio que encontraron. Los sobrevivientes describen haber oído un enorme estruendo. El torrente desembocaba en el río Mandakini, causando estragos por encima de la ciudad a causa de las lluvias y la nieve derretida. Chandi Prasad Tiwari, un comerciante, vio como la cresta de la ola se asomaba por encima de un edificio de tres pisos. “Dios, por favor, ayúdanos, por favor, ayúdanos”, recuerda suplicar sollozando. Estaba seguro de que iba a morir.

La cuenca del Chorabari Tal no es muy grande. “Es solo un charco”, dice Kaul. Pero probablemente liberó todo su contenido, unos 450 millones de litros, en un cuarto de hora, afirman los científicos de la Universidad de Calcuta (University of Calcutta). El equipo calcula que durante varios minutos el torrente sacudió Kedarnath con la mitad del caudal de las Cataratas del Niágara.

Si los 450 millones de litros del Chorabari Tal fueron el explosivo que estalló afectando a Kedarnath y sus habitantes, ¿qué lo provocó? ¿Por qué la cuenca del lago, intacta durante cientos de años, ha estallado ahora? Los investigadores han estado los dos años tras la catástrofe tratando de descubrirlo. Sospechan de dos factores: las inusuales fuertes lluvias y la condición degradada del glaciar de Chorabari.

Las lluvias monzónicas cayeron de forma torrencial por toda la India la semana antes de la inundación. Esas dos primeras semanas de junio del 2013 cayó el doble de lluvia de la que había caído en la misma quincena de cualquiera de los anteriores 60 años. Cayó con ferocidad en las montañas de Uttarakhand. Justo antes de que la tormenta lo hiciera desaparecer el 16 de junio, el pluviómetro que los investigadores indios tenían en el Chorabari Tal registró 33 cm de lluvia en un período de 24 horas. Pese a la falta de registros meteorológicos a largo plazo en la región, los estudios muestran que la lluvia fue extraña, y quizá sin precedentes. Un informe de investigación calcula que un mes igual de húmedo probablemente ocurre con una frecuencia inferior a una vez en un siglo.

Varios informes de investigación recientes constatan que el calentamiento global podría haber conducido a la ciudad de Kedarnath hacia el desastre.

Los investigadores indios atribuyen las abruptas e intensas tormentas que en ocasiones inundan el Himalaya a un tipo de sistema climático llamado “perturbación occidental”, en la que la humedad se desplaza hacia la India por vientos de gran altitud provenientes del mar Mediterráneo, que cruzan la Península Arábiga y pasan por Irán, Afganistán y Pakistán. Allí, el viento húmedo choca contra el Himalaya y disminuye su humedad, cubriendo de agua el norte de la India varias veces al mes durante el invierno. Las tormentas de la perturbación occidental son menos comunes en la segunda mitad de primavera. Entonces es cuando empieza el monzón de verano, que extiende la humedad procedente de la Bahía de Bengala hacia el norte y el oeste, cerca de Calcuta, en la costa oriental de la India.

En una entrevista en la Universidad Jawaharlal Nehru (Jawaharlal Nehru University) de Nueva Delhi, A. P. Dimri, especialista del clima del Himalaya, afirma que la coincidencia anormal de una perturbación occidental y el monzón de verano fue la causante de las lluvias extremas de junio del 2013 (véase este estudio del que es coautor). Como de costumbre, el monzón azotó el sureste de la India durante la segunda semana del mes. Pero las nubes se desplazaron hacia el norte y el oeste con una velocidad extraordinaria. La lluvia llegó a Uttrakhand dos semanas antes de lo previsto, estrellándose contra la perturbación occidental. Dimri explica que los dos sistemas opuestos cargados con aires de humedad “se fusionaron”, creando una Frankenstormenta que quedó atrapada durante dos días en el flanco sur de la cordillera del Himalaya. Algunos investigadores afirman que condiciones similares podrían haber causado las inundaciones que mataron a 3.000 personas en Pakistán y el norte de la India en verano de 2010.

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Daniel Grossman

Alrededor de medio millón de peregrinos hindúes visitan Kedarnath cada año, la mayoría de ellos llegan a pie.

Varios informes de investigación recientes constatan que el calentamiento global podría haber conducido a la ciudad de Kedarnath hacia el desastre, modificando los patrones meteorológicos regionales y erosionando el glaciar de Chorabari. Las tormentas causadas por perturbaciones occidentales son cada vez más frecuentes y más duraderas. El monzón avanza su paso por la India y se mueve mucho más rápido. Dimri afirma que el calentamiento global puede ser el responsable de esta transformación del clima de la India.

En un informe del 2014, científicos del Indian Institute of Tropical Meteorology concluyeron que el rápido calentamiento de la parte más alta de la meseta tibetana, al norte del Himalaya, causado por el calentamiento global, está cambiando las rutas de las tormentas de las perturbaciones occidentales. La meseta tibetana se calienta mucho más rápido que las llanuras de los alrededores. Cuando los patrones de calentamiento de la superficie de la tierra cambian, también lo hacen los vientos que los impulsan.

Un equipo liderado por investigadores de la Universidad de Stanford (Stanford University) ha estudiado si el calentamiento global tuvo algo que ver con la lluvia torrencial de Uttrakhand en junio del 2013. Usando 11 modelos informáticos pioneros compararon las simulaciones de las lluvias de junio con y sin la combustión del carbón, el petróleo y el gas natural de los últimos 150 años. Publicaron sus resultados en un número especial sobre el clima extremo del Bulletin of the American Meteorological Society. Deepti Singh, autor principal del libro y estudiante graduado en Stanford, explica que de los tres modelos en los que más confían, dos demostraron que el fenómeno de junio era “más probable de que ocurriera” a causa del calentamiento del planeta por culpa de los humanos de lo habría sido sin su intervención.

Aunque los cambios en el clima de la India son innegables, es muy difícil demostrar de forma concluyente que los haya causado el calentamiento global.

Dimri constata que, aunque los cambios en el clima de la India son innegables, es muy difícil demostrar de forma concluyente que los haya causado el calentamiento global. Los patrones meteorológicos de la región del Himalaya son demasiado complicados. Nos destaca la bien conocida dificultad de elaborar por ordenador un modelo realista sobre el complejo e interactivo monzón. Sin embargo, un estudio publicado a principios de este año nos ofrece nuevas evidencias, más exactas, del papel que el calentamiento global tuvo en la inundación de Kedarnath.

Según un estudio de la revista Landslides del mes de junio del 2015, las fuertes lluvias y el deshielo probablemente no habrían fisionado la orilla del lago si la lengua de hielo que yace junto a la morrena no hubiera retrocedido en las últimas décadas. El glaciar Chorabari ha ido retrocediendo rápidamente durante al menos 50 años. Ha perdido el 11% de su superficie y su lengua se ha contraído aproximadamente unos 400 metros desde 1962. Otros glaciares cercanos y muchos glaciares de todo el mundo están retrocediendo mucho más rápido. Los glaciólogos hindúes afirman sin vacilar que el calentamiento global es el responsable de la disminución del Chorabari. Simon Allen, investigador de la Universidad de Zurich (Universität Zürich) y principal autor de Landslides, afirma que si la lengua de hielo más grande y saludable de las décadas anteriores hubiera reforzado más la morrena, esta podría haber resistido más presión, por lo que el Chorabari Tal habría podido sobrevivir a la tormenta y Kedarnath podría haber sufrido mucho menos destrucción.

“El Chorabari Tal es solo uno de los muchos lagos que podrían haberse desestabilizado a causa del retroceso de los glaciares en la cordillera del Himalaya”, indica Allen, y añade: “Van a ocurrir más fenómenos como este”.

Daniel Grossman
ACERCA DEL AUTOR Daniel Grossman é um jornalista da imprensa escrita e produtor de rádio e internet que informou sobre os sete continentes. É autor de Deep Water: As Polar Ice Melts, Scientists Debate How High Our Oceans Will Rise. Este artigo foi produzido em colaboração com a Food & Environment Reporting Network, uma organização sem fins lucrativos de jornalismo investigativo. Para este projeto, Grossman recebeu o apoio da Whole Earth Foundation, da Society of Environmental Journalists e do International Centre for Integrated Mountain Development.