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05-01-2017 : Entrevista

Cómo avanza Costa Rica hacia una economía verde

Con casi toda la electricidad generada a partir de energías renovables, Costa Rica ha fijado su mirada en la descarbonización del sector del transporte. En una entrevista con Yale Environment 360, la activista verde Mónica Araya explica cómo su país puede llegar a abandonar completamente los combustibles fósiles.

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Costa Rica tiene un impresionante historial en cuanto a energía renovable. El país, famoso por su industria de ecoturismo, produce casi toda su electricidad a partir de fuentes renovables, con el 80 por ciento procedente de la energía hidroeléctrica. Pero Mónica Araya quiere que su país sea aún más verde. Araya, fundadora y directora de Costa Rica Limpia —un grupo de ciudadanos que promueve la energía renovable—presiona ahora para que se adopte de forma generalizada el uso de vehículos eléctricos en Costa Rica, lo cual forma parte de su sueño de convertir a su país en una de las primeras naciones del mundo sin emisiones de carbono.

“Tenemos que ayudar a la gente a comprender que la realidad de la movilidad eléctrica ya está aquí”, dice Araya. “No es ciencia ficción, no es algo exclusivo para los finlandeses o los países nórdicos.”

Monica Araya

En una entrevista con Yale Environment 360, Araya afirma que a pesar de la reputación que tiene su país en materia de ecología, el incipiente esfuerzo para descarbonizar el sector del transporte de Costa Rica ha encontrado oposición en la legislatura federal. Pero así como su país rechazó el uso de carbón barato en los años setenta y, en su lugar, recurrió a la energía hidroeléctrica, comenta, ahora los ciudadanos deben movilizarse para apoyar la rápida expansión de las energías solar y eólica y la electrificación del transporte. También ha instado a los defensores de la energía limpia de todo el mundo para que avancen con las iniciativas de energía renovable, a pesar de la postura a favor de los combustibles fósiles de la nueva administración de Trump.

“Aunque Estados Unidos no quiera formar parte del juego, el juego continuará”, dice Araya, que obtuvo un doctorado en gestión ambiental por la Universidad de Yale y ha ocupado numerosos cargos a nivel mundial con responsabilidad medioambiental. “La energía limpia va a continuar. La movilidad eléctrica va a continuar… Costa Rica va a avanzar.”

Yale Environment 360: Usted ha dicho que es hora de desmontar el mito de que un país en vías de desarrollo debe elegir entre el desarrollo y la energía renovable. ¿Lo puede justificar?

Mónica Araya: En el siglo pasado tuvimos esta visión muy distinta de que, si el objetivo era el progreso, era necesario destruir el medio ambiente, había que decantarse por una energía sucia, porque era más barata y porque había que satisfacer las necesidades básicas. Nos encontramos ante un mundo muy diferente, porque ahora sabemos que el precio que tenemos que pagar por la energía sucia es muy elevado y perjudica el propio desarrollo. Tenemos que ser mucho más ambiciosos a la hora de comprender los beneficios de la energía renovable, no solo desde un punto de vista climático, sino también desde la perspectiva de la salud, la calidad de vida, el espíritu empresarial, la independencia y la responsabilidad con la próxima generación.

“La historia de Costa Rica podría haber sido diferente. Podría haber sido la historia de cualquier país en vías de desarrollo que elige la opción a corto plazo.”

e360: Usted ha dicho que cree que Costa Rica podría ser una fuente de inspiración para otros países en vías de desarrollo. No obstante, ¿el hecho de que Costa Rica haya sido capaz de acabar casi por completo con el uso de combustibles fósiles para generar electricidad no es de agradecer a su particular geografía, las lluvias tropicales y la energía hidroeléctrica?

Araya: No se trata solo de buena suerte. Se trata también de la capacidad de pensar a largo plazo. Se tomaron algunas decisiones muy importantes en los años setenta, porque el país se encontraba bajo mucha presión para elegir energía sucia, como el carbón. La presión provenía del FMI (Fondo Monetario Internacional) en Washington ya que esta energía era más barata. Pero se impuso una conciencia muy clara: queríamos utilizar nuestras propias fuentes y la energía hidráulica era simplemente la opción más fácil y evidente puesto que el agua era nuestra. El carbón lo teníamos que importar. La historia podría haber sido distinta. Podría haber sido la historia de cualquier país en vías de desarrollo que elige la opción a corto plazo. Creo que las razones subyacentes en las que se basaban algunas de las decisiones que ahora han dado sus frutos —por ejemplo, la generación de electricidad con combustibles no fósiles, la creación de parques nacionales— fue la capacidad de pensar a largo plazo. Hoy en día es muy tentador tomar decisiones a corto plazo, pero [pensando] a largo plazo es precisamente lo que debemos conservar para llevar a Costa Rica al siguiente nivel. Ha habido un debate deliberado alrededor de la excesiva dependencia de la energía hidroeléctrica y por ello habrá una mayor inversión en energía geotérmica. Existe una creciente inversión en la eólica, y también un creciente apoyo cultural a la energía solar. La dependencia de la energía hidroeléctrica está sobre la mesa. Ya no es un tabú.

e360: La energía hidroeléctrica puede pasar su propia factura medioambiental. ¿Esto se tiene actualmente en cuenta en Costa Rica cuando se trata de dar un impulso a otras fuentes de energía renovable, no hidroeléctrica?

Araya: Creo que avanzamos hacia un mundo donde la gente quiere estar más cerca de la energía. Por ejemplo, si se le pregunta a un costarricense, “¿Le gustaría que su electricidad procediera de su propio panel solar?” El instinto es decir, “Sí, por supuesto”. Un día, tomé un taxi. El conductor no sabía que me dedicaba a estos temas, y le pregunté, “¿Qué le gustaría para el próximo año?”. Entonces dijo: “Si tuviera más dinero, ¿sabe qué es lo que me encantaría? Me encantaría tener un panel solar sobre mi casa y tener mi propia energía”. ¡Imagínese! Faltó poco para que me abalanzase encima de él para abrazarlo.

No es tanto porque una persona dice, “Oh, sabe, estoy preocupado por los impactos del medio ambiente de la energía hidroeléctrica”. No lo creo. Pero creo que mi trabajo con los ciudadanos ha demostrado que hay algo realmente poderoso en las energías renovables, especialmente los paneles solares, que capturan la imaginación de la gente porque, especialmente en una economía emergente, es aspiracional, envía señales de modernización.

“Si no conseguimos que la gente suba a bordo, si solo esperamos a que el Congreso se ilumine, no va a funcionar”.

e360: Ahora está presionando para descarbonizar el sistema de transporte en Costa Rica, y para conseguirlo ha fundado una organización llamada Costa Rica Limpia. ¿Cuál es su plan de acción?

Araya: Costa Rica Limpia va más allá de la idea de que lo que queremos es simplemente exigir cosas del gobierno. Ya hemos llegado más lejos. Lo que debemos hacer es abordar el aspecto cultural de esto y decir, “Tenemos que ayudar a la gente a comprender que la realidad de la movilidad eléctrica ya está aquí. No es ciencia ficción, no es algo exclusivamente para los finlandeses o los países nórdicos”. Vamos a darles la oportunidad de subirse a automóviles de combustible fósil cero y conducirlos, e interiorizar la idea de que esto realmente está aquí. No se trata de un Tesla para unos pocos millonarios de Silicon Valley. Si quieres un Hyundai, por ejemplo, que es una de las marcas más comunes en Costa Rica, efectivamente puedes conseguirlo. Desde la perspectiva de los ciudadanos, queremos que vivan esa experiencia porque hemos visto que pasa lo mismo con los paneles solares. Cuando los ven, entonces saben que existen, y les resulta más fácil decir, “Vale, ¿qué puedo hacer para conseguir esto?”.

Mientras tanto, sabemos que el Congreso costarricense mantiene un acalorado debate en torno a un proyecto de ley de movilidad eléctrica que reduciría los impuestos sobre estos coches. El proceso iba bien hasta el mes de julio. Entonces, de forma completamente inesperada, la ley recibió 69 objeciones de un congresista en una tarde, que según mi opinión iban acompañadas de intereses particulares. Por un lado, tenemos que conseguir que la gente se suba a bordo para que se den cuenta de que pueden aspirar a vehículos eléctricos. Al mismo tiempo, tenemos que estar muy bien preparados cuando llegue al Congreso, porque es muy fácil de que ahí desaprueben el proyecto de ley.

La estrategia que parte de la oposición ha utilizado es difundir algunas ideas sobre la movilidad eléctrica que simplemente no son ciertas. Han dicho que la autonomía de estos vehículos es muy deficiente, que estos coches son para millonarios, que primero hay que montar la infraestructura, lo que no es verdad, ya que los coches se cargan en casa.

Una de las cosas que hicimos fue hacer una sesión en el Congreso. Básicamente dijimos que vamos a tener cinco expertos de diferentes campos. Vamos a hablar de los cinco mitos que existen sobre la movilidad eléctrica y vamos a asegurarnos de que al salir de la sala se entiende mejor esta tecnología. Por ejemplo, otra afirmación que utilizan para asustar a la gente es: “Sabes, el país tiene montañas, así que esta tecnología nunca va a funcionar bien aquí”. Por lo que tenemos que decir: “Eh, vamos a mostrar un vídeo de una persona subiendo una colina con un coche eléctrico en Costa Rica y vamos a demostrar que cuando esta persona baja la colina, el coche está cargado. Incluso tiene más electricidad que antes de subir”.

Si no conseguimos que la gente luche realmente por esto, que la gente se suba a bordo, si solo esperamos a que el Congreso se ilumine y simplemente elija lo correcto, no va a funcionar.

e360: Existe una petición que circula ahora que insta al presidente Obama a transferir inmediatamente los 2,5 mil millones de dólares pendientes que prometió para el Fondo Verde para el Clima de la ONU, cuyo propósito es ayudar a las naciones en vías de desarrollo a adaptarse al cambio climático y a reducir sus emisiones. El presidente electo Trump ha dicho que tiene la intención de retener todo el dinero de los contribuyentes estadounidenses con el que se financian programas de la ONU para combatir el calentamiento global. Si el presidente Obama no libera los 2,5 mil millones de dólares pendientes, ¿cuán graves serán, a su parecer, las consecuencias si los Estados Unidos no cumplen su compromiso con este fondo?

“Una vez que Trump se dé cuenta de que hay miles de millones de dólares en este negocio de energía limpia, no podrá desinvertirlos.”

Araya: Creo que en los últimos ocho años se consiguió algo que era muy difícil, que era para los EE. UU. sentarse en la mesa y ser capaces de decir: “Bueno, tenemos una situación muy complicada con nuestro Congreso y esto no va a mejorar. Dentro de esa complejidad, podemos ofrecer esto”.

Parte del trato era que Estados Unidos iba a ofrecer reducciones de emisiones de carbono en su país, y Obama dijo: “Voy a encontrar la manera de conseguirlo sin involucrar al Congreso [de los EE. UU.]”. Al mismo tiempo, la otra parte del acuerdo fue que, a pesar del Congreso, de alguna manera los EE.UU. iban a encontrar una manera de poner dinero en el Fondo Verde para el Clima. Eso no solo permitió que el proceso avanzase, sino que también hizo algo muy importante, a saber, la participación de China. No creo que pueda haber un acuerdo climático de París sin ese marco bilateral.

Claramente, si ahora el nuevo equipo llega a la ONU y dice, “¿Sabéis qué? No nos interesa. Vamos a volver a como estábamos antes, porque, francamente, no nos importa la ONU. No creemos en el sistema, y no necesitamos daros dinero” —esto no va a ser ideal. Pero me niego a aceptar el argumento de que todo está perdido, que el Acuerdo de París no funciona y que ahora no podemos hacer nada en casa. Tenemos que asegurarnos de que gran parte de la cooperación bilateral continúe, quizás no sobre la base del clima, pero sí sobre la base de la energía y del mundo empresarial y las colaboraciones entre empresas.

Pero yo no formo parte del grupo de gente que piensa que los EE.UU. pueden hacer lo que quieran con el mundo. Ese ya no es el mundo en el que vivimos. Si los Estados Unidos no quieren formar parte del juego, el juego va a continuar. La energía limpia va a continuar. La movilidad eléctrica va a continuar. Elon Musk va a avanzar. Costa Rica va a avanzar. Chile, China, la India van a avanzar. Por supuesto, va a ser una lástima tener a un presidente de los EE.UU. provocando a través de Twitter y a través de una diplomacia terrible, y va a ser doloroso ver a los Estados Unidos disparándose en el propio pie.

e360: Usted ha escrito que es fundamental situar la elección de los EE.UU. en un panorama más allá del fenómeno Trump.

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Gracias a la Administración del estado que ha apoyado durante mucho tiempo las energías renovables, Iowa lidera actualmente todos los estados de los EE. UU. en cuanto al porcentaje de su energía eólica.

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Araya: Sí. Si miramos, por ejemplo, Texas, hay 100.000 trabajadores en Texas que trabajan en la economía de energía renovable. Si nos fijamos en la movilidad eléctrica y en lo que está haciendo Tesla en todo el mundo, va a suceder. Se trata de dinero. De puestos de trabajo. De inversión. Tesla es americano. No es chino.

Creo que lo que es más interesante de este lío con Trump es que va a romper sus propias promesas. Una vez que se dé cuenta de que hay miles de millones de dólares en este negocio de energía limpia, no podrá simplemente desinvertirlos. Me parece que lo que sucederá es precisamente que, como la economía de energía limpia se está moviendo, se está ganando corazones y mentes, la industria de los combustibles fósiles se volverá muy ofensivo, por lo que tenemos que estar preparados.

Le daré un ejemplo muy concreto: Costa Rica tiene todo lo que necesita para poder hacer una transición hacia el transporte libre de combustibles fósiles. No es una cuestión de tecnología. Se trata de configurar la política de transición. Sin embargo, sorprendentemente, existe un grupo que aboga por la exploración petrolera en Costa Rica. Imagínese. Lo que quiero decir es que esos intereses están ahí y en todos los países, grandes y pequeños, quieren preservar la vida de los combustibles fósiles. Es una industria que no quiere morir. Creo que al final la mayor diferencia la marcarán no solo los políticos, sino la capacidad de los ciudadanos de estar conectados y formar coaliciones estratégicas que digan: “De ninguna manera, no vamos a tener eso. Esto es ir hacia atrás. Esto no es avanzar.”

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