English

09-07-2015 : Entrevista

¿Cómo podemos lograr que la gente se preocupe por el cambio climático?

El psicólogo noruego Per Espen Stoknes ha estudiado por qué a tantas personas sigue sin preocuparles el cambio climático. En una entrevista con Yale Environment 360, nos habla sobre las barreras psicológicas para que el público pase a la acción en cuanto al clima y cómo superarlas

por

El psicólogo y economista noruego Per Espen Stoknes ha estado reflexionando ampliamente sobre una cuestión que lleva importunando a los científicos que estudian clima durante años. ¿Por qué los humanos no han podido hasta ahora lidiar con la amenaza acechante que supone el cambio climático?

En dicha cuestión se centra su último libro, What We Think About When We Try Not To Think About Global Warming (En qué pensamos cuando intentamos no pensar en el calentamiento mundial), en el que analiza lo que llama las cinco barreras psicológicas que han dificultado abordar desde una perspectiva realista la crisis del clima. Entre ellas tenemos la naturaleza distante del problema (está lejos en el tiempo y a menudo sucede en otras partes del mundo), los escenarios apocalípticos sobre los impactos del cambio climático, que hacen que las personas se sientan indefensas y no puedan hacer nada por ello, y las defensas psicológicas que las personas tienen para evitar sentirse culpables ante sus propias contribuciones a la emisión de combustibles fósiles.

Per Espen Stoknes

En una entrevista con Yale Environment 360, Stoknes —cofundador de tres empresas de energía limpia y que ayuda a dirigir el BI Center for Climate Strategy de la Norwegian Business School— nos habla sobre estas barreras y sobre cómo el debate en torno al cambio climático debe reorientarse. “Necesitamos un nuevo tipo de historias”, afirma, “historias que nos expliquen que la naturaleza es resistente y puede recuperarse y volver a un estado más sano, si le damos la oportunidad de hacerlo”.

Yale Environment 360: Científicos y periodistas llevan advirtiéndonos durante años del cambio climático. Pero usted afirma que esos mensajes no llegan. ¿Por qué?

Per Espen Stoknes: Mi trabajo da comienzo con lo que yo llamo la paradoja psicológica del clima. Estudios a largo plazo muestran que las personas estaban más preocupadas por el cambio climático en las democracias ricas hace 25 años de lo que lo están en la actualidad. Así, cuanta más ciencia, cuantas más evaluaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) tenemos sobre la mesa, cuantas más evidencias se acumulan, menos preocupado está el público. Para la mentalidad racional se trata de un misterio absoluto.

e360: ¿Nos sugiere que el impacto inicial de las noticias sobre el cambio climático decantó un poco la balanza pero que, tras la alarma inicial, la balanza recuperó su posición por defecto y las personas vuelven a despreocuparse?

Stoknes: Por supuesto. A finales de la década de 1980 era un miedo novedoso, no habíamos oído mucho hablar de él. [El científico] Jim Hansen dio la primicia en los medios informativos internacionales en 1988. … En ese momento se produjo una ola de preocupación medioambiental. La tierra pareció frágil de un modo totalmente nuevo. Pero a medida que la noticia se dilataba en el tiempo nos empezamos a acostumbrar a ella. Y cuando empezó a quedar patente que nuestro estilo de vida era el responsable de estas nuevas amenazas, entonces varias barreras psicológicas empezaron a presentarse y a crear un contragolpe de negación.

La pregunta que me mueve es “¿está la humanidad preparada para la tarea o inevitablemente somos pensadores cortoplacistas?”

e360: ¿Por qué ha escrito este libro?

Stoknes: Gradualmente se ha visto claro que ha llegado el momento en el que debemos pasar de hablar sobre el sistema climático a hablar sobre las respuestas de las personas ante la ciencia climática. ¿Cómo puede ser que nos comportemos de un modo tan autodestructivo, y que demos la sensación de querer empujar inevitablemente la temperatura del planeta por encima de los dos grados [Celsius], el límite que han propuesto los científicos [para evitar los peligros del cambio climático]?

Los científicos que estudian el clima han intentado educarnos sobre este tema durante tanto tiempo que están frustrados y cansados, además de sentirse exasperados. Algunos han hablado cínicamente de que si los humanos nos dirigimos hacia la autodestrucción, quizás es que nuestros genes no estaban tan bien equipados para abordar estos problemas a largo plazo. Parece que preferimos comernos todo el pastel hoy en lugar de preocuparnos por las décadas venideras.

e360: ¿Hay algún modo dentro esta incapacidad de pensar a largo plazo?

Stoknes: La cuestión que me mueve de verdad y que alimenta mi investigación es si la humanidad está preparada para la tarea o si inevitablemente somos pensadores cortoplacistas. O, dicho de un modo más constructivo, ¿cuáles son las condiciones bajo las cuales los humanos van a empezar a pensar y a actuar a largo plazo en cuanto al clima se refiere? ¿Es posible identificar los mecanismos o funciones en la psique humana que nos permitirán actuar a largo plazo? Y, en tal caso, ¿cuáles son y cómo pueden reforzarse?

e360: ¿El rechazo a la ciencia del clima es un fenómeno mundial?

Stoknes: Tenemos que dejar claro que se trata de un fenómeno cultural, ya que en países como Tailandia o Filipinas, o en Latinoamérica y en países del sur de Europa, la preocupación sobre el cambio climático es muy alta. Por eso se trata de un problema que pertenece en particular a las personas que viven en las democracias ricas. Es mucho más difícil para alguien de Bangladesh, que ya es muy vulnerable, que vive en la costa, que le digan que la subida del nivel del mar no está ocurriendo porque ya la está experimentando ahora. Si una sequía acaba con el cultivo de una granja o no llega el monzón, va a significar pobreza. Pero aquí [en los Estados Unidos y en la Europa occidental], siempre podemos acercarnos a una tienda y comprar algo que se produce en otra parte, ya que tenemos el dinero para distanciarnos del impacto inmediato de las alteraciones climáticas.

Es mucho más difícil permitir que esta psicología cultural interfiera cuando nos encontramos cara a cara con la falta de monzón o una sequía, que es cuando perdemos las semillas.

e360: ¿Por qué es tan difícil para las personas del mundo desarrollado hacerse a la idea del cambio climático?

Stoknes: Existen cinco barreras psicológicas principales: distancia, fatalidad, disonancia, negación e identidad; de eso trata mi libro. Y la razón por la que la comunicación de la ciencia del clima es tan difícil es porque activa esas barreras una detrás de otra.

“Si abusamos de las imágenes que inducen al miedo, lo que obtenemos es miedo y culpa, y eso hace que la gente se vuelva más pasiva.”

La primera barrera es la distancia. Si nos fijamos en el informe del IPCC o de otra ciencia, utilizan gráficos para enmarcar diferentes variables que suelen acabar en el año 2100. Así que estamos explicando los hechos de modo que se crea una distancia psicológica: está tan lejos en el futuro que parece menos importante, así que decrece el sentido de urgencia. Quiero decir, ¿cuál es la última vez que alguien tomó una decisión pensando en el siglo que viene?

La gente cree que todo queda muy lejos: no es el aquí ni el ahora, también pasa ahí lejos en el Ártico o en el Antártico, afecta a otras personas, no a mí, seré viejo antes de que ocurra de verdad, otros tienen la culpa y no yo. Nos distanciamos de ello de tantas maneras que los meros hechos no bastan para generar un sentido del riesgo sostenido.
Otro factor que desalienta a las personas a tratar con el cambio climático es el hecho de que tan a menudo se presente como un escenario apocalíptico. Hay estudios que muestran que más del 80% de los nuevos artículos relacionados con los informes de evaluación del IPPC emplearon ante todo el marco de la catástrofe. Tan solo el 2% utilizaron lo que yo llamo marco de oportunidad.

Lo que sabemos a partir de estudios psicológicos es que si abusamos de las imágenes que inducen miedo, lo que transmitimos a las personas es miedo y culpa, y eso las vuelve más pasivas, lo que va en contra del compromiso. Esto incluye también la creatividad. Si das un mensaje de culpabilidad o infundes miedo y pides que resuelvan un problema que requiere un pensamiento creativo, hay una reducción estadísticamente significativa en la cantidad de creatividad que tienen las personas para formular soluciones.

e360: Otra de las barreras que cita es la disonancia. ¿Qué quiere decir con ello?

Stoknes: La disonancia es el disconfort interno cuando me siento un hipócrita: cuando mi conocimiento del cambio climático no tiene una equivalencia con las acciones que tomo para detenerlo. Sabemos que el uso de la energía fósil contribuye al calentamiento global, pero seguimos conduciendo, volando, comiendo ternera o calentándonos con combustibles fósiles, así que nos entra la disonancia.

Los psicólogos han encontrado que las personas son bastante creativas a la hora de encontrar maneras de desactivar esta tensión entre pensamientos y hechos. Una estrategia para abordarlo podría ser afirmar: “Pues, yo personalmente no emito tanto carbono, son los chinos, las empresas u otros los que lo hacen, el gran todoterreno es de mi vecino o mi amigo vuela más que yo”. Otra estrategia es dudar, así que pensamos que a lo mejor el CO2 no es el causante del calentamiento global; otros científicos afirman que es la actividad del sol la que lo provoca.

“Aquellos quienes rechazan el cambio climático se vengan de quienes critican su estilo de vida.”

Podemos entender que la industria de los combustibles fósiles pueda tener un interés económico a la hora de expandir dichas ideas, pero ¿por qué la gente se cree esa mala información? Porque si creo en quienes dudan, entonces mi disonancia se desvanece; no tengo por qué sentirme mal conmigo mismo.

e360: ¿Y ahí llega el turno de la negación?

Stoknes: Así es. El siguiente nivel es la negación por completo, cuando negamos, ignoramos o evitamos de otro modo conocer los hechos perturbadores sobre el cambio climático. Quizás se ha abusado de la palabra negación como peyorativa contra el otro lado que [se retrata como] inmoral, o ignorante, o el enemigo. Pero la negación psicológica es un proceso que todos tenemos y utilizamos. Es una manera de defendernos.

Aquellos quienes rechazan el cambio climático se vengan de quienes critican su estilo de vida, y quieren explicarles cómo deben vivir. Por eso, cuando Ted Cruz o Marco Rubio hablan sobre el cambio climático, no son por fuerza tontos o ignorantes o inmorales, sino que están reforzando un contrato social que afirma que se trata de un problema que se supone que no debemos tomarnos en serio.

Esto enlaza con el sentido de identidad. Cada uno de nosotros tenemos un sentido de nosotros mismos que se basa en determinados valores: un yo profesional, un yo político, una identidad nacional. Naturalmente, solo buscamos información que confirme que nuestros valores y nociones existen, y filtramos todo lo que pueda desafiarlos.

Los psicólogos saben que si criticas a alguien para intentar que cambie, puede que solo refuerce su resistencia. Eso lo ha demostrado empíricamente Dan Kahan en Yale, quien descubrió que, cuanta más ciencia conocen los ideólogos conservadores, es más probable que malinterpreten el cambio climático. Utilizan todo lo que saben sobre la ciencia para criticar la ciencia del clima y defender sus valores.

TAMBIÉN EN YALE e360

Encontrar un mejor mensaje sobre los riesgos del cambio climático

Para superar la polarización en el problema del cambio climático, el profesor de Yale Dan Kahan explica en una entrevista a e360 que los científicos y los medios de comunicación deben enmarcar la ciencia de tal modo que cale en el público. Un mensaje que haga que la gente se sienta amenazada, afirma, sencillamente no va a resultar eficaz.
LEER MÁS

e360: Entonces, ¿qué recomienda en términos de cómo debemos reorientar el debate del cambio climático para que sea más eficaz a la hora de llegar a las personas?

Stoknes: Tenemos que encontrar historias nuevas, historias que nos expliquen que la naturaleza es resistente y puede recuperarse y volver a un estado más sano, si le damos la oportunidad de hacerlo. Necesitamos historias que nos expliquen que podemos colaborar con la naturaleza, que podemos, tal como nos ha animado el papa Francisco, ser administradores y compañeros del mundo natural en lugar de dominadores del mismo. Necesitamos historias sobre un nuevo tipo de felicidad que no se base en el consumo material.

Como tenemos un gran conocimiento de las barreras, es un buen lugar por el que empezar. Tenemos que revertir las barreras para que se conviertan en estrategias de éxito. En lugar de comunicadores algo distantes necesitamos que se transmita que el cambio climático es algo cercano, personal y urgente. En lugar del apocalipsis, debemos enfatizar las oportunidades que la crisis nos brinda.

El cambio climático es una oportunidad para el desarrollo económico: se debe rediseñar todo el sistema energético por completo y pasar del derroche del siglo pasado a un modo más inteligente de hacer las cosas. Se trata de una buena oportunidad para mejorar la colaboración mundial y para compartir el conocimiento y crear una sociedad más justa. Por eso, el cambio climático es una oportunidad fantástica para animar a que emerja nuestra humanidad en todo el mundo. Debemos tratar el tema.

, , , , ,

SOBRE O AUTOR
Richard
Schiffman
é um jornalista ambiental residente em Nova York, além de poeta e autor de duas biografias. Seu trabalho apareceu no The Guardian, The Washington Post, The Christian Science Monitor, e na National Public Radio, entre outros meios. Ele voltou recentemente de uma viagem de reportagem para o Amazonas, no Brasil.
MAIS DESTE AUTOR